Síndrome de ovario poliquístico — Definición, Síntomas, Causas, Diagnóstico y Tratamientos

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es la endocrinopatía más frecuente en las mujeres que se encuentran en edad reproductiva. Su diagnóstico temprano resulta de vital importancia para mejorar la calidad de vida de las mujeres que lo padecen, ya que esto influye en aspectos importantes como la fertilidad. Debido a ello, presentamos el siguiente artículo en el que se explica qué es, cuáles son sus causas y síntomas, diagnóstico y tratamiento.

Para garantizar el entendimiento de los términos empleados en el artículo y del tema en general, resulta de gran importancia presentar algunas definiciones.

  • Un folículo es una estructura en forma de saco que se forma en el ovario a medida que se producen los óvulos.
  • Un quiste es un saco formado por una membrana muy fina, lleno de líquido o de otro tipo de materia.
  • Los andrógenos son sustancias producidas por las glándulas suprarrenales o por los ovarios, las cuales son las responsables de características viriles tales como la gravedad de la voz o el crecimiento de la barba.
  • El estrógeno es una hormona femenina producida en los ovarios.
  • Las gonadotropinas son hormonas secretadas por la hipófisis que intervienen en los procesos reproductivos humanos. Entre ellas están la LH y FSH.
  • La hormona luteinizante (LH) que estimula la ovulación femenina y la producción de testosterona en los hombres.
  • La hormona folículo estimulante (FSH) es la hormona que controla y regula los procesos de maduración puberal y reproductivos del cuerpo, tanto en el hombre como en la mujer.

¿Qué es el síndrome de ovario poliquístico?

Durante mucho tiempo se le llamo Síndrome de Stein-Leventhal, en honor a quienes lo describieron por primera vez en el año 193; pero en la actualidad se conoce como Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP). Se trata de una de las afecciones endocrinas que más afecta a la población femenina, manifestándose entre el 5% y 10% de las mujeres en edad reproductiva.

Este término ha sido un poco criticado incluso en la actualidad, ya que en la pubertad los ovarios también son poliquísticos. No obstante, en esta etapa los folículos presentes en los mismos no alcanzan tamaños considerables y tampoco presentan dominancia. Desde el punto de vista anatómico-patológico, el ovario poliquístico es un ovario polifolicular, engrosado, anavulatorio, con albugínea engrosada y luteinización tecal.

De una forma más clara, el síndrome de ovario poliquístico es aquella condición en la que los ovarios, desde el punto de vista macroscópico, presentan un tamaño hasta cinco veces mayor del normal y su superficie se encuentra recubierta por una serie de quistes.

Síntomas del síndrome del ovario poliquístico

Entre las manifestaciones clínicas más comunes del síndrome de ovario poliquístico, se encuentran las que se describen a continuación:

  • Anovulación: Está representada por ciclos menstruales irregulares, generalmente desde la menarquía. Las afectadas no presentan síntomas premenstruales, y están propensas a la formación de adenocarcinoma. Esta es una de las causas de esterilidad presente en las pacientes con SOP.
  • Hiperandrogenismo: Este se presenta en aproximadamente el 80% de las pacientes. Los andrógenos actúan sobre las glándulas sebáceas, y originan una serie de síntomas que caracterizan la síndrome de ovario poliquístico:
  • Acné.
  • Alopecia androgénica (calvicie).
  • Hirsutismo, el cual afecta a un 15% de los casos.
  • Aumento de los niveles de sustancias andrógenas como testosterona, testosterona libre y androstenediona.
  • Disminución de SHBG.
  • Alteraciones metabólicas y cardiovasculares.
  • Acantosis nigricans: Consiste en una hiperpigmentación vellosa y gris parda en la piel, generalmente en el área de las axilas, nuca e ingles.

Estos síntomas son válidos como criterio de diagnóstico de la enfermedad sólo hasta los últimos años de la adolescencia. Pero en este punto, es importante destacar que existen indicaciones de la posible presencia de este síndrome, en etapas previas. Entre ellas se encuentra el crecimiento de vello púbico antes de los 8 años (pubarquía precoz), adrenarquía precoz y/o bajo peso al momento de nacer.

Diagnóstico del SOP

En el año 2004, el Grupo de Consenso para el Diagnóstico del Síndrome de Ovario Poliquístico estableció que esta enfermedad se considera detectada si se cumple con dos de los tres criterios principales. Estos son:

  • Oligo y/o anovulación
  • Hiperandrogenismo químico y físico.
  • Ovarios poliquísticos detectados a través de ecografía transvaginal. El volumen de ovario deberá ser mayor de 10 mililitros, o más de doce folículos cuyo diámetro se encuentre entre 2 y 9 milímetros.

La evaluación ecográfica se realiza siguiendo, a su vez, una serie de criterios:

  • Uso de equipos de última generación con Doppler y sonda ecográfica multitransferencia, operado por personal altamente capacitado y con experiencia.
  • Preferencia de vía intravaginal, sobre todo en el caso de pacientes obesas.
  • Estudiar entre el tercer y quinto día del ciclo la fase folicular en mujeres con periodos menstruales irregulares.
  • Calcular el volumen de los folículos a través de la fórmula de volumen de un elipsoide.
  • Los folículos en los ovarios deben medir hasta 10 mm, y deben ser estudiados tanto el plano longitudinal como transversal. Esto quiere decir, tanto sobre la superficie como en el interior del ovario.
  • Los criterios pueden variar en el caso de que se encuentren al menos doce folículos pero el tamaño de los mismos sea inferior a los 10mm establecidos.

Causas del síndrome de ovario poliquístico

En lo que respecta a su etiología, el desarrollo del SOP se atribuye a los factores que se atribuyen a continuación:

  • Alteraciones neuroendocrinas:

Las alteraciones neuroendocrinas están guiadas principalmente por la actividad de la hipófisis y el hipotálamo. Es por ello que para poder entender la influencia de estas anormalidades en el desarrollo del SOP, es necesario primero entender los procesos en los que se encuentran implicadas estos órganos.

Durante el proceso de la menstruación, se elimina el endometrio uterino. El ciclo consiste en la regeneración del mismo, y para ello es necesaria la hormona folículo estimulante (FSH), la cual es segregada por la hipófisis. De esta forma, se produce la ovulación a la mitad del ciclo gracias a la influencia de la hormona LH, también segregada por la hipófisis. Con ello, reaparece el cuerpo lúteo en el ovario, que segrega a la progesterona y que prepara al endometrio para recibir un óvulo fecundado, en caso de que esto ocurra.

Cuando una mujer presenta el síndrome de ovario poliquístico, hay un desequilibrio entre las hormonas LH y FSH. Los niveles de la hormona luteinizante se elevan considerablemente y de manera continua, lo que repercute directamente en la ovulación, desapareciéndola.

Aun en la actualidad, no se conoce a ciencia cierta un defecto en el hipotálamo que de origen a las alteraciones neuroendocrinas que causan el síndrome de ovario poliquístico, sino que se estima que las mismas sean derivadas de trastornos hormonales.

  • Herencia y predisposición genética:

Se ha atribuido la aparición del síndrome de ovario poliquístico a factores genéticos. Se estima que la causa se encuentre en cuatro áreas: biosíntesis y acción de esteroides, acción de gonadotropinas, regulación del metabolismo y peso, y la actividad de la insulina.

A esta afección se asocian también genes relacionados con el desarrollo de otras enfermedades como las cardiovasculares, hipercoagubilidad sanguínea e inflamación crónica.

Además, la transmisión de estos genes de generación en generación también se anota como causa. De hecho, algunos estudios han arrojado que el 40% de las hermanas de mujeres premenopáusicas con SOP, también presentaban el síndrome. Además, los hermanos de las pacientes han presentado tendencia a la calvicie precoz.

  • Resistencia a la insulina:

Para poder entender esto, es necesario definir la insulina. Se trata de una hormona que interviene en el traslado de la glucosa (obtenida a través de la absorción de los nutrientes de los alimentos) desde la sangre hasta las células que componen el cuerpo. De esta forma, el organismo obtiene la energía requerida para el desarrollo de todas sus actividades. Sin embargo, la insulina también tiene efectos en órganos específicos del cuerpo, tales como los ovarios. De hecho, esta hormona aumenta la transformación de los andrógenos en estrógenos.

Si las células del cuerpo no reaccionan ante la acción de la insulina, entonces los niveles de glucosa en la sangre inevitablemente aumentarán. Es por ello, que la resistencia a esta hormona está ampliamente asociada con el desarrollo de enfermedades como la diabetes. Además, esta condición puede ocasionar el aumento de la insulina, ejerciendo influencia en el apetito y generando desequilibrios hormonales.

La resistencia a la insulina como una causa de síndrome de ovario poliquístico, se presenta entre el 53% y 76% de los casos. De hecho, las mujeres con diabetes tipo II son 6 veces más propensas a desarrollar esta afección en comparación con otras de la misma edad y peso.

  • Alteraciones hepáticas:

El hígado interviene en diferentes procesos del organismo, y uno de ellos es precisamente la actividad de los andrógenos. En la síntesis de proteínas transportadoras de andrógenos, cuando los andrógenos ligados a las proteínas que intervienen se diluyen fácilmente en ellas y no pueden cumplir con sus funciones. Sin embargo, cuando este proceso se ve alterado, y se produce una disminución de la síntesis, entonces los andrógenos no se diluyen, aumentan su concentración en la sangre, y por ende tienen efectos considerables.

Tratamientos de los ovarios poliquísticos

De manera general, el tratamiento del síndrome de ovario poliquístico comprende la supresión de los ovarios; el cual consiste en reducir su tamaño. Con esto, se disminuirá la producción de andrógenos y la neutralización del efecto de los mismo sobre la unidad pilosebácea y la inducción de la ovulación (regulación del ciclo menstrual).

Sin embargo, existen tratamientos farmacológicos y quirúrgicos asociados a este síndrome; los cuales explicaremos de forma detallada a continuación.

a) Tratamiento farmacológico:

Para la supresión ovárica se emplean anticonceptivos orales, puesto que representan una opción sencilla y con pocos efectos secundarios. Entre ellos se pueden mencionar el etinilestradiol, estágeno de tercera generación o acetato de ciproterona, indicados en dosis comprendidas entre 30 – 35 mg. Estos se describirán más adelante.

  • Sin embargo, si lo que se desea con el tratamiento es controlar los trastornos asociados a la menstruación y el hiperestrogenismo crónico, se indica la administración cíclica de un gestágeno.
  • En los casos de hirsutismo severo, se recomienda la aplicación durante un período comprendido entre 4 – 6 meses, para luego ser unido con un tratamiento hormonal en caso de que se requiera permanencia.
  • La reducción del volumen de los ovarios conforma la medida principal para la disminución de síntomas derivados, como el hirsutismo y la ovulación. De hecho, una pérdida ponderal comprendida entre 5 y 7% puede restablecer la fertilidad y estimular la inducción a la ovulación.

Tratamiento del hirsutismo:

Además de los anticonceptivos orales y los análogos a la GnRH, para el tratamiento del hirsutismo se recomiendan los antiandrógenos que se describen a continuación:

  • Espironolactona: Restablece el ciclo menstrual en las pacientes que presentan hirsutismo. Se recomiendan dosis de 100-200 mg diarios, de manera simultánea con los anticonceptivos.
  • Acetato de ciproterona: Es un gestágeno de acción antiandrogénica. Se administra los días 5 y 25 del ciclo, en conjunto con anticonceptivos.
  • Finasterida: Es un antiandrógeno puro, y se administra en dosis de 500 mg al día. Es un fármaco muy efectivo que favorece el funcionamiento hepático, por su hepatotoxicidad.
  • Flutamida: Se administra en dosis de 5 mg al día, en conjunto con anticonceptivos orales.
  • Inducción a la ovulación:

Para inducir la ovulación, el fármaco utilizado el citrato de clomifeno. Si el ciclo de las pacientes no se ve modificado por este, entonces se recurre a terapia con FSH.

Regulación de niveles de insulina:

La metformina es un regulador de los niveles de insulina que se emplea desde hace ya varias décadas, sobre todo en adolescentes. Su mecanismo de acción comprende la inhibición de la producción de glucosa hepática, aumentando la sensibilidad de los tejidos periféricos ante la acción de la insulina.

La administración de metformina, puede tener efectos secundarios en las pacientes. Entre ellos se encuentran alteraciones gastrointestinales, que se presentan como diarrea y dolores abdominales. Sin embargo, estos malestares son transitorios, y desaparecerán conforme se avance en el tratamiento.

En poblaciones que presenten mayores factores de riesgo para el SOP, se recomienda un tratamiento preventivo basado en la administración de metformina.

b) Tratamientos quirúrgicos:

También se emplean procedimientos quirúrgicos para la supresión ovárica; esto en caso de que el tratamiento con fármacos no haya arrojado los resultados esperados. El tratamiento quirúrgico se basa en la remoción de la corteza ovárica a través de láser o electrocauterio. Puede realizarse por vía laparoscópica o laparotómica.

Luego de la intervención, las pacientes experimentan ovulaciones espontáneas y un mejoramiento general de la parte endocrina. Sin embargo, a pesar de sus beneficios, esta debe ser la última alternativa, ya que puede tener influencia sobre la fertilidad.

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