¿Sabes en qué consiste la terapia narrativa?

La terapia narrativa utiliza el modo narrativo con objetivos terapéuticos. El modo narrativo es aquel que utiliza un punto de vista y una voz narrativa para la presentación de una historia literaria o teatral, entre otros. Este modo narrativo se establecerá como un enfoque respetuoso y no culpabilizador, de manera que en él se respete una máxima: las personas son expertas de sus propias vidas (Morgan, 2004).

Como decimos, la terapia narrativa busca un acercamiento respetuoso, no culpabilizador (nonblaming) de la terapia y el trabajo comunitario. Además, ve el problema como una entidad separada de las personas y asume que las personas tienen muchas habilidades, competencias, convicciones, valores, compromisos y capacidades que les asistirán a la hora de reducir la influencia negativa del problema en sus vidas.

Para la terapia narrativa, la palabra historia o narrativa significa: eventos ligados en una secuencia, a través del tiempo y de acuerdo con un tema. Como humanos, interpretamos, le damos significado a las experiencias de la vida diaria. Buscamos la manera de explicar los sucesos y de darles un sentido.

Este significado es el que da forma a la historia (narrativa). Todos tenemos muchas historias acerca de nuestras vidas y relaciones que ocurren de manera simultánea. Tenemos, por ejemplo, historias acerca de nosotros, de nuestras habilidades, dificultades, competencias, acciones, deseos, trabajo, éxitos y fracasos. La manera en la que hemos escrito y les hemos intentado dar coherencia a estas historias incluye, y mucho, en la manera que las continuamos y seguimos escribiéndolas.

Hablamos de una sucesión de eventos unidos por un hilo temporal. Es en este hilo precisamente donde los hemos seleccionado porque encajan mejor con la idea de la historia dominante. Los que quedan fuera de la historia dominante permanecen ocultos o con menos significado (o con un significado modificado) a la luz del tema dominante.

Por ejemplo si yo tengo una historia dominante en la que soy buen conductor, cada vez que yo respeto las señales, le doy significado y ese significado refuerza las conclusiones de la historia. El día que me multen, como no va de acuerdo con la historia dominante, queda oculto o minimizado porque no encaja con el significado global.

¿Cuáles son los principales objetivos de la terapia narrativa?

Pues bien, la terapia narrativa tiene como objetivo principal ofrecer a la persona el espacio para definir su propia vida según un modo narrativo adaptativo (que sea bueno para ella). Los objetivos secundarios serían los siguientes:

  • Incorporar nuevos elementos a la narrativa de las personas.
  • Lograr que la persona pueda construir un proyecto de futuro mejor.
  • Poder compartir estos nuevos significados con nuestro entorno, facilitando así una nueva dimensión relacional.

Niño leyendo un libro con la historia de relieve

Las personas somos narradores de cuentos

Te parecerá curioso pero todos los seres humanos somos narradores de cuentos. Cuentos que les contamos a los demás pero cuentos que también nosotros nos contamos a nosotros mismos. Además, en dichos cuentos suele haber una buena parte de verdad, así como otra de inventiva.

Nacemos con un impulso narrativo. Así, nos socializamos y creamos el desarrollo del yo y establecemos una memoria autobiográfica que nos da un significado. La narrativa personal es lo que explicamos (y nos explicamos) sobre nuestra propia vida. Somos nosotros mismos los que creamos nuestro mundo y, por tanto, somos responsables de la lectura que hacemos del mismo.

“Una autonarración es una explicación que presenta un individuo de la relación entre acontecimientos autorrelevantes a través del tiempo”

-Gergen-

Esto nos ofrece la oportunidad de marcar la primera diferencia entre el problema y la persona. De esta diferencia nace una gran oportunidad, la de que la persona valore sus propios recursos y analice el problema desde otra perspectiva. La historia de la persona se presentará mediante sucesos encadenados con la correspondiente interpretación que realizamos de los mismos. De ahí, se establecerá una voz narrativa y un hilo argumental sobre el que intervenir.

Asimismo, en la propia narrativa se decide qué consideramos y qué desechamos en nuestra historia. Así, nuestra historia personal se verá influida por factores socioculturales, al igual que por otros más individuales, como puede ser nuestra genética.

El lenguaje es más importante de lo que se piensa

El lenguaje es el medio que utilizamos para creamos (o re-crearnos) y presentarnos. También es útil para manejarnos en nuestro mundo interior de pensamientos y sentimientos, de ahí la importancia del análisis de este lenguaje. Si creamos nuestra realidad a partir de las explicaciones que nos damos acerca de la misma, esta narrativa definirá lo que se denominan “efectos de la historia dominante”.

Estos efectos son los que se derivan, por ejemplo, del tono o voz que tenga nuestra historia más global o general. Así, si la nuestra es una historia de abandono y pérdida (escrita y contada por nosotros), el efecto de esta historia dominante será la melancolía.

El proceso terapéutico de la terapia narrativa

La posición del terapeuta en este modelo cambiará de experto a acompañante de la persona que pide ayuda, siendo éste coautor del proceso terapéutico y no cliente o paciente (White, 2004).

La idea del proceso terapéutico utilizando técnicas narrativas es básicamente poder encontrar una historia alternativa, una deconstrucción de la historia narrativa dominante, a favor de una historia renovada y diferente.

La reflexión se pone a favor de esta nueva narrativa buscando lo que denominamos logros aislados, que son aquellos que nos dan la oportunidad de introducir nueva información y/o enfoque. Por tanto, nos dan la oportunidad de construir una nueva historia y/o identidad.

Libro con hojas en blanco y una hoja de un árbol entre ellas

Esta técnica es al mismo tiempo muy simple y extremadamente complicada. Es simple en el sentido de que representa una separación lingüística del problema de la identidad personal del paciente. Lo complicado y difícil es la manera delicada como se logra. Es precisamente a través del cuidadoso uso del lenguaje en la conversación terapéutica que la curación de la persona se inicia y finalmente se logra.

Lo nuevo del abordaje narrativo es que provee una secuencia útil de preguntas que consistentemente producen un efecto liberador para las personas. Seguir esta secuencia terapéutica es como construir un arco ladrillo a ladrillo. Si tratas de llegar al último paso sin haber pacientemente puesto los primeros ladrillos, tu arco no se sostendrá.

Descripción técnica de la terapia narrativa

Damos por supuesto que nuestra vida es como es, pero siempre podemos replantearla de otro modo. En el fondo, cada persona puede reescribir su historia como desee (García-Martínez, 2012). Existen tres dimensiones en torno a la matriz narrativa que posibilitan una narrativa coherente, compleja y múltiple (Gonçalves, 2002):

  • Estructura narrativa: construcción de un significado de las propias experiencias mediante un proceso de conexión a través de los diferentes episodios narrativos de nuestras vidas. La estructura está constituida por:
    • Un inicio, que es el punto desde donde iniciamos nuestra historia. Podemos tomar el ejemplo de un cliente que viene a la consulta por primera vez y señala que no sabe por dónde empezar. Una de las respuestas del terapeuta podría ser “desde el principio” o “desde donde te sea más fácil empezar a explicar tu historia” (éste será el inicio).
    • Un desarrollo de la historia. Incluye aquellos acontecimientos concretos, las respuestas internas, los objetivos de los protagonistas, las acciones que se convierten, la causa y el efecto y, por último, el contexto.
    • Un final, que se considera al obtener unos determinados resultados y/o el cierre de la narrativa.
  • Proceso narrativo: tiene que ver con el modo en que explicamos nuestras vidas, es decir, qué tono le ponemos (por ejemplo, de compromiso dramático).
  • Contenido narrativo: se refiere a la diversidad y multiplicidad de la producción narrativa, los temas o tramas que contamos, cayendo a veces en el “disco rayado” o la rumiación de viejos temas sin resolver.

Hombre en un barco de papel

Ejercicios de técnica narrativa

Primeros pasos para cambiar nuestro diálogo interno:

El diálogo interno se interrumpe como ha comenzado, por un acto de voluntad. Eres como te dices que eres, pero podrías cambiarte si empiezas a hablarte diferente (Castaneda, 1994), a decirte que eres diferente. A continuación te presento una serie de ejercicios para trabajar con el diálogo interior, aquella voz que continuamente nos habla y traduce la realidad:

  • Conoce tu diálogo interno: dedica atención a la forma y el contenido de tu diálogo interno. Piensa si este es un diálogo destructivo o constructivo, intranquilo o sereno. En definitiva, negativo o positivo. Para cambiarlo, primero hay que conocer su contenido, los pensamientos más frecuentes que nos dedicamos.
  • Formula las preguntas correctas: analiza la situación que se presente cambiando las preguntas que uno/a se hace a sí mismo/a. Por ejemplo, en vez de preguntar “¿por qué me ha pasado esto a mí?”, podemos preguntarnos “¿qué puedo aprender de esta situación?”.
  • Cambia el enfoque: se puede cambiar la manera que tenemos de hablarnos. Puede ayudar empezar a hablarnos como habla una madre cariñosa a un hijo/a. Incorpora palabras afectuosas y amables a tu diálogo interno.

Herramientas personales narrativas

Existen múltiples recursos para poder explorar aspectos de nuestra narrativa, como son las metáforas, los cuentos o las cartas terapéuticas, entre otros. Vemos algunos de estos recursos.

Recursos para conocerse a uno mismo

  • Historias de vida: son relatos destinados a dar sentido o justificar una cierta visión de los acontecimientos.
  • Pequeño recorrido sobre uno mismo: se trata de imaginar y escribir una carta a una persona con la que hace tiempo no tenemos contacto.
  • Diez años después: se realiza una descripción de cómo te visualizas con diez años más, físicamente, internamente, en el trabajo, relaciones con personas y aficiones.
  • Preferencias: pensar y escribir cuáles son nuestras preferencias, para reafirmarnos y concedernos el placer de expresar la libertad con las propias elecciones.
  • Espacios: dividir una cuadrícula en los diferentes espacios que dedicar a las personas importantes de tu vida, los lugares más significativos, los acontecimientos más felices, las sensaciones más placenteras, los sueños más bonitos y los amores que te han hecho madurar y crecer.
  • Me acuerdo de…: se invita a la persona a acabar esta frase sin pensar demasiado en la respuesta. Se pueden utilizar tantas frases incompletas como queramos explorar y trabajar.
  • Amar el misterio: se trata de buscar en nuestro interior aquellas preguntas que no tienen respuesta.

Mano de una persona escribiendo sobre terapia narrativa

Metáforas y cuentos

Una metáfora es una forma lingüística que hace una comparación implícita entre dos entidades diferentes, un recurso dramático que captura la atención y provee un marco alterado a través del cual el cliente puede considerar una experiencia nueva (Lankton y Lankton, 1983).

Se habla de tres tipos de metáforas a utilizar en el proceso terapéutico:

  • Las que hacen referencia a experiencias personales del terapeuta.
  • Aquellas que hacen referencia a verdades obvias.
  • Historias adaptadas a las circunstancias de la persona.

Las metáforas terapéuticas pueden utilizarse para formular una opinión, sugerir soluciones, acceso y utilización de recursos, conocimiento personal, sembrar ideas específicas, etc.

Por otro lado, los cuentos son expresiones de verdades filosóficas esenciales, explicaciones de la naturaleza o relatos de sueños. Los cuentos son terapéuticos debido a que la persona tiene la posibilidad de encontrar su propia solución a través del propio re-escribir de la historia y de los conflictos que aparezcan en ella.

El cuento no se refiere al mundo exterior, aunque puede ser lo suficientemente realista y tener rasgos cotidianos entretejidos en él. La naturaleza irreal de esos cuentos es un recurso importante, pues hace obvio que el interés de los cuentos no es la información útil sobre el mundo externo, sino los procesos internos que ocurren en el individuo (Gordon, 1978).

En definitiva, al contar a extraños nuestras historias personales nos libramos de ellas y las convertimos en pasado. Esto nos permite comenzar a diseñar un futuro a nuestro gusto, documentando esos cuentos para que no se pierdan en el olvido y puedan servir a otros de inspiración. El objetivo último es que las personas entiendan el poder que tiene la manera en la que se cuentan y cuentan lo que ocurre y cómo la manera de hacerlo influye en cómo se comportan ahora.

Bibliografía:

White, M. (2002) “El enfoque narrativo en la experiencia de los terapeutas”. Gedisa.

Nomen Martín, L. (2016) “50 técnicas psicoterapéuticas”. Pirámide.

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