Los tipos de bullying más habituales

El acoso escolar, actualmente conocido con el anglicismo bullying, es un problema que afecta a millones de niños en los colegios e incluso en sus propias casas, ya que la generalización del uso de internet ha hecho que aparezcan nuevos tipos de bullying de manera que incluso siguen acosando a estos pequeños cuando están en sitios distintos. Por ello, a continuación vamos a conocer un poco mejor el problema a la vez que analizaremos los tipos más frecuentes.

Los tipos de bullying más habituales

El problema del bullying o acoso escolar

El acoso escolar ha existido siempre, de forma que una o varias personas acosan o intimidan a una víctima que se encuentra en el ámbito escolar. Sin embargo, con el paso del tiempo ha ido evolucionando y cambiando hasta el punto en que hoy, a través de internet, mantienen el acoso incluso cuando el joven ha salido del colegio.

Esto hace que el efecto sea aún mucho más negativo si cabe, de manera que las autoridades han decidido ponerse manos a la obra y anima a los niños que se sientan maltratados a que denuncien a su maltratador, consiguiendo de esta forma evitar los aspectos más negativos de este tipo de comportamiento.

El bullying puede afectar muy negativamente a una persona, muy especialmente si hablamos del aspecto psicológico, ya que estamos ante un maltrato en el que el maltratador se alimenta del sufrimiento de su víctima, con lo cual, siempre intenta hacer el máximo daño posible.

Existen diferentes razones por la que se puede dar este comportamiento; la primera y más frecuente es el hecho de que el acosador se siente inferior y tiene problemas de autoestima, de manera que intenta ocultarlos a través de este comportamiento. También es habitual que el acosador tenga envidia de algo relacionado con el acosado, de manera que es su particular venganza por algo que el acosado no controla.

Por otra parte, también parece demostrado que, cuanto más agresivos sean los padres, más posibilidades hay de que el hijo salga acosador, de manera que es muy frecuente encontrar familias desestructuradas o con problemas de violencia interna en estos casos.

Habitualmente, el maltratador tiene una mala relación con sus padres, además de que no suele atenerse a unas normas de convivencia claras dentro de su casa, lo cual hace que no se sienta responsable cuando actúa de esta forma.

Si no se actúa rápidamente, tanto acosador como acosado podrían presentar problemas psicológicos graves con el paso del tiempo, pudiendo incluso desembocar en el suicidio.

También existen otros efectos secundarios psicológicos que pueden perdurar incluso a lo largo de toda la vida del agredido, de manera que se desarrolla con menos posibilidades y más muros que una persona que no ha sufrido acoso nunca, además de que padecerá niveles más altos de estrés, depresión, ansiedad, trastornos psicosomáticos y problemas a la hora de socializar y relacionarse, lo que también influye negativamente en su vida laboral.

Los distintos tipos de bullying

Pero para conocer mejor el problema del acoso escolar, vamos a indicar los tipos de bullying más habituales que se suelen dar en nuestra sociedad.

El bullying carnal

Se trata de un tipo de bullying muy serio en el que existe un acoso sexual hacia la víctima, pudiendo ser entre niños de diferente sexo o incluso entre niños del mismo sexo.

Generalmente se manifiesta cuando se obliga a la víctima a realizar actos que no quiere, como por ejemplo tocar determinadas partes del cuerpo del acosador, o que sea el propio acosador el que toque las partes íntimas de la víctima, e incluso otras acciones como obligar a la víctima a que bese al acosador, e incluso obligarla a ver películas para adultos cuando no quiere.

Este tipo de acoso es muy peligroso, ya que puede marcar muy negativamente y durante toda la vida a la víctima, pudiendo afectarle sobre todo en sus relaciones íntimas en la adultez.

Al ser un acoso físico y de carácter sexual, a menudo la víctima no cuenta nada a sus progenitores o tutores, de manera que es difícil de detectar sobre todo al tener lugar en la escuela o fuera de ella pero también lejos del control de los propios padres.

Sin embargo, la persona que sufre este tipo de acoso hará todo lo posible por no coincidir con su acosador, de manera que puede incluso negarse a ir a la escuela o a realizar actividades que antes le gustaban.

El bullying físico

Es un tipo de acoso en el que hay un componente físico importante. El acosador se comporta de forma agresiva e intimidatoria frente a la víctima, llegando a la agresión física con patadas, zancadillas, empujones y cualquier tipo de golpe así como otras acciones físicas que llevan a la víctima a avergonzarse como bajarle los pantalones en el recreo, etc.

Los tipos de bullying más habituales

Es el tipo de bullying más frecuente, y aunque generalmente la víctima no comunica la situación a sus padres, al tratarse de algo físico suelen quedar señales y marcas en el cuerpo de la víctima, de manera que pueden ser las que detonen la alarma en estos casos.

Además, también puede haber otras indicaciones como roturas en la ropa, en el material escolar, etc.

El bullying social

Es un tipo de bullying más indirecto, es decir, habitualmente se basa en la marginación de una persona determinada (víctima) pero todo suele ocurrir a sus espaldas. El objetivo es marginarla y evitar que forme parte de las actividades, haciéndole el vacío cuando está presente e incluso llevando a difundir falsos rumores para que también sea rechazada por el resto de chicas.

Cabe destacar que este tipo de bullying es mucho más frecuente entre chicas que entre chicos.

En cuanto a la reacción, la víctima pasará a ser más solitaria, presentará cambios de humor repentinos, evitará formar grupo con otros compañeros, y en general se irá presentando cada vez más introvertida.

El bullying verbal

El acoso escolar verbal es aquel que tiene lugar sin medios físicos, sino tan sólo mediante la utilización de la palabra. Son frecuentes la intimidación, frases insultando con alto contenido de crueldad, amenazas, burlas hacia su condición sexual o raza, discapacidad o cualquier otro elemento que haga diferente a la víctima, etc.

En este caso, el comportamiento del niño también cambia, presentándose más ausente e incluso llegando a empeorar su sentido del humor. También es frecuente que rehúya de las situaciones en las que tiene que estar con más gente, y en general se vuelva más apagado y con menos ganas de realizar actividades que hasta hace poco le resultaban muy divertidas.

El cyberbullying

En cuanto al cyberbullying es un tipo de bullying de reciente aparición y que se basa fundamentalmente en las redes sociales, ya que es a través de ellas como se produce el acoso.

También se puede dar a través de correo electrónico, pero a menudo, el acosador se dedica a difundir rumores falsos que afectan muy negativamente a la víctima, llegando incluso a causarle profundos problemas psicológicos.

En este caso, se puede observar que la víctima pasa mucho tiempo con el ordenador, y cuando termina está triste e incluso puede llegar a presentar un cuadro de ansiedad. También suele ser habitual que tenga problemas para conciliar el sueño, además de que querrá dejar de realizar las actividades que hacía antes, se volverá más cerrado, etc.

Estos son los principales tipos de bullying a los que hay que hacer frente en la sociedad actual, de manera que todos y cada uno somos responsables de evitar que un pequeño se pueda ver afectado negativamente por los problemas y comportamientos del acosador. Tanto profesores, como padres e incluso padres de otros niños y los propios compañeros, todos podemos poner nuestro grano de arena para poder detectar y corregir este tipo de conductas antes de que sea demasiado tarde, evitando de este modo que el daño pueda llegar a durar incluso a lo largo de toda la vida de la víctima.

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