Síndrome de intestino irritable — Definición, síntomas, causas y tratamientos

El síndrome de intestino irritable es una de las enfermedades más comunes en el mundo, y en especial en los países del Occidente. Sin embargo, su detección es muy irregular debido a que, debido a sus síntomas, pocas personas asisten al médico, pensando que se trata de simples indigestiones. En el siguiente artículo se presentan detalles relacionados con esta enfermedades, tales como su definición, causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento.

¿Qué es el Síndrome de intestino irritable?

El síndrome de colon irritable (SCI) es también conocido como síndrome de intestino irritable (SII), y se conoce como un conjunto de alteraciones en el sistema gastrointestinal, que originan una serie de síntomas asociados a dolor abdominal, evacuaciones frecuentes y alteración en el ritmo de las mismas. Es una de las afecciones más comunes en el tracto gastrointestinal; se puede presentar en cualquier persona, de cualquier edad, estatus social o género, sin embargo, es más frecuente en mujeres jóvenes o de edad media, que en hombres, en una proporción de 3:1.

El síndrome de intestino irritable es una enfermedad bastante común en la población mundial, especialmente en la de occidente. Sin embargo, pocas personas son las que buscan atención médica para su diagnóstico y posterior tratamiento. Su incidencia en los países de Occidente comprende aproximadamente el 15% y 20%, de los cuales, el 80% del total está conformado por casos del sexo femenino. Esta proporción parece ser similar en países de Oriente, como China, pero de hecho es menos frecuente en países del sur del continente asiático y poblaciones rurales.

A pesar de tratarse de una enfermedad crónica caracterizada por malestar en algo tan esencial como la evacuación; la esperanza de vida de los casos que la presentan es bastante alta en comparación con otro tipo de afecciones. Aunque, dependiendo de su intensidad, podría resultar bastante molesta en el tratamiento diario.

Causas del colon irritable

El desarrollo del colon irritable puede tener origen en factores genéticos, intralumiales y la mente, y su interacción. A continuación se describen cada uno de ellos.

  • Herencia: el síndrome de intestino irritable tiene predisposición genética, pues de hecho existen familias en las que la probabilidad de que sus miembros desarrollen esta enfermedad es mayor. Cuando este es el caso, los pacientes presentan mayor tendencia a retener los gases originados en el intestino y en el colon. Este problema puede haber sido heredado también, y el mismo intensifica los síntomas ligados a la retención de gases (distensión abdominal).
  • Estilo de vida y problemas emocionales: muchos de los pacientes que buscan atención médica al presentar los síntomas, que más adelante se describen, poseen un estilo de vida cargado de estrés, ansiedad, fobias y, en algunos casos, también presentan depresión en diferentes niveles. Sin embargo, no se ha constatado aún que ésta sea una causa directa del síndrome, o más bien, una consecuencia directa de la reducción de la calidad debida debido al mismo.

En este punto, es importante señalar que se cree que existe una relación entre mente, cerebro e intestino. Diferentes investigaciones han comprobado que se producen alteraciones rectales ante la percepción de estímulos que ocasionan tristeza, enojo o ansiedad en el individuo. El resultado de las mismas es dolor y malestar en el área abdominal. Un ejemplo de la veracidad de esta afirmación, está en las sensaciones desagradables que se sienten en el área abdominal al estar nerviosos, o en una situación de mucho estrés.

  • Secuela de otras enfermedades previas: de igual forma, en un número considerable de pacientes se ha detectado el síndrome de intestino irritable luego de haber padecido gastroenteritis aguda, de tipo viral o bacteriana. Esto puede deberse a que en algunos casos persiste un síntoma de esta enfermedad, que es la inflamación en la mucosa del colon. Esta tiene carácter crónico, pero es indetectable a través de una colonoscopia, por ejemplo. Con esto, se alteran las terminaciones nerviosas de este órgano, ocasionando la contracción frecuente del mismo, en conjunto con las de la percepción visceral. Todo esto origina un cuadro denominado hipersensibilidad visceral, la cual es el rasgo característico del SCI.

Síntomas del Síndrome de intestino irritable

El inicio de esta enfermedad está marcado por la alteración de la frecuencia normal con la que se acude a evacuar, seguido por el cambio en la consistencia de las heces. Entre los principales síntomas del síndrome de intestino irritable se mencionan los siguientes:

  • Frecuencia totalmente anormal en el número de deposiciones diarias, tomándose como criterio de anormalidad más de tres evacuaciones en un solo día, y menos de tres durante toda una semana.
  • Malestares estomacales relacionados con la forma y consistencia de las heces.
  • Deposición de heces pastosas y/o líquidas.
  • Deposición de heces excesivamente duras y fragmentadas (heces “caprinas”).
  • Dolor del área abdominal que solo se alivia luego de la deposición.
  • Sensación de urgencia por evacuar.
  • Necesidad de hacer esfuerzo durante la evacuación.
  • Sensación de hinchazón.
  • Gases estomacales.
  • Sensación de evacuación incompleta.
  • En algunos casos, alteración del sueño debido a la inquietud causada por la distensión abdominal.

De todos los síntomas mencionados, el más importante es el del dolor abdominal, que en algunos casos puede resultar tan insoportable, que el individuo debe recurrir a asistencia médica. En estas situaciones, suelen administrarse calmantes por vía intravenosa. Además, para su diagnóstico se toma en cuenta que los síntomas se hayan manifestado seis meses antes del mismo, y además deben de haberse mantenido durante un período de tres meses seguidos.

Para comprender mejor esa afección, conviene separar los síntomas de acuerdo a los que predominen. De esa forma, se tiene que este síndrome se puede manifestar de tres formas diferentes:

  • Predominio de diarrea: Las diarreas se manifiestan generalmente durante el día, con una marcada urgencia para evacuar, y a veces acompañadas de dolor. El afectado también puede desarrollar incontinencia. Las heces suelen tener consistencia pastosa y/o líquida.
  • Predominio de estreñimiento: En este caso, el individuo evacuará con mucha dificultad heces duras. Presenta además distensión abdominal y la sensación de haber evacuado de forma incompleta.
  • Predominio del dolor abdominal: Cuando el síndrome se manifiesta con predominio de dolores abdominales, estos se alivian con la evacuación y expulsión de gases. En la mayoría de los casos, cerca del 70%, los dolores son leves y no impiden el normal desempeño del individuo en sus diferentes actividades. No obstante, un 5%, presenta dolores intensos que los imposibilita.

Diagnóstico del SII o SCI

El diagnóstico del síndrome de intestino irritable implica la detección de la enfermedad de acuerdo a las características representativas de la misma. De manera simultánea, se busca descartar causas orgánicas, referidas a otras afecciones con síntomas similares de mayor gravedad, como el cáncer de colon.

Para ello, el especialista tomará en cuenta diferentes factores que influyen en la aparición de la enfermedad, como lo son:

  • Encontrarse en una edad superior a los 20 años, o menor de los 50 años.
  • Haber atravesado momentos de tensión emocional de manera simultánea a la aparición de los síntomas ya descritos.
  • Estreñimientos prolongados intercalados con diarreas.
  • Poca o ninguna alteración en el ritmo de vida del paciente.

El gastroenterólogo indicará al paciente la realización de estudios clínicos como:

  • Estudios de laboratorio: Los resultados por lo general se encuentran entre los valores normales, no obstante la utilidad de los mismos no radica principalmente en esto, sino en servir de guía para los siguientes procedimientos. Los estudios de laboratorio comprenden la hematología, bioquímica sanguínea, Investigación de presencia de sangre oculta en las heces así como de huevos y parásitos en heces.
  • Colonoscopia: Se trata de una exploración eventual, nada rutinaria, en la cual lo más común es observar la mucosa del colon normal. No obstante, hay probabilidad de conseguir cantidades variables de moco, y registrar contracciones espasmódicas.

Está indicada cuando la edad del paciente que presenta los síntomas excede los 50 años de edad, puesto que a su vez permite descartar la posibilidad de otras enfermedades inflamatorias, cáncer de colon o pólipos. Sin embargo, no se recomienda cuando la edad es inferior a los 50 años y el paciente no presenta síntomas de alarma, como sangre en las heces.

En base a todo lo expuesto, puede asegurarse entonces que en la actualidad el colon irritable se detecta en pacientes menores de 50 años de edad, cumple con todos los síntomas descritos y los análisis de sangre son normales.

Tratamiento síndrome de intestino irritable

El diagnóstico del síndrome de intestino irritable requerirá un tratamiento conformado por la toma de medidas generales, que abarcarán principalmente la adaptación de un estilo de vida más calmado; tratamiento psicológico; modificación de los hábitos alimenticios y de hábitos que acentúen la afección. De igual forma, no es de extrañar la administración de fármacos que alivian los dolores abdominales, las diarreas o el estreñimiento, para favorecer al paciente para desarrollar su vida con normalidad.

Medidas generales:

Lo principal es que el individuo sea consciente de la enfermedad que padece, para lo cual el médico debe brindarle toda la información necesaria. Con frecuencia, los pacientes presentan un fuerte temor a padecer cáncer de colon, por lo que está entre las tareas del especialista descartar totalmente esta posibilidad, para así dar paz al afectado. Esto no se logra a través de muchos análisis de laboratorio, sino con una comunicación fluida. En conjunto con esto, se recomendará que los pacientes eviten a toda costa situaciones de estrés, y dependiendo del caso, apoyo psicológico.

Las medidas generales para el tratamiento del SII relacionadas con la alimentación, dependerán de los síntomas predominantes. A continuación, se presentan algunas recomendaciones de acuerdo a ellos.

a) Cuando la distensión abdominal predomina:

La distensión abdominal, como ya se ha dicho, es ocasionada por los gases estomacales y flatulencias. Estos pueden ser originados por la ingesta de determinados alimentos, por ello la primera medida a tomar cuando este es el síntoma predominante, consiste en determinar qué comidas cuya constitución química genere gases al ser procesada en el sistema digestivo. A continuación se presentan algunos ejemplos, de acuerdo a su influencia en este proceso:

  • Alimentos normoflatulentos: Vegetales como brócoli, lechuga, pepino, calabacín, tomate, espárragos, aceitunas y aguacate. Carne de res, de aves y de pescados. Carbohidratos como arroz, maíz, cotufas, pan de acemita y tostitos de papas o maíz. Helados de frutas, nueces, chocolates sin leche, entre otros.
  • Alimentos moderadamente flatulentos: Papas, berenjenas, frutas cítricas. Granos. Pasteles.
  • Alimentos exageradamente flatulentos: Destacan la leche y todos sus derivados. Frutas como la banana, el durazno, las uvas secas y el juego de las ciruelas. Entre los vegetales, la zanahoria, la cebolla, el apio, coliflor y repollo. Además, los bizcochos y productos con germen de trigo.

b) Cuando la diarrea predomina:

Cuando el síntoma predominante es la diarrea, el primer paso en el tratamiento es detectar si algún alimento de consumo frecuente influye en la frecuencia de la misma. Normalmente, se eliminan aquellos cuya composición contenga exceso de grasa, cafeína, lactosa, alcohol, entre otros. Las personas podrían pensar que solo se eliminarán los alimentos con mayor alto calórico, pero también se evitarán muchos productos dietéticos, en especial aquellas comidas, bebidas y golosinas que contengan sorbitol.

Tratamiento farmacológico del SII

El tratamiento del SII o SCI (síndrome del colon irritable) basado en fármacos dependerá en gran medida de la forma predominante en la que se manifiesta la enfermedad. A continuación se presentan las medidas para cada una de ellas:

a) Tratamiento cuando hay predominio de diarrea:

  • Loperamida: Su función es disminuir el número de deposiciones, mejora su consistencia y la sensación de urgencia, aliviando de manera significativa las diarreas. Este es, sin duda, el medicamento más empleado para el tratamiento de esta afección. Está indicado especialmente para los períodos en los que la frecuencia de las evacuaciones durante el día es muy alta, están acompañadas por la sensación de urgencia y son de consistencia líquida.
  • Racecadrotrilo: Se trata de un anti-secretor intestinal, y su principal función es la de restablecer la consistencia de las heces, es decir, las vuelve menos líquidas.
  • Metil-celulosa: De manera similar al racecadrotrilo, su objetivo es espesar las heces y regularizar las deposiciones. Esto se logra debido a su contenido de fibra. Por lo general, la dosis consiste en dos o tres cápsulas al día.

b) Tratamiento cuando hay predominio de estreñimiento:

Cuando el síntoma predominante en el síndrome de intestino irritable es el estreñimiento, el tratamiento comenzará con la adecuación de una dieta rica en fibra; esto con riesgo de aumentar la distensión abdominal, sin embargo. Además, se irán incluyendo pequeñas dosis de suplementos de fibra, las cuales se irán aumentando a medida que el intestino se adapta. Los más comunes son:

  • Plantago ovata o Plantago psyllium, el cual contiene tanto fibra soluble como insoluble. Su dosis típica es un sobre al día.
  • Metil-celulosa, cuya dosis consiste en una cápsula tragada con un vaso de agua antes del desayuno, del almuerzo y de la cena.

Deben evitarse los laxantes, ya que pueden originar o empeorar los dolores abdominales. En lo que respecta a ellos, es preferible usar los de tipo osmótico, que son más suaves. Entre ellos se encuentran: polietilenglicol, el cual es el preferido debido a su carácter no fermentable (que, por lo tanto, no produce gases), lactitol o lactulosa.

c) Tratamiento cuando hay predominio del dolor abdominal:

  • Antiespasmódicos: En este caso se recomiendan aquellos medicamentos con propiedades antiespasmódicas, es decir, que contribuyan a disminuir los dolores abdominales. La dosis indicada de estos fármacos es un comprimido antes de desayunar y de cenar. Entre ellos se encuentran: bromuro de pinaverio, bromuro de octilonio, trimebutina y meverina. Entre las ventajas de su aplicación destaca que no provocan efectos secundarios.
  • Antidepresivos tricíclicos: Son ampliamente recomendados cuando el dolor abdominal va acompañado de diarrea. Se emplean en dosis muchos menores a las usadas para aliviar la depresión, y su efectividad para tratar el SII es incluso superior a la de los antiespasmódicos antes descritos. Sin embargo, se diferencian de estos en que pueden ocasionar efectos secundarios como sequedad en la boca, sedación, cansancio y retención urinaria.

Los ejemplos más comunes son de antidepresivos tricíclicos indicados para el tratamiento del SCI son: amitriptilina, imipramina, nortriptilina. En el caso de que los dolores sean intensos, pueden administrarse dosis de paracetamol y/o codeína.

  • Hierbas medicinales: El uso de hierbas medicinales para el tratamiento del colon irritable está extendido por todo el mundo, aunque son más empleadas en países de Asia. Una de las más efectivas es la mentha piperita, la cual en diferentes estudios ha presentado una efectividad superior a la del placebo en la mejoría del dolor y distensión a nivel del abdomen.

Como se ha mencionado, la falta de educación en la población general sobre este síndrome, puede ser una de las causas por las que no se recurre al médico ante la presencia de sus síntomas; por lo que la información suministrada ayudará a dar a conocer esta afección tan común. Esperamos que este artículo haya sido de utilidad, y si te interesa conocer detalles referentes a otras enfermedades, síndromes o trastornos, puedes buscar en las categorías correspondientes del sitio.

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