¿QUIÉN SOY YO?

Llega un momento en nuestra evolución, cuando verdaderamente entendemos lo que la mente es. Y empezamos a observarla, y nos damos cuenta que funciona sin nosotros. 
Empezamos a observar como la mente actúa. Vemos como nos deprime. Vemos como nos enfada. Vemos como nos hace feliz. Nos vemos cuando conseguimos algo grande, y pensamos que somos importantes. 
Simplemente el observar por si solo hace que avances en tu evolución. Ya que te demuestra que es imposible que “Yo” sea la mente, porque “Yo” la ha estado observando todo este tiempo. “Yo” he observado como mis pensamientos reavivan el pasado y me hacen infeliz, como me hacen sentir miedo porque algo malo puede pasar en el futuro si no tengo cuidado. Hemos visto como la mente hace todo esto.

Hasta que nos decimos a nosotros mismos: ¿Quién es este observador? ¿Quién es esta persona que ha estado observando la mente? 
Honestamente tenemos que decir: “No lo sé”, “no sé quien soy yo”, “no tengo idea quien ha estado observando” Pero tengo que admitir que “Yo” he estado observando.

Todos estos años pensaba que cuando yo decía “Yo”, me refería a mi mente. Creía que mi mente era “Yo”. Pero ahora mientras observo como me enfado, cuando observo como me deprimo, o como me alegro, me doy cuenta que estoy separado de mi mente. Por tanto ¿Quién soy yo? ¿De dónde ha venido ese yo? 
Es asombroso que pueda observar a mi mente hacerme todas estas cosas. Pero ahora sé que existe un “Yo”.

¿Quién es este “Yo”? ¿Como lo puedo encontrar?
A través del silencio, acallándote. Permitiendo que la mente se vacíe de todo pensamiento, observando mi mente en acción, sin responderle. Y de pronto algo interesante me sucede, me doy cuenta que me siento más feliz, me siento más poderoso y en paz. Me doy cuenta que he perdido mis miedos, mis frustraciones, incluso mi búsqueda de la verdad se ha detenido, me empiezo a dar cuenta que en realidad no hay nada que buscar. Está todo aquí. Todo lo que siempre quise, está aquí. 
A medida que observas tus pensamientos, tu mente se vuelve más callada, más callada, más callada. Y a medida que tu mente se vuelve más callada, tu consciencia se revela ante ti como realidad absoluta.

Así aprendemos a estar tranquilos. Ya no nos complicamos. Simplificamos nuestra vida. Dejamos de preocuparnos del futuro, de nuestra existencia y de todo lo demás. Algo dentro de nosotros nos dice que el mismo poder que sabe como hacer que las manzanas crezcan en los manzanos, que las flores florezcan llenas de belleza, que los mangos crezcan, que el trigo crezca en los campos con la cantidad justa de sol, la cantidad justa de lluvia, la cantidad justa de todo lo que necesitan para sostener y mantener su crecimiento. Algo me dice que ese mismo poder sabe como cuidar de mí. Así que puedo ser yo mismo, silencio.



Robert Adams 
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