Nadie amenace el sistema de esclavitud que permite ser “ciudadanos libres”

EN LA PLANTACIÓN DE ESCLAVOS                                                  

   
Al principio las cosas estaban claras  y no había problemas ni contradicciones, cada uno estaba en su lugar y cumplía su papel: el amo era el amo y los esclavos eran los esclavos.

Pero el éxito del sistema del campo de plantación hizo que cada vez fuera más grande, con más esclavos, y al amo le ocupaba cada vez más tiempo y más recursos controlar el funcionamiento de la plantación.
Así que un día contrató a un esclavo literato y le pagó para que se infiltrara entre los esclavos de la plantación para convencerles de lo malo que era ser esclavo y de que tenían que luchar para ser trabajadores libres de su amo.
En un principio los esclavos no le hicieron nada de caso al literato y lo dejaron de lado. ¿Cómo podían ser trabajadores libres si durante generaciones tenían claro que eran esclavos? Así que la idea no cuajó.
Viendo esto el amo, despidió al literato y lo echó de la plantación, pero no sin antes haber hecho circular el rumor entre los esclavos que el literato había sido torturado y desaparecido por los esbirros del amo.
Entonces, los esclavos más jóvenes, que habían aprendido a leer en las nuevas escuelas dispuestas por el amo, comenzaron a leer los libros del literato y a difundir sus ideas de libertad. En tan sólo una generación se convencieron de lo indigno que era ser un esclavo y que tenían derecho a ser trabajadores.

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