Sobre la sensibilidad de las plantas y la vida en general

Heidi Appel y Rex Cocroft, investigadores de la Universidad de Missouri, han demostrado que las plantas son capaces de sentir cuando están siendo ingeridas o lastimadas de cualquier manera. Incluso pueden reaccionar ante su inminente fin al activar ciertas defensas ¹.

(Hallarás en REFERENCIAS la información científica probatoria)

A medida que pasa el tiempo, la ciencia va “descubriendo” lo que para los esoteristas son conocimientos ancestrales.

Tal como dijo el Buda en su prédica: todos los seres están vivos y participan de la budeidad (consciencia cósmica incognoscible, origen de la vida)

Desde el cuerpo físico humano, hasta la más pequeña de las piedras del desierto, están dotados de su “elemental” (o elementales) que regulan su existencia. Son algo así como los “constructores”, los pequeños arcontes de la naturaleza, que integram defienden y reparan a todo lo que está vivo en el universo (y absolutamente todo está vivo).

QUÉ ES UN ELEMENTAL

En la región etérica, en la 4a. dimensión viven las criaturas elementales de la naturaleza y esto es algo que debemos comprender profundamente. A tales criaturas se les da el nombre de elementales, precisamente porque viven en los elementos.

El fuego está poblado de criaturas elementales; entienda que el aire está también densamente poblado por esa clase de criaturas y que el agua y la tierra están pobladas por esos mismos elementales.

No hay árbol que no tenga su criatura elemental de la naturaleza. Las plantas tienen alma, y las almas de las plantas encierran todos los poderes de la «Diosa Madre del Mundo…»

«Las almas de las plantas son los elementales de la Naturaleza. Estas criaturas inocentes todavía no han salido del Edén, y por lo tanto aún no han perdido sus poderes ígneos. Los elementales de las plantas juguetean como niños inocentes entre las melodías inefables de este gran Edén de la Diosa Madre del Mundo…»

(http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/ciencia_psycho13.htm)

Esta conformación etérica hace que todo tenga sensibilidad, miedo, amor, sufrimiento y cualquiera de las características y emociones que muchos creen sólo atributos animales.

Por estas razones la mayoría de los argumentos que exhiben los vegetarianos y veganos en este sentido, son erróneas (pero otros de sus argumentos pueden no serlo).

El “decidir” que, sin embargo, las plantas tienen menos consciencia que los mamíferos (como se dice también de los peces) es algo tan arbitrario e incoherente como la cuestión misma de la sensibilidad.

La realidad es que conocemos poco de otros reinos y la incapacidad de la mayoria de “ver” en el mundo etérico y astral hace que muchos de sus argumentos sean toscos.

Lo cierto es que al caminar, estamos matando, al respirar estamos matando, al defendernos de plagas lo hacemos y al comer… por supuesto que también matamos.

Esto es porque el mundo material se alimenta de materia y los dioses creadores del mismo no tuvieron la capacidad de hacer que la materia se obtuviera a partir de la energía sutil del mundo increado… por esta razón es que fuimos traídos aquí, para sufrir, junto con las otras almas de los diferentes reinos, y para alimentar energéticamente a algo que, originalmente, está muerto.

Pero, dentro de lo que compone el mundo manifiesto, deberíamos aprender a respetar al reino vegetal de la misma forma que al animal. porque ellos estaban antes que nosotros, porque son el soporte de toda vida, los proveedores del aire que respiramos, seres de una inocencia primordial, y poseedores de gran sabiduría si nos tomamos el trabajo de aprender su idioma y el tiempo de comunicarnos con ellos.

Tanto la ganaderia como la agricultura industriales son aberraciones que añaden sufrimiento a las criaturas de otros reinos. Y cuando recibo insultos de los fanaticos, no puedo menos que sentir pena y vergüenza por los seres de mi especie.

Entonces surge la pregunta: ¿qué comer?. Está claro que cualquier producto producido industrialmente tiene como origen el dolor, sea del reino que sea. Estos son los peores.

Los animales de “pastoreo”, criados en libertad y los vegetales de las pequeñas huertas, son sin dudas, mejores; y se produce menos daño ambiental.

Mejor aún sería si recolectáramos nuestros vegetales y cazáramos de vez en cuando algún animal para balancear nuestra dieta naturalmente omnivora (aunque algunas personas pueden vivir bien y estar sanos comiendo sólo vegetales)

Y lo ideal, aún no alcanzado por nosotros, sería absorber energía solar y complementar con frutos.

Personalmente, estoy harto de los insultos y de los argumentos parciales de la mayoría de los vegetarianos, que en su fanatismo, jamás leen completos argumentos en contra, como no van a leer este articulo (pero van a opinar de todas maneras). Así que me preparo para la andanada que se viene.

Aquí he presentado argumentos científicos y esotéricos válidos, imparciales y con el sólo objetivo de alimentar las neuronas de mis lectores. Tomen la decisión que crean prudente, vigilen su salud; pero que nada de esto los lleve a odiar a otro ser humano por causa de su dieta.


REFERENCIAS:

Para probar esto, los investigadores colocaron orugas sobre algunos berros (su alimento favorito), luego quitaron las orugas y a los berros les colocaron láseres y pequeños espejos que imitaban las vibraciones que emiten las orugas cuando se alimentan de ellos. Cuando los científicos después volvieron a colocar las orugas reales en las plantas, encontraron que la previa exposición a las “vibraciones de alimentación” resultaban en un incremento de aceites de mostaza: un químico que repela a muchas especies de insectos herbívoros.

En otras palabras, las plantas respondieron activamente a lo que percibieron como una amenaza inminente y activaron sus defensas. Y mientras desde hace tiempo se sabe que las plantas pueden comunicarse entre ellas, oler cosas y responder sorprendentemente a estímulos externos, esta es la primera vez que un experimento demuestra que responden a lo que Appel llama “una vibración ecologicamente relevante”.

Video de la Univesidad de Missouri

LAS PLANTAS TIENEN MEMORIA, SE COMUNICAN Y SIENTEN, SOSTIENE EL INVESTIGADOR DANIEL CHAMOVITZ

Rock Doc: Plants respond to sounds of insects eating leaves


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