32 Síntomas De Los Ataques De Ansiedad

A continuación expongo los síntomas asociados a los ataques de ansiedad. Es necesario que la persona que sufra un ataque de ansiedad no se centre en estos síntomas. Su atención debe proyectarse hacia aspectos más útiles como hacer alguna actividad constructiva, ejercicio, aprender alguna materia o destreza. El objetivo es escapar de la trampa de estos síntomas ya que la angustia que generan produce más ansiedad.

Pero antes de ver estos 32 síntomas de los ataques de ansiedad, te invito a que veas este didáctico vídeo en el que nos explican una sencilla técnica para calmar nuestra mente en un solo minuto.

Libérate de tu ansiedad!! Si sufres ansiedad descubre cómo puedes vencerla

Este vídeo nos enseña a mantener nuestra mente en el presente. Solo necesitamos un minuto de nuestro tiempo. Ponte cómoda/o:

Síntomas de ansiedad

La siguiente lista de síntomas incluye los más comunes, reportados por personas que sufren ansiedad. La lista es bastante extensa, puede haber síntomas que experimentes y que no estén en el listado. Esto no quiere decir que estés más enfermo o que sufras de alguna otra cosa. Todos somos biológicamente diferentes y algunas personas simplemente reaccionan de manera diferente durante un ataque de ansiedad.

Si tienes algún síntoma que no aparezca en esta lista puedes dejar un comentario al final de este artículo describiendo las sensaciones que experimentas.

Sensaciones de ahogo y dificultad para respirar.

Estas sensaciones son algunos de los síntomas más angustiantes. A veces se siente como si alguien le hubiera puesto una almohada en su cara.

Recuerda una cosa muy importante: esta experiencia es sólo una sensación causada por los impulsos nerviosos exagerados. Estos síntomas no pueden hacerte daño, no se detiene la respiración.

Es habitual que sintamos como que no podemos respirar de la manera correcta. El miedo se apodera de nuestro cuerpo. La respiración no será habitual y podremos llegar a la hiperventilación. Esto es que se reduce la cantidad de dióxido de carbono en los pulmones. Por este motivo, la sangre perderá CO2 y con ello, el cerebro reducirá el impulso básico de respiración. Es decir, que nos llevará a esa sensación de ahogo, de que algo malo ocurre. En este caso, no es sencillo de controlar pero debemos mantener la calma e intentar centrarnos en la inspiración y la exhalación.

Dolor de pecho.

Causado por la tensión muscular. Los dolores en el pecho pueden hacerte sentir mucho miedo. La sensación inicial de cualquier persona con un ataque de ansiedad y que tiene dolores en el pecho es que se está muriendo de un ataque al corazón. Esto no es cierto. El dolor en el corazón es muy diferente a este dolor y muy a menudo no se inicia en el pecho.

La respiración profunda y otros ejercicios de relajación son una manera muy eficaz de disminuir estos síntomas desagradables. Si puedes conseguir que alguien te dé unos masajes a tu espalda, hombros y pecho, te ayudará a relajar los músculos cansados y doloridos.

Latidos acelerados del corazón, latido lento del corazón, palpitaciones.

La ansiedad aumenta los niveles de adrenalina en el torrente sanguíneo haciendo que el corazón se acelere. Esto es perfectamente natural. Una disminución del ritmo cardíaco es también una característica común de la ansiedad, de nuevo, no significa que tu corazón deje de latir.

Nos preocupamos y es totalmente normal. Las palpitaciones o taquicardias son uno de los síntomas más comunes en cuadros de ansiedad. Hay que decir que no son nada peligrosas, no corres ningún tipo de riesgo. Aunque lógicamente sean molestas. Tu corazón no se verá afectado por estos latidos irregulares. Es una manera de que el cuerpo interprete un miedo o un peligro pero que realmente no existe.

Nudo en la garganta y dificultad para respirar.

Globo o bolo histérico es el término correcto para este síntoma. Es causado porque los músculos de la garganta se contraen ante la ansiedad o el estrés.

A veces sientes como que no puedes tragar nada. Este es otro ejemplo de un síntoma que mejorará si no se le da ninguna credibilidad. Ciertamente es muy desagradable pero totalmente inocuo y no hará que dejes de respirar, comer o beber.

La piel pierde color (palidez).

La sangre de los finos vasos sanguíneos es desviada a los músculos durante la respuesta de “lucha o huida”.

No hay que alarmarse y volverá a la normalidad cuando el cuerpo comience a normalizarse después de un ataque. Algunas personas con ansiedad generalizada pueden ponerse un poco más pálidos de lo normal.

Transpiración.

La sudoración es una reacción normal del cuerpo y está diseñada para reducir la temperatura del cuerpo. A medida que el cuerpo se calienta el sudor se libera en él a través de las glándulas sudoríparas.

Durante los períodos de ansiedad el cuerpo se está preparando, ya sea para huir o pelear, y libera sudor para tratar de enfriar el cuerpo. Los niveles de sudor vuelven a la normalidad a medida que la ansiedad disminuye.

Temblor o estremecimiento.

Todos temblamos o nos estremecemos cuando estamos nerviosos o tenemos frío. El temblor es una reacción normal ante el temor y o una disminución de la temperatura corporal.

Durante la ansiedad es muy normal experimentar temblores o escalofríos. Pasarán cuando acabe el ataque de ansiedad.

Dolor en los hombros y cuello, y entumecimiento en la cara o la cabeza.

Cuando el cuerpo está bajo estrés estas áreas del cuerpo suelen ser las primeras que se ponen tensas. El entumecimiento facial puede ser muy inquietante pero por lo general no hay por qué preocuparse y es resultado de esta tensión.

Indigestión, ardor de estómago, estreñimiento y diarrea.

Durante los períodos de ansiedad, el cuerpo desvía sangre de varias partes del cuerpo a los tejidos musculares con el fin de proporcionarles el oxígeno necesario para ellos y dar una respuesta de lucha o huida.

El tracto digestivo es una de las áreas en donde más se utiliza la sangre. La sangre es enviada allí para absorber los nutrientes de los alimentos que comemos. Cuando la sangre es desviada de su estómago durante la ansiedad, la digestión se ralentiza y los músculos alrededor del estómago puede llegar a ser anudados. Esto puede causar indigestión, acidez estomacal y diarrea o estreñimiento.

Síntomas de infección del tracto urinario.

La ingesta de medicamentos puede hacer que la orina sea bastante oscura, como cuando se tiene una infección del tracto urinario. Siempre es aconsejable que este tipo de cosas sean revisadas por su médico, pero incluso si tienes una infección ésta puede ser tratada fácilmente.

Beber mucha agua siempre es aconsejable.

Erupciones en la piel.

Erupciones en la piel, manchas o sequedad son síntomas muy comunes de la ansiedad y el estrés. Es muy común que salgan eczemas alrededor de la nariz, las mejillas y la frente. No hay por qué preocuparse y por lo general desaparecen cuando la persona comienza a sentirse mejor.

Debilidad en los brazos y hormigueo en las manos o los pies.

La respuesta de lucha o huida es una reacción muy intensa y tiene un profundo efecto en las sensaciones corporales.

El hormigueo generalmente es causado por la acumulación de dióxido de carbono en la sangre de las extremidades. Estos síntomas no son perjudiciales y todo volverá a la normalidad. El ejercicio ligero es muy útil para revertir estas sensaciones.

Esta clase de síntoma no quiere decir que se esté experimentando un accidente cerebrovascular u otra afección neurológica.

Sensación de descarga eléctrica en cualquier parte del cuerpo.

El sistema nervioso es una red muy compleja de nervios eléctricamente cargados. Se encuentran en cada centímetro cuadrado del cuerpo, en torno a todos los órganos, músculos y a través de la piel, el órgano más grande del cuerpo.

Los impulsos anormales de los nervios debido a la ansiedad pueden causar una amplia gama de sensaciones extrañas. Aunque son inofensivas pueden resultar muy inquietantes.

Sequedad en la boca.

Como los líquidos son desviados durante la ansiedad para su uso en otras partes del cuerpo, la boca se seca. Bebe agua o chupa un caramelo para lubricar la boca. En casos extremos, el médico puede recetar a la persona un líquido para hacer esto, pero es caro.

Este síntoma tampoco puede hacerte daño y desaparece cuando se elimina la ansiedad.

Insomnio.

Uno de los efectos más inquietantes de la ansiedad es el insomnio, la incapacidad para dormirse o permanecer dormido. Es importante recuperar los patrones regulares de sueño. Te invito a visitar el siguiente artículo en el que hay un audio con instrucciones sobre Cómo conseguir un sueño de calidad.

Pesadillas.

Las pesadillas tienden a imitar lo que está pasando en nuestra vida diaria. Si estamos relajados y contentos tendremos felices sueños.

Las pesadillas son desagradables pero inofensivas. Practica ejercicios de relajación como la respiración profunda antes de dormirte.

Los temores de perder el control o volverse loco.

Ten por seguro que no te vas a volver loco. Volverse loco no es un acto consciente. Los que están sufriendo enfermedades mentales graves no son conscientes de su viaje a la locura. No te has vuelto loco. El cerebro está cansado, pero no loco.

Si la persona está ansiosa, enojada, triste o estresada, sus pensamientos se ven afectados no sólo por el estado de ánimo, sino también por la química del cuerpo. Los niveles de oxígeno en la sangre puede afectar la actividad cerebral y el sistema nervioso central al igual que muchas otras sustancias químicas del cuerpo como la adrenalina, las hormonas y las vitaminas.

A medida que el cuerpo se relaja, se siente menos ansioso y los procesos de pensamiento vuelven a la normalidad.

Aumento de la depresión y pensamientos suicidas.

La depresión es una serie de desequilibrios químicos que tiene fuertes vínculos con los trastornos de ansiedad y puede ser un efecto secundario de los mismos. La ansiedad tiene muchas características de la depresión y la puede simular con bastante fuerza.

Los pensamientos suicidas van unidos a la depresión. Pero en ocasiones, llegan antes de lo esperado. Sobre todo en personas que están un poco cansadas de tener que lidiar con la ansiedad cada día. Los síntomas de ansiedad no cesan y es normal que, al no poder llevar una vida tranquila, se nos pase de todo por la cabeza. Pero para todo ello, siempre hay una salida. Se combinará tanto tratamiento psicológico como algunos medicamentos. El ejercicio diario, optar por realizar hobbies y llevar una alimentación así como descanso equilibrado, serán algunas pautas para poder mirar hacia delante.

Irritabilidad.

Otro de los síntomas de ansiedad es la irritabilidad. En este caso, no suele aparecer como uno de los primeros síntomas, pero sí que llegará debido a todo el proceso. Cuando no te sientes bien y parece que cada día es la misma historia, el cuerpo responde mostrando su peor cara. El mal humor se apoderará de ti y es una de las reacciones más típicas.

La irascibilidad también es una reacción normal ante el temor.

Síntomas como la “gripe”.

La gripe causa debilidad, sudoración y dolor. La ansiedad puede tener un efecto similar, se debilitan los músculos y se sienten doloridos.

El estrés hace que nuestras defensas bajen, que nuestro sistema inmunológico sea más frágil.  Justo en ese momento, también los virus nos pueden atacar. Porque no nos sentimos fuertes, ni tampoco lo estamos. Así que, en este caso, notaremos cómo el cansancio y el dolor de músculos se apoderan de nuestro cuerpo. Lo tenemos tan dolorido como si hubiéramos hecho un gran ejercicio o esfuerzo.

Distorsión de la visión.

La liberación de adrenalina provoca muchos cambios físicos con el fin de preparar el cuerpo para un peligro inminente.

Durante la respuesta de ansiedad, el cuerpo prepara a los ojos para notar ligeros movimientos, cosa que hace mediante la dilatación de las pupilas permitiendo más entrada de luz. Por esta razón las personas ansiosas se vuelven más sensibles a la luz brillante y suelen llevar gafas de sol para reducir al mínimo la fatiga visual que causa.

Audición perturbada.

El sistema auditivo también se puede ver alterado debido a los ataques de ansiedad. Es un síntoma común y son muchas las personas que sienten el llamado ‘Tinnitus’. Aquí puede haber sonidos más o menos intensos. Cuando solo dura un par de minutos no es del todo molesto pero sí lo será cuando aparece de manera repetida y constante. Ya que puede ser un impedimento para poder concentrarnos.

Esto se conoce como tinitus y generalmente se experimenta como silbidos o ruidos en uno o ambos oídos.

Los problemas hormonales.

La ansiedad puede afectar a varios sistemas del cuerpo, uno de los cuales es el sistema endocrino. Este sistema se encarga de equilibrar las glándulas que secretan hormonas en el cuerpo.

El cerebro controla los niveles de estas sustancias. Si el sistema nervioso del cerebro está perturbado puede causar pequeñas irregularidades en la secreción de estas sustancias químicas.

Los niveles hormonales se estabilizan cuando los niveles de ansiedad vuelven a la normalidad. Hay algunos casos en los que este desajuste hormonal causa serios problemas. El médico puede corregirlos.

Las mujeres pueden encontrar que su ciclo menstrual se altera y los hombres pueden descubrir que tienen cambios de humor porque los niveles de testosterona se ven afectados.

Dolores de cabeza y sensación de tener una banda apretada alrededor de la cabeza.

Como se señaló anteriormente, la tensión en el cuello y los hombros puede causar malestar inmenso, migraña y entumecimiento. La sensación de tener una banda apretada alrededor de la cabeza es causado por la tensión muscular en la vaina de los músculos que cubren el cráneo. La constricción de los vasos sanguíneos y los nervios dentro de este tejido pueden causar síntomas muy severos incluyendo dolor en los ojos, la cara y los dientes.

De nuevo, tener dolor de cabeza puede estar relacionado con la ansiedad.

Dolor en los ojos.

La lubricación de los ojos se ve reducida porque los fluidos corporales se desvían a otros lugares durante la ansiedad. La persona puede sentir dolor en los ojos.

Quizás la visión borrosa no es una de las primeras causas de los ataques de ansiedad, pero puede aparecer. Primero, notaremos un dolor en los ojos y luego nuestra vista no será la misma de siempre. Esto es una respuesta del cerebro ante el miedo. Por lo que tampoco debemos de qué preocuparnos en exceso. Una vez que pase la crisis, la visión se normalizará.

Agorafobia.

La agorafobia es una respuesta natural a la ansiedad y el instinto de conservación. Si nos sentimos amenazados tenemos la tendencia a retirarnos a un lugar seguro como una tortuga en su caparazón.

Es importante obtener el control de este síntoma a las primeras de cambio. La evitación de las situaciones no es una herramienta eficaz en la lucha contra la agorafobia.

Alucinaciones.

Las alucinaciones pueden ser muy atemorizantes si la persona no entiende lo que son y de dónde vienen. Las alucinaciones son un ejemplo más de los síntomas transitorios.

Consulta a tu médico si ves que las alucinaciones no mejoran cuando el ataque de ansiedad pasa, ya que pueden ser un efecto secundario de los medicamentos que te han prescrito.

Hormigueo o sensación de alfileres que se clavan en la piel.

La llamada ‘Parestesia’ es otro los síntomas de los ataques de ansiedad. Se trata de un adormecimiento o un hormigueo que recorre nuestras extremidades. Los brazos y las manos serán las zonas más frecuentes, aunque pueden aparecer en las piernas. Te confundirá porque a veces no aparece cuando peor estamos, sino cuando ya estamos un poco más tranquilos. Pero aún así, no te asustes porque ahora sabes que también forma parte de estos síntomas. Es desagradable pero inofensivo.

Las terminaciones nerviosas de la piel se llenan de impulsos eléctricos. Se puede sentir hormigueo o cosquilleo. No pueden hacerte daño.

Aumento de la sensibilidad a la luz, el sonido, tacto y olfato.

Todas estas sensibilidades son para preparar tus sentidos ante un peligro inminente durante la respuesta de lucha o huida.

Hiperactividad.

La hiperactividad en un ataque de ansiedad es una manera de describir una serie de síntomas que incluyen hablar más rápido. Puede hacer que la persona se sienta confundida e irracional y puede hacer que cosas que normalmente no haría.

Dolor en la cara o la mandíbula que se asemeja a un dolor de muelas.

La mayor parte de este síntoma es causado por la tensión, no sólo en la cara, el cuello y los hombros, también se puede referir dolor en la mandíbula y los dientes.

Desrealización y despersonalización.

La desrealización es la sensación de que todo lo que rodea a la persona no es real. Es como si estuviera en un sueño, como si estuviera viendo todo a través de una niebla o algún tipo de filtro.

Cómo tratar los síntomas de ansiedad

Cuando tenemos ataques de ansiedad, debemos consultar siempre con un médico. Él nos dará las mejores pautas para poder tratar sus síntomas. Pero tampoco está de más que nosotros pongamos de nuestra parte algunos pasos fundamentales. Es cierto que no es sencillo, que cuesta y que no lo cambiaremos de la noche a la mañana, pero se logra.

  • Acepta lo que ocurre: Es un miedo, podemos con él. Pero para ello, necesitamos aceptar lo que nos pasa. Enfrentarnos al miedo es la mejor baza que podremos jugar. Respira y toma el control de tu cuerpo.
  • La respiración: Es una de las claves. Seguro que si lo has consultado, te lo habrán comentado. La respiración es protagonista. Porque así nuestro cuerpo y cerebro se calmarán y verán que no hay ningún peligro para alterarse. Prueba con la respiración abdominal y de manera pausada.
  • Pensamientos negativos: Tiraremos a la basura los pensamientos negativos. ¡No sirven para nada!. Intenta mirar y buscar lo positivo de todo lo que te ocurra en tu día a día. Puedes anotar las situaciones que vives. Si son regulares o malas, piensa en qué harías si fueran todas buenas. Dale una luz de esperanza a tu cabeza.
  • Habla y comparte cómo te sientes: Lo mejor es exteriorizar lo que sentimos. No hace falta contárselo a todo el mundo, pero sí a esa persona que tienes cerca y con la que te sientas bien. No te contengas y desahógate a menudo.
  • Vive y disfruta: Es inevitable pensar en un futuro y preocuparnos por cosas que ni han sucedido. Pero lo mejor es intentar vivir. Disfrutar de cada momento, reírte y dejar, durante una temporada, que todo llegue cuando tiene que llegar. Porque sino, nos preocuparemos más de la cuenta y los síntomas de ansiedad harán su aparición.
  • Descansa: El cuerpo necesita unas horas de descanso. Tu cuerpo necesitará la energía para disfrutar de un nuevo día. Intenta deja la mente en blanco y duerme unas 8 horas.

Causas que provocan estos síntomas

Aunque te parezca mentira, no hay una causa concreta que pueda acercarnos a los síntomas de ansiedad. En ocasiones se dice que pueden ser varias o ninguna concreta. Para ello, debemos tratar de echar la vista atrás y averiguar la base de nuestro problema. Te proponemos algunas de las causas más frecuentes, para que puedas analizar tu problema

  • Puede tener un origen hereditario. Si en tu familia hay más gente que ha padecido cuadros de ansiedad, puedes tener ahí la respuesta.
  • Desequilibrios en nuestro cuerpo. Cuando no dormimos lo suficiente, no comemos de manera adecuada y el ritmo de cada día nos impide descansar, puede derivar en problemas de salud. Porque todo ello nos originará un gran estrés y es el punto básico para que comiencen los ataques de ansiedad.
  • Crisis o situaciones traumáticas: Todos pasamos por muchas fases, pero en ocasiones el cuerpo reacciona de maneras poco convencionales. Si estás atravesando un divorcio o intentando superar la muerte de un familiar, entonces ahí estará la base de tus problemas de ansiedad.
  • Cuando una persona no está a gusto con su estilo de vida, esto le suele generar estrés. Cuando la situación va empeorando, lejos de mejorar, puede desencadenar la ansiedad.

Y si quieres saber más y mira éste método para vencer a la ansiedad

Tipos de ansiedad según los síntomas

Ansiedad generalizada

Se caracteriza por tener preocupaciones casi a diario. No es algo puntual como estar preocupado o nervioso porque vaya a ocurrir un acontecimiento, sino que se considera algo excesivo. La persona espera siempre lo peor, en todos los temas de su vida. Dicha preocupación se da cada día durante, al menos, unos seis meses. Este tipo de ansiedad, va a interferir en su ritmo de vida. No es algo sencillo de controlar.

Estrés post-traumático

Cuando la persona ha vivido algo traúmatico en su vida, la carga de estrés siempre suele permanecer ahí oculta. Por lo que es habitual, que en ocasiones salga a la luz. Los síntomas que puede experimentar en este tipo de ansiedad, son: pesadillas, ira o irritabilidad y fatiga.

Ataque de pánico

La ansiedad generalizada es más duradera en el tiempo, pero el ataque de pánico es mucho más intenso. La persona puede sentir que se queda sin aire, donde experimenta una sensación de muerte próxima, que en ocasiones requiere hospitalización. Estos ataques pueden durar entre 10 minutos y una media hora. Cuando esto nos sucede, ya nos preocupamos todavía más de que se pueda repetir. Pero no debes pensar así, ya que no siempre es así. Pueden suceder una vez cada varios años, o no volver a suceder.

TOC

El ‘Trastorno obsesivo compulsivo’ es otra de esas sensación muy recurrentes. Se trata de tener una especie de obsesión a realizar ciertas acciones para aliviar los pensamientos que nos causan ansiedad. Por ejemplo, sales de casa y piensas en si has dejado la puerta bien cerrada. Vuelves para comprobarlo. Hasta aquí es algo muy habitual, pero el trastorno se da cuando lo tienes que repetir una y otra vez. Lo mismo ocurre con lavarse las manos cada pocos minutos porque tenemos miedo de contaminarnos.

Fobia social

Si tienes miedo a hablar en público, puedes estar sufriendo fobia social. Ésta también cuenta con síntomas como mareos leves o bien, sudoración. En este caso, es algo más puntual ya que solo nos ocurre cuando nos tenemos que enfrentar a ciertas situaciones públicas.

Agorafobia

El miedo a estar en espacios abiertos. Una especie de angustia, al estar en estos lugares, ya que nos sentimos como desprotegidos y vulnerables. Realmente dicho miedo no lo provoca el espacio abierto, sino porque pensamos en las consecuencias, en lo que nos puede pasar estando en lugares tan grandes.

Mareo

Se puede sentir una sensación de mareo. La inestabilidad del cuerpo, es similar a la que sentimos como si nos fuéramos a desmayar. Todo provocado por la mala respiración que afectará a nuestro cerebro. Pero realmente no nos vamos a caer, solamente será la sensación, que ya es bastante porque sin duda, es muy incómoda.

Consecuencias si no tratas la ansiedad 

  • Debilitará tu sistema inmunológico: Sobre todo cuando se sufre de ansiedad crónica, puede hacer que a la larga nuestro pulso tienda a acelerarse, así como el ritmo cardíaco con el fin de que el cerebro obtenga más oxígeno. Cuando este proceso dura bastante en el tiempo, nuestro sistema inmunológico se debilita y estaremos más propensos a ciertas infecciones.
  • Sistema digestivo: Se puede desarrollar el síndrome del intestino irritable. Esto hace que tanto las náuseas como los vómitos aparezcan en tu vida. No es algo grave, pero un tanto molestos a la hora de vivir con ellos.
  • La memoria: Cuanta más ansiedad tengamos, más cortisol tendrá el cuerpo. El cortisol es una hormona que se suele liberar como una respuesta ante el estrés. Además, está relacionada con la pérdida de memoria a largo plazo.
  • Insomnio: Si padeces de ataques de ansiedad, sabrás bien que el insomnio es uno de los problemas o consecuencias que también arrastramos. Cuanto más tensos estemos, peor será a la hora de conciliar el sueño. Algo que también afectará a nuestra calidad de vida.
  • Depresión: Cuando la preocupación es excesiva, la ansiedad de vuelve crónica y no se trata, nos puede originar una depresión. Lo mejor es recibir ayuda cuanto antes y comenzar a tratarnos, para poder ver cuanto antes los resultados positivos de ello.

¿Qué hacer ante los ataques de ansiedad?

Según el profesor Paul Salkovskis, Profesor de Psicología Clínica y Ciencia Aplicada de la Universidad de Bath, es bueno enfrentarse al miedo porque así te darás cuenta de que nada es tan grave como parece.

Mientras te enfrentas al miedo, concéntrate en tu respiración. Inhala profundamente y siente como tus pulmones se van inflando como globos. A continuación exhala lentamente el aire. Puedes repetir este paso 10 veces.

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