ūüďė LADRONES, TRAIDORES Y ESTAFADORES EN LA HISTORIA DE ESPA√ĎA

19 ladrones, traidores y estafadores 
en la Historia de Espa√Īa ūüĒę

Estafadores, Ladrones, Traidores 
En cuesti√≥n de ladrones ha habido de todo: Papas, Cardenales y Obispos, Reyes, Generales, banqueros, empresarios y obreros, Ministros, pol√≠ticos. ¬°Larga retah√≠la tenemos! Se presenta a algunos de los padres fundadores de la hermandad del latrocinio, aut√©nticos primeros espadas en el arte de esquilmar las arcas p√ļblicas y no p√ļblicas, gente que entreg√≥ su vida al robo, estafa, cohecho y enga√Īo, a una escala gigantesca. No tocaremos la √ļltima parte del siglo XX ni principios del XXI, por prudencia‚Ķ
1. Los asesinos de Viriato
Los primeros (conocidos) que tienen el ‚Äúhonor‚ÄĚ de encabezar la lista fueron los que asesinaron a Viriato (139 A.C.): Audax, Ditalcos y Minuros. Audax fue un guerrero nacido en Osuna (Sevilla) que luch√≥ en el ej√©rcito lusitano de Viriato combatiendo contra la ocupaci√≥n romana. Fue enviado por el propio Viriato como emisario junto a Ditalco y Minuros para negociar un tratado de paz con los romanos. Pero Marco Popilio Laenas (c√≥nsul romano) los soborn√≥, y a su regreso asesinaron a Viriato. Al volver para solicitar su recompensa fueron ejecutados, y de ah√≠ viene la c√©lebre frase:
‚ÄúRoma no paga traidores‚ÄĚ.
A pesar de que estos tres personajes han pasado a la historia como los asesinos del caudillo lusitano, realmente no hay pruebas fehacientes de que fueran ellos. Cabe la posibilidad que todo fuera una campa√Īa de propaganda orquestada por los romanos, para ocultar el soborno, pero no hay nada seguro. Pero la duda queda.
2. Corocotta
Aunque el tiempo le ha convertido en un h√©roe, si juzgamos su comportamiento individual no sale tan bien parado. Este elemento luch√≥ en las Guerras C√°ntabras contra Roma. Al mando de las unificadas tribus de la regi√≥n, caus√≥ numerosos problemas a las huestes romanas. Fue tal su fama, que durante la campa√Īa del emperador Augusto en Hispania (25 A.C.), puso el precio de 200.000 sestercios (moneda romana) a su cabeza. Ante el asombro del emperador, y con un cinismo incre√≠ble, fue el propio Corocotta el que se present√≥ en el campamento para cobrar la recompensa, el cual, ante su gesto de ¬Ņvalent√≠a? le dej√≥ marchar libre, tras otorgarle la recompensa. A este p√°jaro, sin importarle ni mucho, ni poco, ni nada, la suerte de sus compa√Īeros de armas que hab√≠an combatido por la libertad en contra de los romanos, se qued√≥ √©l solo con el dinero. Adem√°s, traidor.
3. El obispo Oppas
El hermanastro del rey godo Witiza y obispo de Sevilla, fue desplazado del poder por don Rodrigo dentro de las luchas internas que tuvieron entre sí los nobles del reino visigodo. Para vengarse, en la Batalla de Guadalete, en 711, cambió de bando junto con los dos hijos de Witiza, aliándose con los musulmanes y propiciando (a cambio de dinero) la derrota de los cristianos y por ende la invasión musulmana en la Península.
4. Roger de Flor
Caudillo almog√°var y mercenario italiano al servicio de la Corona de Arag√≥n, caballero templario expulsado de la orden por ladr√≥n. La causa: durante la √ļltima cruzada a Tierra Santa (1291), hubo cristianos que se quedaron encerrados en San Juan de Acre (Acre es una ciudad costera israel√≠). Parece ser que estuvo ayudando a escapar a los cristianos retenidos en la ciudad, pero con una condici√≥n no negociable para √©l; ten√≠an que pagar por su libertad, los que no lo tuvieran ten√≠an que quedarse a su pesar, para alegr√≠a de los musulmanes. Cada uno roba como puede.
5. Pedro I de Castilla ‚Äúel Cruel‚ÄĚ
Llamado por otros ‚Äúel Justiciero (1334 ‚Äď 1369). Obseso compulsivo por acumular poder y dinero hasta l√≠mites insospechados, asesin√≥ a buena parte de sus parientes, amigos y consejeros en la Castilla de la √©poca. Su sadismo gener√≥ en parte la guerra civil castellana que acab√≥ con su propia muerte a manos de Enrique de Trast√°mara, ‚Äúel de las Mercedes‚ÄĚ, su hermanastro, en Montiel, el cual inaugur√≥ una nueva dinast√≠a. (‚ÄúNi quito ni pongo rey, pero ayudo a mi se√Īor‚ÄĚ, dijo Beltr√°n Dugescl√≠n, defensor de Enrique, en la lucha habida mano a mano entre los dos).
6. Alfonso Carrillo de Acu√Īa
Obispo de Sig√ľenza y Arzobispo de Toledo. Su influencia en la vida pol√≠tica del reino de Castilla fue enorme. Seg√ļn las vicisitudes hist√≥ricas, cambiaba de bando (y de chaqueta) con facilidad: desde Enrique IV de Castilla a Isabel la Cat√≥lica, el rey de Portugal (Alfonso V el africano), Beltr√°n de la Cueva, pasando por Juan II de Castilla. Eso s√≠, como buen conspirador y amante de los cuartos, cada vez que cambiaba de bando, incrementaba su fortuna personal a base de impuestos. Se invent√≥ la ¬°b√ļsqueda de la piedra filosofal! financi√°ndola tambi√©n a base de impuestos, que se descubri√≥ que se los quedaba √©l. Cay√≥ en desgracia ante los Reyes Cat√≥licos. Muri√≥ preso en su palacio arzobispal de Alcal√° de Henares. Sinverg√ľenza hasta las cachas. Como fue un prelado importante en la √©poca (siglo XV), con cierta sorna, hubiera sido buen protagonista en la pel√≠cula ‚ÄúLos ladrones somos gente honrada‚ÄĚ.
7. Rodrigo de Borja
Alejandro VI, el ‚ÄúPapa Borgia‚ÄĚ (1492). Valenciano de pura cepa. Espadach√≠n, guerrero y pol√≠tico. Ladr√≥n y estafador tambi√©n, aunque fuera papa. Ambicioso sin l√≠mites. Sobornador imparable. Intrigante y conspirador en grado m√°ximo. Gracias a los sobornos lleg√≥ al papado. Compraba a todo el que se dejaba comprar, y si no, lo hac√≠a a trav√©s de intrigas y oscuros intereses de los cuales era siempre beneficiario. A trav√©s de la Guerra Italiana de 1494-1498 y la Guerra de N√°poles (1501-1504) se las ingeni√≥ para no s√≥lo asegurar su poder√≠o (y patrimonio), sino para acrecentarlo, vali√©ndose de las rivalidades entre las potencias de la √©poca y las tensiones pol√≠ticas entre las familias de la aristocracia europea, consiguiendo durante los once a√Īos que dur√≥ su papado, impulsar hasta la cima su poder en la pen√≠nsula italiana imponiendo, por las buenas o por las malas, que √©l o su familia obtuviera beneficios, del tipo que fueran. Buen ejemplo de papa ladr√≥n.
8. Francisco de Sandoval y Rojas.
Duque de Lerma (1553-1625). En la historia de Espa√Īa, pocos ladrones han sobresalido tanto como este sujeto. L√≠der en dar pelotazos inmobiliarios, deja en pa√Īos menores a sus hom√≥logos actuales. Valido de Felipe III. Lo m√°s caracter√≠stico de este singular y pintoresco personaje, es la habilidad que tuvo para comprar terrenos y edificaciones en Valladolid ‚Äújusto antes‚ÄĚ que la Corte se trasladara a esa ciudad castellana, procedente de Madrid, posesiones que vend√≠a poco despu√©s de instalarse la Corte en aquella ciudad, siempre con enormes beneficios. L√≥gicamente, era √©l, quien convenci√≥ a Felipe III de ‚Äúla conveniencia‚ÄĚ de efectuar tal traslado. No qued√≥ ah√≠ la cosa. Unos seis a√Īos despu√©s, efectu√≥ la operaci√≥n contraria; traslado de la Corte de Valladolid a Madrid, tambi√©n con el benepl√°cito real y efectuando las mismas trapacer√≠as aumentadas, pues aparte de lo mismo que hizo en Valladolid, le vendi√≥ al mism√≠simo Rey algunas propiedades que hab√≠a comprado, a trav√©s de mangantes de ‚Äúcuello blanco‚ÄĚ. Llego a convertirse en el hombre m√°s rico del Reino. Por si fuera poco, su curr√≠culo se increment√≥ porque fue maestro indiscutible en el tr√°fico de influencias, corrupciones y venta de cargos p√ļblicos. Cuando se descubrieron sus perrer√≠as, consigui√≥ que el papa Paulo V le hiciera Cardenal ‚Äď as√≠ por las buenas ‚Äď . El conde de Villamediana le dedic√≥ una dedicatoria que r√°pidamente se difundi√≥ por toda la Corte:
“Para no morir ahorcado,
el mayor ladr√≥n de Espa√Īa,
se viste de colorado‚ÄĚ.
Fue obligado a dejar su cargo y vivi√≥ sus √ļltimos a√Īos exiliado en Valladolid. M√°s tarde, el nuevo valido, el Conde-Duque de Olivares, abri√≥ un proceso contra √©l por mala administraci√≥n, pero su condici√≥n de prelado le salv√≥ la vida, aunque tuvo que devolver buena parte de sus riquezas. Su hijo y sucesor en el cargo, el duque de Uceda, tambi√©n hizo de las suyas, aunque en menor medida ya que tuvo un papel menos preponderante que su antecesor. Tambi√©n acab√≥ multado y encarcelado.
9. Duque de Uceda
Hijo del Duque de Lerma y sucesor en el cargo, el duque de Uceda, también hizo de las suyas, aunque en menor medida ya que tuvo un papel menos preponderante que su antecesor. También acabó multado y encarcelado.
10. Rodrigo Calderón de Aranda
Otro de los mangantes de ‚Äúcuello blanco‚ÄĚ durante el tiempo en que Lerma fue valido. Rodrigo Calder√≥n de Aranda, noble √©l, secretario, hombre de confianza y c√≥mplice de todas las malas artes de su protector Lerma, y autor de importantes desfalcos y delitos. Aprendi√≥ r√°pido de √©l. Tal para cual. No deb√≠a ser muy espabilado, porque acab√≥ siendo cabeza de turco de las fechor√≠as del valido. Muri√≥ degollado en Madrid.
11. Pedro Franqueza y Esteve
Otro ‚Äúfigura‚ÄĚ destacado de la mamandurria y a la vez c√≥mplice tambi√©n del duque de Lerma. Entre sus m√°s subrayadas ‚Äúhaza√Īas‚ÄĚ, aparte de acaparar toda clase de cargos para su propio beneficio con la ayuda de Lerma, tuvo la feliz idea de comprar, a precios irrisorios, todas las propiedades que pudo, tras sobornar a diestro y siniestro a los funcionarios que estaban a su alcance. Sin soluci√≥n de continuidad, increment√≥ su inmenso patrimonio falseando las cuentas a la Hacienda Real. Al final, se descubri√≥ que el monto de sus dineros sumaba cerca de cinco millones de ducados, cuando la Renta Real anual era ligeramente superior a dicha cantidad, incluyendo lo que se tra√≠a de las Indias. Acab√≥ multado, en la c√°rcel, incomunicado a perpetuidad, donde falleci√≥. ¬°Menudo elemento este Lerma!
12. Fernando VII, ‚Äúel deseado‚ÄĚ, ‚Äúel rey fel√≥n‚ÄĚ

13. María Cristina de Borbón

Reina Consorte de Espa√Īa y Regente del reino. La ‚ÄúMu√Īoza‚ÄĚ, llamada as√≠ por el apellido de su segundo marido. Fue la √ļltima esposa de Fernando VII, y por lo visto buena alumna suya en cuesti√≥n de negocios nada claros, o, mejor dicho, totalmente cristalinos. Dichos negocios eran sobre el ferrocarril (empezaba entonces en Espa√Īa), la sal y el comercio de la trata de negros. Dec√≠an de ella que ‚Äúno hab√≠a proyecto industrial en el que no tuviera intereses‚ÄĚ. Ante el at√≥nito pueblo espa√Īol, acumul√≥ una gran fortuna gracias a sus tejemanejes mercantiles, lo que le vali√≥ que fuera expulsada de Espa√Īa en 1854 y se quedara sin la pensi√≥n que las Cortes le hab√≠an concedido previamente. ¬°Valiente Reina! Pero como veremos, la pobrecita mujer no estuvo sola en sus ‚Äúapa√Īos‚ÄĚ.
14. Ramón María Narváez y Campos
Fue varias veces Presidente del Gobierno (1800-1868). Este General, llamado El espad√≥n de Loja, fruto de las complicidades que trab√≥ en sus negocios con la reina Mar√≠a Cristina, con grandes terratenientes y con importantes industriales y empresarios, entre los que se encontraba el marqu√©s de Salamanca ‚Äď del que hablaremos -, amas√≥ una gran fortuna. En √©l se juntaron el poder y el dinero conjuntando un buen matrimonio.
15. José de Salamanca y Mavol
Este noble malague√Īo, da nombre al actual barrio de Salamanca, en Madrid, como parte del ensanche de la ciudad que impuls√≥. De vida aventurera y con m√ļltiples altibajos, al marqu√©s de Salamanca se le atribuyen numerosos negocios con grandes beneficios en sectores como el ferroviario, la construcci√≥n, la banca o la especulaci√≥n en la inversi√≥n burs√°til (reparti√≥ ‚Äúdividendos‚ÄĚ entre Narv√°ez y el segundo marido de la Reina Mar√≠a Cristina de Borb√≥n, el duque de Ri√°nsares), adem√°s de varias corruptelas; tr√°fico de influencias, a menudo como socio (en la sal y en el ferrocarril) de otros destacados miembros de la sociedad espa√Īola del momento, incluyendo a Mar√≠a Cristina de Borb√≥n y al General Narv√°ez (¬°otra vez!). Probablemente lleg√≥ a poseer, en sus mejores momentos, la mayor fortuna de Espa√Īa. Muri√≥ pr√°cticamente arruinado, con m√ļltiples deudas. Jos√© de Salamanca hab√≠a sido aparte de estafador, abogado, conspirador, alcalde, juez, banquero, contratista de obras, empresario de teatros, director de empresas, ingeniero, agricultor, ganadero, ministro, senador, diputado, marqu√©s, conde y Grande de Espa√Īa. ¬°Casi nada!
16. Francisco Serrano y Domínguez
El duque de la Torre, otro General espad√≥n que ocup√≥ los puestos de Regente, Presidente del Consejo del Consejo de Ministros y √ļltimo Presidente de la Primera Rep√ļblica Espa√Īola. Laureado. Le llamaban el general ‚Äúbonito‚ÄĚ, por sus relaciones con la reina Isabel II, relaciones que cubr√≠an un amplio espectro. Hizo una gran fortuna, al permitir en Cuba el tr√°fico de esclavos. Tras la proclamaci√≥n de la Primera Rep√ļblica pas√≥ a Francia, tras fracasar en su intento de sublevar la Milicia Nacional, eso s√≠, llev√°ndose consigo todo el dinero que se le hab√≠a confiado para pagar al Ej√©rcito.
17. Alejandro Lerroux García
Los esc√°ndalos de corrupci√≥n en los que se vio envuelto, le cost√≥ a este cordob√©s el electorado barcelon√©s y el cargo de diputado en 1910. Fue un manipulador republicano con mucha labia, que se hizo con el poder, siendo proclamado Presidente de la segunda Rep√ļblica varias veces. Personaje controvertido y gran demagogo. La corrupci√≥n se ceb√≥ en √©l y en su partido: el Partido Radical, fue acusado de recibir comisiones por dos esc√°ndalos: el del estraperlo (resulta que era una ruleta que ocultaba un dispositivo el√©ctrico que permit√≠a su manipulaci√≥n y ping√ľes beneficios para la banca del casino a la que iba destinada), y por el asunto Nombela, llamado as√≠ por el funcionario que lo denunci√≥. El funcionario de colonias, Antonio Nombela, acus√≥ a varios dirigentes del partido de Lerroux, y especialmente al subsecretario de la Presidencia del Gobierno, de haber resuelto de forma fraudulenta un expediente por el que se indemnizaba a la Compa√Ī√≠a de √Āfrica Occidental, propiedad de un empresario catal√°n, de haber conseguido un contrato p√ļblico para conectar por barco las colonias de Guinea Ecuatorial y Fernando Poo y que hab√≠a sido cancelado en 1929 por la p√©rdida de dos buques en Guinea Ecuatorial. El Gobierno presidido por Alejandro Lerroux hab√≠a aprobado la indemnizaci√≥n y cuando Nombela se neg√≥ a pagarla, se dirigi√≥ a algunos miembros del gobierno para denunciar el caso, en este caso a los ministros de la CEDA. El Gobierno lo ces√≥ y Nombela llev√≥ el asunto a las Cortes, donde se form√≥ una comisi√≥n de investigaci√≥n. Otros significados pol√≠ticos del Partido Radical, como el Ministro de la Gobernaci√≥n, el alcalde de Madrid y el Gobernador general de Catalu√Īa, tuvieron que dimitir de todos sus cargos.
18. Agapito García Atadell
Tip√≥grafo socialista que dirigi√≥ una checa en Madrid, durante los primeros meses de la Guerra Civil. Este p√°jaro, en nombre de la revoluci√≥n y al frente de su cuadrilla, acumul√≥ millones en joyas, obras de arte y dinero fruto del robo y/o del chantaje al que somet√≠a a personas adineradas, adictas al bando franquista. Descubierto por las autoridades republicanas, escap√≥ a Marsella, con la idea de embarcarse a Am√©rica, pero el barco en que iba hizo escala en Santa Cruz de la Palma, y las autoridades franquistas lo capturaron y lo condenaron a muerte. Fue ejecutado en Sevilla. De √©l, dijo el entonces embajador republicano en Paris, el cineasta Luis Bu√Īuel:
‚ÄúGarc√≠a no era m√°s que un bandido, un canalla, pura y simplemente, que se proclamaba socialista. En los primeros meses de la guerra hab√≠a creado en Madrid, con un peque√Īo grupo de asesinos, la siniestra Brigada del Amanecer, que robaban (y otras cosas que no se comentan aqu√≠) a cuantos franquistas ca√≠an al alcance de su mano. Garc√≠a, a quien los fascistas buscaban √°vidamente, era una de las verg√ľenzas de la Rep√ļblica Espa√Īola‚ÄĚ (sic).
19. José Antonio Girón de Velasco
Ministro de Trabajo con Franco. Se dice de √©l que se sirvi√≥ del poder para hacer negocios. Una vez fuera de la pol√≠tica, se dedic√≥ a otros menesteres, al parecer, m√°s lucrativos. Se le cita como uno de los grandes beneficiarios de la explosi√≥n tur√≠stica y urban√≠stica en la Costa del Sol, que fue el primer boom inmobiliario que tuvo Espa√Īa. Sus propiedades en la zona de Fuengirola, aumentaron vertiginosamente.
Menos mal que los espa√Īoles no somos los √ļnicos a los que nos gustan demasiado los cuartos, especialmente los ajenos, pero eso no nos exime de culpa alguna. Como colof√≥n, se hace referencia al dicho
‚ÄúSon todos los que est√°n, pero no est√°n todos los que son‚ÄĚ.
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“M√°s que el malvado, como lo llama el ‚ÄúLibro del Predicador‚ÄĚ, es el traidor quien florece como el verde laurel.
‚Äď¬ŅPerdonar a Judas? ‚Äďdice el padre Andr√©i en una novela de Yuri Dombrovski‚Äď. ¬ŅPor qu√© no? ¬ŅQui√©n era? Un hombre que hab√≠a sobrevalorado terriblemente sus fuerzas. Tres cuartos de los traidores son m√°rtires fracasados.
En Espa√Īa, desde hace medio siglo, en feliz coincidencia (para el caso) con la ola de posmodernidad sesentayochista, la traici√≥n es una virtud social.

Cuenta la Historia que, al iniciarse la batalla de las Navas de Tolosa, don Diego L√≥pez de Haro, al mando de la vanguardia cristiana, como su hijo le gritara: ‚Äú¬°Pues que vos dio el rey la delantera que en guisa fagades que non me llamen hijo de traydor!‚ÄĚ, volviose a √©l ‚Äúmuy sa√Īudo‚ÄĚ y dijo:‚ÄאּLlamar vos han fijo de puta mas no fijo de traydor!

Y cuando la situaci√≥n de la frontera fue grave, para poblar el castillo de Oreja, en Toledo, Alfonso VII ofreci√≥ libertad a todos los criminales de su reino, con la √ļnica excepci√≥n de‚Ķ los traidores.
Ahora que Florito gu√≠a a los bueyes del tabarr√≥n catal√°n hacia el Supremo (‚Äú¬°En la piedad est√° la traici√≥n!‚ÄĚ, berre√≥ Robespierre a la Convenci√≥n apenas cinco meses antes de que no la tuvieran con √©l), volvemos a Dombrovski: las √©pocas de grandes cambios hist√≥ricos incitan a traicionar.
‚ÄďLa mitad de la historia est√° hecha de traiciones parecidas. Mire los ejemplos de Mirabeau y Danton. Resultaron ser traidores. ¬°Y la revoluci√≥n fue obra suya!
Nuestro 78 fue muy Mirabeau: todos se apuntaron a la socialdemocracia rampante traicionando, unos, sus ‚Äúprincipios‚ÄĚ, y los dem√°s, sus ‚Äúfinales‚ÄĚ: nada ‚Äúde d√≥nde venimos‚ÄĚ ni nada ‚Äúde ad√≥nde (√≠bamos) vamos‚ÄĚ. Su lema: ‚ÄúTonto el √ļltimo‚ÄĚ.
En sus consideraciones pol√≠ticas sobre los golpes de Estado, Naud√© ve b√°rbaro el tratamiento romano de la sedici√≥n, y prefiere el pasteleo espa√Īol, aunque Antonio de Leiva hiciera dar un caldo envenenado a su coronel de lansquenetes en Pav√≠a. Por sedicioso. Que es decir traidor”.¬†

“GRANDES TRAIDORES A ESPA√ĎA”
JES√öS √Ā. ROJO

Porque s√≥lo conociendo a los traidores del pasado, podremos identificar a los enemigos del presente”, es el santo y se√Īa del ensayo hist√≥rico con el que Jes√ļs √Ā. Rojo evidencia las mentiras de personajes como Bartolom√© de las Casas -quien forj√≥ la Leyenda Negra antiespa√Īola-, Pau Claris -que entreg√≥ el Principado de Catalu√Īa a Francia-.
Denostando con rigor y de manera amena los embustes de los enemigos, el autor tambi√©n subraya en su √ļltima obra la ejemplaridad y valent√≠a de la naci√≥n espa√Īola, advirtiendo que “tan solo hemos hecho un descanso en el camino de la historia para poder llegar a lo m√°s alto”. Pero para ello, se deben conocer los errores cometidos.¬†
Asimismo, no pod√≠a faltar en esta obra la uni√≥n de la pluma de Jes√ļs √Ā. Rojo con el pincel del extraordinario Augusto Ferrer-Dalmau, reconocido como el mejor pintor de batallas. Laureado con varias condecoraciones por su trabajo, el artista realiz√≥ una pintura en exclusiva para la portada de Grandes traidores a Espa√Īa. Ferrer-Dalmau, adem√°s de contribuir a la ilustraci√≥n de m√°s piezas que se incluyen en Grandes traidores a Espa√Īa, protagoniza el pr√≥logo de la obra.¬†
Igualmente, el c√©lebre historiador colombiano, Pablo Victoria Wilches, ha apadrinado tambi√©n el nuevo libro de Jes√ļs √Ā. Rojo, firmando para ello el ep√≠logo de la obra. “Es un libro que, como todos los suyos, esper√°bamos se escribiera o, quiz√°s, esper√°bamos nosotros mismos escribir pero ya sin la fluidez e iluminaci√≥n que su autor vierte sobre los oscuros vericuetos de la Historia”, reza Pablo Victoria.

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