“We Tripantu, Año Nuevo Mapuche”.

We Tripantu o Wüñoy Tripantu es la celebración del año nuevo mapuche 
que se realiza en el solsticio de invierno austral 
– el día más corto del año en el hemisferio sur – 
entre el 21 y el 24 de junio
El 23 de Junio al inicio del anochecer, por lo general antes de las 18.00 horas, comienza un evento natural lleno de magia que para muchos pasa desapercibido. Se trata del “We Txipantü” (Año Nuevo Mapuche). El amanecer del 24 de Junio el pueblo Mapuche celebra según su calendario lunar, el comienzo del año nuevo, para ellos será el año 12.484.

Cuando empiezan a trinar los primeros pájaros, los mapuches levantan a los niños primero y los llevan a lavarse en algún río (tiene que ser agua en movimiento, que corra). Deben lavarse prolijamente el cuerpo de lo negativo del año que pasó. En el agua se va todo lo viejo, los malos espíritus, las enfermedades y los malos pensamientos.

Antes de que salga el sol, el los mapuche se reúnen para realizar el “nguillan mawún” (ceremonia del amanecer), donde se comunican con las fuerzas del cosmos. Cuando el sol aparece por las montañas del este, los mapuche gritan: “Auki we tripantu” (llegó el año nuevo) y “Wiñoi tripantu” (regresa el amanecer). Durante todo el día se juega “palín” (juego parecido al jóquei o a la chueca), y se hace “nguillatún” (ceremonia de agradecimiento). Además se bautiza a los niños con los nombres de antepasados y abuelos, mediante la ceremonia del “lakutun”. 

We tripantuWe xipantu o We txipantu significa en mapudungún
‘Nueva Salida del Sol y la Luna’.
En este nuevo período la tierra comienza a limpiarse con el agua que envía Ngenechén (Dios) a través del Ngen-ko (‘El Espíritu del Agua’) provocando un nuevo ciclo, que implica el término el ciclo anterior de preparación del suelo, siembras, cosechas y en donde la naturaleza limpia y prepara la tierra para otro período … y así sucesivamente.
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El Padre Sol comienza su regreso a nuestras tierras
y nuestros ancestros celebran un nuevo ciclo.
Nos unimos con el corazón y en oración 
para que la luz que regresa a este lado del mundo
haga brotar en abundancia 
todas las semillas de bondad, alegría, amor, riqueza,
entendimiento y evolución,
que hemos plantado en nuestro interior.
Que siempre honremos la vida con todas sus formas y reinos,
quienes habitamos sobre la Madre Tierra 
quien inicia este nuevo ciclo fecundada por el Padre Sol
 sosteniéndonos con fuerza, abundancia, amor y belleza. 
Gracias por la vida que se renueva
 y la consciencia que se acrecienta en nuestro interior.
Feliz Año Nuevo.
Marcela Paz.

Imagen Monte Pilatus, lucerna Suiza. 
Foto de @Scotts_shotz

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