NO DEJES QUE LA TRISTEZA ENTRE EN TÚ VIDA

LA TRISTEZA VA ANIDANDO POCO A POCO DENTRO DE NOSOTROS, SIN APENAS DARNOS CUENTA, ES UN SENTIMIENTO QUE NOS ENVUELVE CUANDO NOS SENTIMOS SOLOS, CUANDO SENTIMOS AÑORANZA, CUANDO NO NOS SALEN LAS COSAS, CUANDO LA VIDA QUE LLEVAMOS NO NOS GUSTA Y SOBRE TODO CUANDO NO HAY AMOR EN NUESTRA VIDA.

Lo bueno que nosotros somos los que con nuestra actitud permitimos que se instale en nuestro interior y nosotros somos quienes con solo “querer” podemos lograr que desaparezca.

Por tristeza hacemos muchas cosas o nos quedamos inmóviles. Los seres humanos en la mayoría de las ocasiones, respondemos nada más que con los instintos básicos que se manifiestan ante el placer o el dolor.

Huimos o nos quedamos inmóviles. Gozando o sufriendo.

El mayor peligro que posee la tristeza es que nos sitúa fuera de la realidad. Todo lo vemos distorsionado, gris y nada parece poder consolarnos.

Corriendo el riesgo de caer en la depresión, si mantenemos ese estado de tristeza, durante un tiempo prolongado.

Con el trabajo adecuado, sabiendo valorar las cosas buenas que todos tenemos en la vida, haciendo cambios en nuestro día a día que nos hagan sentir mejor y con una actitud positiva, como un ligero tul, un día la tristeza se disipa.

Cae la niebla y el sol comienza a penetrar. Vamos viendo de nuevo la luz, aunque sea en rayos diminutos. Ráfagas dulces y cálidas que comienzan a sentarnos bien. Entonces creemos de nuevo en que la vida merece la pena y comenzamos a valorar lo que tenemos en vez de centrarnos en lo que nos falta.

La tristeza ha estado muy valorada en otras épocas. Era la mejor herramienta para los pecadores arrepentidos o el mejor medicamento para los amantes románticos. Era el crisol que reconducía los malos hábitos y la necesaria respuesta ante los desvaríos.

La tristeza ahora está relacionada con la soledad, la pérdida de autoestima y los fracasos.

La resilencia debería ser una asignatura del colegio desde la infancia. Resistir la adversidad y aliarnos con ella para sobrepasarla.

SI ALGUNA VEZ EN TU VIDA, LA TRISTEZA LLAMA A TU PUERTA, ES QUE ALGO DENTRO DE TI ESTÁ RECLAMANDO TU ATENCIÓN. FÍJATE ATENTAMENTE EN ELLO, DEDÍCATE TU TIEMPO, QUIÉRETE MÁS, DATE CUANTO NECESITES Y CONTINÚA TU CAMINO POR LA VIDA ENVUELTO EN FELICIDAD. 


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