5 mitos sobre el cáncer de piel

A pesar de que durante décadas se han realizado campañas para alertar sobre los riesgos de la exposición excesiva al sol, la tasa de casos de melanoma sigue aumentando en el mundo. En México, por citar un ejemplo, es el tipo de cáncer de piel que cobra más vidas al año.

Aquí presentamos cinco creencias falsas acerca de esta enfermedad, y por qué podrían tener consecuencias mortales.

Mito 1: “Sólo te da melanoma en las zonas de piel quemadas por el sol”

El melanoma aparece con mayor frecuencia en la piel expuesta al sol, pero, ¡cuidado!: puede desarrollarse también en las plantas de los pies, en el paladar, la retina del ojo, el cuero cabelludo, debajo de las uñas, en los senos nasales o en los órganos genitales. He aquí la razón:

El melanoma es un cáncer de los melanocitos, las células que producen el pigmento de la piel. Como toda célula del organismo, los melanocitos pueden mutar y producir cáncer.

Aunque están presentes principalmente en la piel, se encuentran en todo el cuerpo, incluso en el cerebro y la garganta, y donde hay un melanocito puede crecer un melanoma.

El melanoma se puede extender del lugar de origen a otras partes del cuerpo. Al ir creciendo en las capas inferiores de la piel, las células cancerosas pueden entrar en el torrente sanguíneo o en el sistema linfático y diseminarse por doquier.

Una vez que se alojan, pueden empezar a aparecer otros tumores en órganos como el cerebro, los pulmones y el hígado. A esto se le llama metástasis y es extremadamente peligroso (a menudo es letal en un lapso de entre 6 y 12 meses después del diagnóstico).

Por esta razón tiene una importancia vital que te revises todo el cuerpo (no sólo la cara, los brazos y las piernas) en busca de lunares, marcas y excrecencias nuevas y extrañas. Un estudio de 3,762 habitantes de Queensland, Australia, realizado en 2008 por el Centro Viertel de Investigación para el Control del Cáncer, reveló que una exploración de la piel de todo el cuerpo aumenta considerablemente la probabilidad de descubrir melanomas a tiempo, antes de que tengan oportunidad de extenderse a los órganos internos.

Así que ten cuidado de examinar todo tu cuerpo con frecuencia. Pídele a tu pareja o a algún familiar o amigo que te revise el cuero cabelludo, la espalda y cualquier otra parte que no alcances a ver, y aunque no te encuentre nada extraño, haz que te examine después un dermatólogo o un especialista en cáncer de piel para estar completamente seguro.

Tu dentista debe buscar señales de cáncer en tu boca cuando acudes a la consulta habitual. La próxima vez, pregúntale si lo hace, para cerciorarte de que está en su lista de revisión. Haz lo mismo con tu oftalmólogo y, si eres mujer, con tu ginecólogo.

Mito 2 “Sólo las personas que se asolean mucho tiempo corren riesgo”

Es cierto que la exposición a la radiación ultravioleta (UV) aumenta el riesgo de contraer melanoma, sobre todo en las personas de raza blanca. Sin embargo, la exposición intermitente a una luz UV intensa —asolearte los fines de semana o en las vacaciones— eleva el riesgo de que las células de la piel se dañen y aparezca el melanoma, en comparación con recibir un poco de sol todos los días.

La gente que vive en climas cálidos, cerca del ecuador, corre mayor riesgo, pero quienes viven en zonas más frías no por fuerza están a salvo. “La temperatura no se relaciona directamente con la radiación solar. Puede haber un día frío con mucha luz UV”, dice el dermatooncólogo Rodrigo Gutiérrez Bravo, director de la clínica Piel Clinic, en la Ciudad de México.

“Tiene que ver con el lugar del planeta donde uno se encuentre”. Si la capa de ozono es muy delgada en una región, los rayos del sol llegan directamente a la piel. Por eso es esencial proteger a los niños y enseñarles hábitos saludables respecto a asolearse.

Mito 3 “El melanoma les da solamente a los adultos mayores”

La probabilidad de desarrollar melanoma aumenta con la edad, pero las personas jóvenes también pueden contraerlo. Es más, de acuerdo con la Secretaría de Salud de México, este cáncer de piel también puede afectar a niños. “Es más común detectarlo debajo de las uñas de los pies”, dice el doctor Gutiérrez Bravo.

Cada vez que sufres una quemadura de sol o te asoleas lo suficiente para broncearte, es señal de que al ADN de tus células lo está dañando la radiación UV. “La mayoría de las personas a las que atiendo han tenido más de una quemadura solar”, señala Gutiérrez Bravo. “Son muy pocas las que se cuidan; algunas dicen que se quedaron dormidas bajo el sol”.

Su consejo es éste: “Más vale prevenir, y quienes tienen predisposición genética al cáncer están doblemente obligadas a cuidarse del sol”.

Mito 4 “No existe cura para el melanoma”

Alrededor del 90 por ciento de las personas diagnosticadas con melanoma quedan limpias de células cancerosas luego de una operación, pero el 10 por ciento restante, cuyo cáncer se ha propagado porque el diagnóstico fue tardío, tienen un problema grave. Hasta ahora, los médicos muy poco han podido hacer para ayudar. Sin embargo, dos nuevos fármacos —el ipilimumab y el vemurafenib— aprobados en Estados Unidos y en Australia podrían detener o reducir la diseminación del melanoma.

El ipilimumab actúa estimulando el sistema inmunitario para que ataque las células cancerosas, y aumenta la probabilidad de supervivencia de personas con metástasis de melanoma avanzado. El vemurafenib, y otro fármaco similar llamado GSK2118436, va dirigido al gen que causa este cáncer; ambos inhiben su división y, por tanto, evitan que la célula muera.

“Es un tratamiento diseñado para atacar el talón de Aquiles de la célula, y tiene muy pocos efectos secundarios”, dice el profesor Kefford. Como siempre, es importante que consultes a tu médico, ya que es la persona indicada para prescribirte el fármaco adecuado.

Mito 5: “Yo uso filtro solar, así que estoy bien”

Por desgracia, muchísimas personas no se aplican correctamente el filtro solar, ni en la cantidad recomendable. Para obtener la protección adecuada, los especialistas aconsejan usar unos 35 mililitros del producto en cada extremidad (más o menos una cucharadita), y una cantidad suficiente en la cara, el pecho, el vientre y la espalda (sigue las instrucciones de la etiqueta).

Si vas a nadar al aire libre y con sol, el filtro tiene que ser a prueba de agua, y debes reaplicártelo cada vez que se desvanezca.

Un bronceado natural ofrece muy poca protección contra el sol (es casi lo mismo que aplicarse un filtro con FPS 4), y uno artificial no ofrece ninguna protección. También es importante usar sombrero, gafas de sol con protección UV de 100 por ciento y ropa que cubra la piel, así como buscar la sombra siempre que sea posible, dicen los expertos.

¿Y qué podemos hacer las personas que hemos pasado años bronceándonos todo el tiempo? ¿Ya es demasiado tarde para reparar el daño? “Debes seguir protegiéndote contra la luz solar”, señala Bruce Armstrong, profesor de la Universidad de Sydney. “Asolearte a menudo quizá ya afectó tu piel y aumentó el riesgo de cáncer, pero puedes elevarlo aún más si sigues exponiéndote al sol”.

Cómo reconocer el melanoma

La primera señal del melanoma por lo general es un cambio en el aspecto de una peca o lunar, o la aparición de manchas o marcas en las plantas de los pies, en las palmas de las manos o en los dedos: los sitios donde más se presenta este cáncer en la población latinoamericana.

Acude al dermatólogo si notas un cambio en:

  • La forma: si la marca presenta un borde irregular, es asimétrica o si se hace gruesa o escamosa.
  • El color: si adquiere un tono extraño: café, negro, azulado, rojizo o gris. Sin embargo, ten en cuenta que el melanoma a veces no presenta color o se ve blanco.
  • El tamaño: si crece rápidamente, o bien, si alcanza un diámetro de más de seis milímetros.

Quiénes corren mayor riesgo

Algunas personas nacen con genes que las hacen más sensibles a la radiación solar, o con genes que vuelven inestables sus melanocitos. Y un pequeño número de familias poseen un raro gen dominante por el cual tienen 80 por ciento de probabilidades de contraer melanoma.

La gente pelirroja es portadora de una mutación heredada de un gen que altera el tipo de pigmento que producen sus células, y esto la pre-dispone al melanoma. Otros factores de riesgo son tener muchos lunares, la piel muy blanca, antecedentes de otros tipos de cáncer cutáneo, o un sistema inmunitario débil.

Varios estudios señalan también a los plaguicidas como un peligro. “Las personas expuestas a los plaguicidas, en casa o en su lugar de trabajo, tienen un riesgo dos o tres veces mayor de contraer melanoma”, dice Bruce Armstrong, profesor de salud pública en la Universidad de Sydney.

¿Y las personas de piel oscura?

Una buena protección contra el sol es igual de importante para las personas morenas. Aunque quizá nunca sufran quemaduras de sol y su riesgo de contraer melanoma sea menor que el de la gente de piel blanca, a ellas por lo general se les descubre el cáncer en etapas avanzadas y más peligrosas, y en partes del cuerpo muy poco expuestas a la luz UV, entre ellas las plantas de los pies.


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