7 maravillosas frases de Emil Ciorán

Son muchas las frases de Emil Ciorán que nos dejan estupefactos. Su crudo realismo -y nada disimulado pesimismo- son como un balde de agua fría para la conciencia. Este filósofo rumano no andaba por las ramas, sino que encaraba de manera decidida todos los aspectos que consideraba que merecían una reflexión.

Está claro que el propósito de este pensador no era exactamente levantarle el ánimo a nadie. En las frases de Emil Ciorán se ve claramente que lo suyo era provocar. Adoraba ir a contracorriente, porque también esta era una forma de denunciar las banalidades e inconsistencias del mundo en el que le tocó vivir.

Lo que uno encuentra en las frases de Emil Ciorán es un profundo desencanto, que termina siendo un desafío para los modelos de vida light o excesivamente románticos. El encuentro con este pensador causa cierto shock, especialmente entre quienes están acostumbrados a la llamada “exitología”. Estas son algunas de sus frases más recordadas.

No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos que forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo”.

-Emil Ciorán-

1. Algunas infidelidades no se perdonan

Esta es una de tantas frases de Emil Ciorán llenas de inteligente ironía y sentido común. Dice así: “A los últimos a quienes perdonamos su infidelidad es a aquellos a quienes hemos decepcionado”.

Es una afirmación aguda y profunda. Cuando alguien no está a la altura de las expectativas de su pareja, sabe que quien está fallando es él y no el otro. La infidelidad sería una manera de ratificar esa falencia. Por eso, dicha infidelidad es difícil de perdonar: es una forma de aceptar esa decepción inicial. Una herida narcisista que duele hondo.

Chica triste

2. Una de las frases de Emil Ciorán sobre la edad

El sentido del humor está presente en muchas de las frases de Emil Ciorán. Es un humor negro, cáustico. Es lo que se ve en esta afirmación: “Lo que sé a los sesenta años, ya lo sabía a los veinte. Cuarenta años de un largo, superfluo trabajo de comprobación”.

Puede que tenga razón. Hay muchas verdades de la vida que se intuyen desde muy temprano. Sin embargo, la juventud no está del todo segura de aquello que detecta. Se necesita una cadena de sucesivas comprobaciones, que en muchos casos no aportan más que una reiteración infinita.

3. Correspondencia en las misiones

Emil Ciorán no tenía ningún problema en ir en contra de lo que se ha considerado una vida productiva, o exitosa. Tampoco le interesaba ocultar la profunda decepción que le inspiraba la existencia. Todo lo contrario: hurgaba a fondo en la herida.

Esta frase lo dice todo de él: “Mi misión es matar el tiempo, y la del tiempo es matarme en su turno a mí. Qué cómodo se encuentra uno entre asesinos”. La muerte y el suicidio estuvieron presentes en muchas de sus obras. Insistía en que la existencia no tiene más sentido que el de gastarla, como algo que no sirve.

4. Hacer y no hacer

Una buena parte de la sociedad está convencida de que lo más importante es hacer, hacer y hacer más. Quedarse quieto o improductivo es visto casi como una blasfemia. Sin embargo, de tanto hacer nos hemos vuelto también tan inquietos, que la ansiedad ha terminado invadiéndonos.

Frente a esto, Emil Ciorán dice: “Podemos estar orgullosos de lo que hemos hecho, pero deberíamos estarlo mucho más de lo que no hemos hecho. Ese orgullo está por inventar”. Es razonable su planteamiento, en tanto el no hacer también genera consecuencias. Y en un mundo tan compulsivo y automatizado, estas podrían ser positivas.

5. Los rebeldes

Ciorán sentía cierto desprecio por las figuras de poder. Como el iconoclasta que era, nunca le dio mayor crédito a los heroísmos, ni a las grandes hazañas de quienes luchan en nombre de alguna causa ideológica.

Su posición al respecto queda perfectamente clara en la siguiente frase: “¿Quién se rebela? ¿Quién se levanta en armas? El esclavo raramente, pero casi siempre el opresor convertido en esclavo”. De este modo, equipara al rebelde con el opresor, indicando que tienen la misma esencia. El esclavo, como tal, siempre obedece.

6. Lo escondido

Emil Ciorán no veía al ser humano como una especie superior o dotada de algo memorable. Por el contrario, en diversas oportunidades hizo hincapié en la forma ruin en la que el ser humano vive y puebla la tierra.

Parte de esa perspectiva queda plasmada aquí: “Solo lo que se esconde es profundo y verdadero. De ahí la fuerza de los sentimientos viles”. En otras palabras, el ser humano esconde sus sentimientos viles y precisamente por hacerlo, estos emergen con mayor fuerza cuando aparecen.

Hombre triste con la mano en el rostro

7. El sufrimiento

Aunque Ciorán no era feliz y así lo expresó en infinidad de oportunidades, tampoco era un “sufriente”. Más que experimentar dolor por la vida, o por las experiencias que acumuló, lo que hizo fue destapar la inconsistencia utilizando la ironía, adoptando un estilo apreciado por lo singular.

Por eso no es raro que haya sido crítico incluso con el tema del sufrimiento. Al respecto señala: “Sufrir es la manera de estar activo sin hacer nada”. O sea, el que sufre vive en medio de una tormenta, inactivo, sin poner en marcha ninguna estrategia de afrontamiento que la amaine.

Hay muchas otras frases de Emil Ciorán que son verdaderamente interesantes y que se quedan fuera de esta selección. Leerlo, pese a ese tono sombrío que adopta para deconstruir la realidad, es una delicia como estímulo para la reflexión.

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