La pandemia de covid-19 sigue su embate en todo el mundo y México no es la excepción. Con cerca de 800 mil casos en el país y más de 82 mil muertes, el escenario se mantiene en la incertidumbre y la necesidad de continuar con las medidas preventivas.

Entre los grupos de la población más vulnerables ante la pandemia se encuentran los pueblos indígenas, ya que, además de la situación de pobreza en la que viven la mayoría de ellos, en sus comunidades la escasez de agua es una constante y no suele haber servicios médicos suficientes ni con el equipamiento necesario como para atender una emergencia sanitaria de esta magnitud.

Sin embargo, ante la falta de recursos y la poca o nula atención que a lo largo de los años han recibido por parte de los gobiernos, las comunidades indígenas han debido recurrir a su ingenio y, sobre todo, a su capacidad de organización, de unión y de ser solidarios. 

 

Cómo se protegen de la pandemia los indígenas de Oaxaca

Oaxaca es uno de los estados más pobres de México y también el que cuenta con una mayor diversidad étnica, ya que alberga numerosas comunidades indígenas, entre las que destacan los pueblos zapotecas. 

Y son justamente los zapotecas quienes han dado una lección al encontrar formas creativas de enfrentar la pandemia. Así, ante la falta de los recursos médicos y sanitarios necesarios, ellos han apostado sobre todo a la prevención, para lo cual han recurrido a las tradiciones indígenas locales de cooperación, autosuficiencia y aislamiento.

Mientras el virus se dispersa por todo el país y por todo el mundo, muchas comunidades indígenas de Oaxaca permanecen en gran parte aisladas del coronavirus. En gran parte del estado, los pobladores han colocado barricadas con cadenas, piedras y madera para bloquear físicamente el paso, tanto para entrar como para salir sus comunidades

De esta manera, muchos poblados indígenas se han puesto a sí mismos en una cuarentena voluntaria, en la que el objetivo es que el virus no entre ni salga; así que evitan el contacto con el mundo exterior y se encargan de ser autosuficientes y cooperar entre sí, para obtener ahí mismo todo lo que necesitan, sin necesidad de salir ni de que alguien entre. 

Ese tipo de decisiones, como la mayoría de las que se toman en estos poblados indígenas, se basan en el consenso de la comunidad, pues no provienen de ningún líder político local o nacional.

Una parte fundamental de esta estrategia de repliegue para combatir la pandemia es la cooperación, que además es un valor muy arraigado entre los zapotecas, especialmente. Aquí, las personas están acostumbradas a trabajar juntas para realizar proyectos de beneficio comunitario, y ahora se unen para hacer comunidad y lograr ser autosuficientes sin tener que ir al exterior. 

Los zapotecas cultivan alimentos en pequeñas parcelas que tienen en sus jardines y así complementan la comida que compran en las pequeñas tiendas locales. Entre ellos comparten lo que tienen con los demás miembros de la comunidad, ya sea comida, información, agua o utensilios sanitarios como los cubrebocas

Además, han aumentado la cosecha de maíz para hacer más tortillas y tener suficientes para todos y los chapulines que se recolectan en el campo y se tuestan han retomado un lugar principal en las mesas de las comunidades indígenas, al ser una alternativa rica en proteínas, que perfectamente sustituye a la carne que no pueden producir por sí mismos y que además suele ser costosa.

La naturaleza unida de las comunidades zapotecas es lo más valioso en esta estrategia para enfrentar la pandemia, sin embargo, puede ser un arma de doble filo, pues puede complicar otras medidas como la de mantener la distancia social recomendada.

Los indígenas se conocen unos a otros, están muy acostumbrados a convivir de cerca, a saludarse todos, a reunirse, a hacer las cosas juntos; por eso, en vez de cerrar las puertas a amigos y familiares, los zapotecas quieren evitar que entre la covid-19 a sus comunidades.

Aunque ahora el futuro es incierto en todos los sentidos y es poco probable que las comunidades indígenas mexicanas salgan ilesas de la pandemia, los zapotecas saben que su mejor apuesta son ellos mismos, su capacidad de unión y de organización, y su filosofía de ver por y para la comunidad.

Foto de portada: gob.mx

Zaida Bemanar

La conciencia espiritual es la que nos permite tener un propósito claro, reconocer nuestros dones fundamentales y nuestra misión en la vida. Ella ofrece mirarse a uno mismo y al otro de una manera mucho más significativa que lo puramente psicológico o técnico

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