¿POR QUÉ SE NOS CIERRAN PUERTAS EN LA VIDA? (REFLEXIONES PARA EL FIN DE SEMANA)

SI LA PUERTA NO SE ABRE, SENCILLAMENTE ES QUE PORQUE NO HICIMOS LA ELECCIÓN CORRECTA Y POR SUPUESTO ESA NO ES LA PUERTA NI MENOS AÚN NUESTRO CAMINO.
Sin embargo, en ocasiones, invertimos demasiado tiempo y esfuerzos buscando unas llaves para las cuales, ni siquiera hay puertas.
PORQUE HAY DESTINOS IMPOSIBLES, PERSONAS QUE NO ENCAJAN EN NUESTRAS CERRADURAS Y CAMINOS POR LOS QUE ES MEJOR NO TRANSITAR.
Si bien es cierto que en la gran mayoría de ocasiones, ninguno de nosotros acertamos nuestro proyecto de vida, nuestro destino, en el primer intento, es bueno tener en cuenta que tampoco es malo perderse de vez en cuando. Abrir puertas que luego cerramos de nuevo para adquirir experiencia, para saber quién sí y quien no, es algo que merece la pena llevar a cabo sin miedo pero con el conocimiento necesario y una adecuada actitud.
“Cuando una puerta que nos dio felicidad se cierra, a menudo suele decirse que se abre otra. Pero no siempre podemos verla, porque nos pasamos gran parte del tiempo lamentando la que ya no puede abrirse, esa para la cual, ya no tenemos llave…”
Una puerta cerrada en ocasiones, es un muro que derribar, una lección que aprender. Cuando una puerta se cierra solemos quedarnos bastante tiempo delante de ella, lamentado que se haya cerrado y esperando que se vuelva a abrir. Nadie reacciona tan rápido como para poder ver esa otra salida donde se supone se halla la mejor elección, el mejor camino.
ALGO DE VITAL IMPORTANCIA, ES NO PERMITIR QUE NADIE ESCOJA NUESTRAS PUERTAS, PODEMOS EQUIVOCARNOS “SI” PERO SIEMPRE PODEMOS TOMAR LA DECISIÓN DE VOLVER A EMPEZAR DE NUEVO CUANDO MUCHAS DE NUESTRAS PUERTAS SE HAN CERRADO.
Tal vez, en algún momento de nuestro ciclo vital, no tomáramos la mejor elección o puede incluso, que sí lo fuera durante un periodo de tiempo. El suficiente para hacernos creer que ese, iba a ser nuestro destino definitivo. Sin embargo no fue así, y tras el cierre quedó el vacío y un sentimiento de tristeza. Tal vez fuera una relación, puede que un trabajo o una amistad que no ha terminado bien.  
Ahora que ya sabemos que no siempre se nos abre de forma inmediata esa supuesta “puerta de emergencia” con la cual, tendremos una nueva salida hacia la “felicidad verdadera“, vale la pena reflexionar sobre estas cuestiones para entender que LA VIDA, EN REALIDAD, ES TODO UN LABERINTO DE PUERTAS POR LAS QUE TRANSITAR, CRUZAR, DISFRUTAR, APRENDER Y SIN DUDA… TAMBIÉN SABER CERRAR.
Es necesario comprender también, que ningún sendero elegido a lo largo de la vida, ha sido en vano. Lejos de arrepentirnos por haber cruzado una puerta equivocada, por haber tenido esa pareja, por haber iniciado ese proyecto o por encontrar, más frustraciones que alegrías, justo en ese momento, es necesario asumir lo vivido como un buen aprendizaje. Porque toda cicatriz enseña, y todo camino errado supone una invitación a “empezar de nuevo”.
ENTIENDE QUE CUANDO ALGO TERMINA, LA FELICIDAD NO SE “REINICIA” POR SÍ SOLA. ES NECESARIO PASAR POR UN TIEMPO EN EL CUAL, RECONSTRUIRNOS, CONECTAR CON NOSOTROS MISMOS DE NUEVO Y CERRAR ADECUADAMENTE ESA PUERTA, ESA ETAPA. 
Llegará un instante en que nos sintamos preparados. Lejos de mirar atrás, sentimos de nuevo la invitación de mirar al frente, de volver a ilusionarnos y de caminar ahora con mayor seguridad, con mayor sabiduría.
ENTIENDE ADEMÁS QUE NO EXISTE UN CAMINO “IDEAL”, QUE NINGUNA PUERTA TIENE LA LLAVE DE LA FELICIDAD PERMANENTE O LA SOLUCIÓN A TODOS NUESTROS PROBLEMAS. ES EL PROPIO CAMINAR POR LA VIDA QUIEN NOS DA LAS RESPUESTAS.
LO ÚNICO QUE NECESITAMOS ES SER MÁS RECEPTIVOS, Y ANTE TODO, VALIENTES PARA ABRIR Y CRUZAR TODAS ESAS PUERTAS MARAVILLOSAS QUE NOS FALTAN POR DESCUBRIR……..

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