LAS REGLAS DEL JUEGO (11ª parte)

Los hechos básicos:

El mundo se rige por la ley de la propiedad intelectual. La ley del “copyright” es la ley más poderosa.

Tu “nombre” es actualmente un “nombre legal”, y no es tuyo ni eres tú, sino que designa una “corporación”, una ficción legal propiedad de la Corporación de la Corona.

¿Te has dado cuenta de que, pese a que tu nombre se escribe con mayúsculas y minúsculas, en tu DNI, tu carnet de conducir, tu pasaporte, tu tarjeta de la Seguridad Social y tus extractos bancarios siempre aprece lo que crees que es tu nombre en letras mayúsculas? Compruébalo.

Esto es porque el nombre en mayúsculas ni es tuyo ni eres tú. Cuando naciste se creó un certificado de nacimiento en el que el nombre que tus padres eligieron para tí es anotado en mayúsculas, y ese nombre legalizado es convertido en objeto de “copyright”. Parece similar a tu nombre original, pero no es tu nombre, no es tuyo.

Más tarde, cuando solicitas tu DNI, tu carnet de conducir, tu número de la Seguridad Social, etc., los recibes con tu nombre escrito en letras mayúsculas. No te das cuenta de la trascendencia que esto tiene, y simplemente usas esos documentos como si te identificasen. Solo que usar este nombre en mayúsculas es ilegal, porque está sujeto a “copyright” y no es tuyo, lo que significa que estás violando la ley de propiedad intelectual cada vez que lo utilizas.

Dado que estás usando algo que no es tuyo ni te pertenece, estás sometido a las leyes, códigos y estatutos que se aplican a “corporaciones” o “personas jurídicas”. El sistema es una entidad corporativa que solo puede comerciar con otras entidades corporativas, no con hombres y mujeres vivientes. Cuando utilizas tu nombre escrito con mayúculas, está actuando para la Entidad Corporativa y como tal, y por lo tanto, está sujeto a todas las Leyes, Estatutos y Códigos. Estás también sujeto a impuestos. Estos encubren una forma refinadísima de extorsión. No puedes ser una propiedad porque esto implicaría esclavitud. Pero cuando, mediante el uso del nombre en mayúsculas, aceptas -en tu ignorancia- ser una entidad corporativa, entonces consientes en ser un esclavo voluntario.

También estás sujeto al requisito de “registrar” todas tus propiedades, como coches, cuentas, casas, etc. Una vez que son registradas a un nombre que es propiedad del Estado, este -y no tú- se convierte en su propietario. Legalmente eres el mero inquilino de tu propia casa, no su dueño. Y sin embargo continuas pagando impuestos por algo que no es tuyo, lo que constituye una estafa perpétua.

Jilly Teubon
(Fuente: https://truthprevailsallways.files.wordpress.com/

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