Amabilidad

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nubes: recogen para verter

Kalidasa

La amabilidad es una virtud a la que no se concede la suficiente importancia. Muchas personas se escudan en una supuesta honestidad -que no es más que arrogancia e insensibilidad- para humillar a los que les rodean sin reparos.

Ser amable es una cualidad del alma que abre caminos y dulcifica la existencia, tanto la propia como la de los demás. Ésta no debe alimentarse de la conveniencia y la falsedad, sino de la sensibilidad que habita cada corazón humano.

Imagen de la página Proyectopv

Donde más se pone de manifiesto esta virtud es en la comunicación. La persona amable, por ejemplo, nunca trata de ponerse por encima de su interlocutor. Demostrar lo que sabe -y el otro desconoce-, lo que se posee o la propia importancia, no sólo es indicativo de una ignorancia profunda, sino que, además, es otra forma de violencia. El conversador sensible procurará en todo momento que la otra persona no se sienta desplazada o en inferioridad. Para ello, tal vez deba callar sus méritos -que, por otra parte, sólo interesan a él- y encontrar un marco común en el que ambos puedan dialogar.

Los que sufren sistemáticamente el rechazo de los demás harían bien en revisar si no se debe a su falta de delicadeza. Ser amable significa mucho más, pero un buen punto de partida es honrar y respetar el valor del otro. Ser hospitalario con las emociones ajenas es la mejor manera de ganarnos estima y apoyo.

La amabilidad no implica decir a la otra persona lo que ésta quiere oír. Bien al contrario, si tienes la certeza de que alguien está cometiendo un error, debes advertirle.


Para saber más

* Christian Godefroy & Alan Hovel. Cómo tratar con gente difícil. Iberia, 1995.

Alguna que otra vez alguien me ha mirado con cara de extrañeza cuando he sido amable… y es que vivimos en esta sociedad que vive tan deprisa y tan para «adentro» que a veces no nos llegamos a creer que alguien nos ceda su asiento, cuando en realidad debería de ser la cosa más normal del mundo.

Tal vez pienses «yo soy amable», pero lo ¿eres con todo el mundo?, o ¿sólo con tus allegados?. ¿Y si probaras a serlo con un desconocido?… seguro que ambos os seguís vuestro camino con una sonrisa en la boca.

Quizás esta pregunta te resulte extraña… ¿eres amable contigo mismo/a?, pues ten en cuenta que ante todo y sobre todo debes tratar a tu persona con suma amabilidad, desde la aceptación, desde la no violencia, siempre. Ante todo y sobre todo, sé amable siempre contigo, quiérete, acéptate y esfuérzate por ser mejor personas, pero siempre con dulzura.

¡Feliz Fin de Semana!.

Namaste.

Nota: Capítulo sacado del libro «99 maneras de ser FELIZ y 99 recetas budistas para vivir con plenitud» de Gottfried Kerstin.

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