PRÁCTICA DE SANACIÓN EMOCIONAL

Para poder sanar tu dolor emocional y tus emociones negativas, es importante sentirlas. No hay que reprimirlas.
Siempre huimos del sufrimiento, no nos gusta sentir dolor… lo negamos, lo rechazamos, le damos la espalda, o nos resistimos con el fin de no sentir dolor. 
Cuando estamos totalmente identificados con nuestras emociones, estamos apegados a ellas. Es decir, buscamos un sentido de “yo” en nuestras emociones y por eso sufrimos.
Cuando hay apego al “yo”, siempre hay sufrimiento.
Es importante aprender a liberar estas emociones que tanto nos hacen sentir mal y tanto nos enferman.
Para poder sanar y liberar dichas emociones y dolores, podemos hacerlo de varias formas, aquí explicamos dos maneras:

1. Puedes hacer una meditación profunda y a continuación observas esa emoción negativa o ese dolor que tanto te incomoda. No te apegues a él, no lo hagas tuyo, no te enganches a él, simplemente crea un poco de espacio entre tú y la emoción o el dolor. Sé el observador que observa la emoción o el dolor.
Durante este observar,  debes sentir la emoción, pero sin apegarte a ella. La observas, la sientes y la abrazas con amor. Esto es aceptación de tu dolor.
Para abrazarla con amor (aceptar la emoción o dolor), puedes hacer la siguiente afirmación: “HOLA EMOCIÓN (por ej. la ira), SOY CONSCIENTE DE QUE ESTÁS AQUÍ, TE ABRAZO CON TODO MI AMOR Y LA LUZ DE MI PLENA CONSCIENCIA”.
Cuando estés haciendo esta afirmación, debes sentir en lo más profundo de ti mismo, que estás abrazando con todo tu amor la emoción o el dolor. Como si se tratara de tu hijo o del ser más querido.
Al abrazarlo con tu amor y la luz de tu Consciencia, esa emoción o dolor se transforma en amor también, en luz. Se transmuta. Por tanto, tú te liberas de ella y así deviene la sanación.

2. La segunda manera que puedes hacer es la siguiente:
Coges lápiz y papel y empiezas a escribir todo lo que sientes. Escribe todas las emociones negativas de dolor que sientes. “Vomítalo” todo en el papel, sintiendo cada una de esas emociones en lo más profundo de tu ser.
Cuando escribes tus emociones, las estás materializando, ya que las plasmas en papel. Tú las estás sintiendo mientras las materializas, y además eres consciente de ellas.
Una vez que ya has escrito todo lo que necesitabas liberar, y ya no te queda nada más por escribir, entonces escribes dando las gracias. Utiliza estos pequeños ejemplos:
“Yo soy Fuente de luz y de amor, gracias gracias gracias”.
“Yo soy Fuente de positividad, gracias gracias gracias”.
“Yo soy Fuente de equilibrio y sanación, gracias gracias gracias”.

Una vez hayas acabado con esta segunda forma de liberación de emociones y dolor, puedes romper el papel y tirarlo, ya no lo necesitas.

Estas dos formas de sanación emocional son sencillas de hacer y muy poderosas, muy liberadoras. 
Si sientes que en una vez no has liberado la emoción por completo, puedes seguir haciendo estos ejercicios hasta que sientas una gran paz. Debes sentir paz y armonía en tu ser. 
Cuando veas que ya no hay ni la más mínima incomodidad o irritación o resistencia en tu interior, es señal de que has quedado limpio y liberado.

Cada vez que sanas una emoción negativa que estaba dentro de ti, estás sanando a la Madre Tierra y al mundo.
Tu cuerpo emocional está conectado a Gaia, nuestro planeta, y por tanto, si dentro de ti no hay equilibrio, no habrá equilibrio en el mundo. 
Como es adentro, es afuera.
Es así de fácil; si te sanas tú, liberando y abrazando con amor tus emociones, esto repercute en el planeta de manera positiva.
Por que todos somos Uno. 
Y si todos trabajamos cada uno individualmente, nuestras emociones y dolores, el resultado será una Sanación Planetaria.



Camino al Despertar 
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