La manipulación y los juegos emocionales en la familia

“Lo que yo he hecho por ti….”  La manipulación y el chantaje emocional

Hoy nos gustaría compartir con todos vosotros unos pensamientos y reflexiones que nos han llamado poderosamente la atención y que se derivan de algunas de las experiencias que nos han relatado nuestros usuarios en los últimos meses y, que por la intensidad de las mismas y de sus consecuencias nos han llamado poderosamente la atención.

chantaje emocional- roles- vision y coachingEs casi un clásico en el mundo de la psicología, y en el mundo del coaching y de la inteligencia emocional, el encontrarnos con clientes que son  participes más o menos involuntarios en los juegos de manipulación y, víctimas de sus propios roles, de sus propios personajes. Un porcentaje importante de  los participantes en nuestras actividades o en nuestras sesiones de coaching son personas que, desempañando ese rol que era el apoyado en determinados momentos por parte de su entorno, se han encontrado aisladas, traicionadas y juzgadas por parte de los mismos individuos que han fomentado y, lo que es más relevante,  se han beneficiado de ese juego. Si esto de por si es doloroso, y supone una toma de conciencia brutal para las personas afectadas así como  un punto de inflexión importante, tiene efectos devastadores sobre la autoestima y la estabilidad emocional y afectiva cuando el entorno al que nos referimos es el familiar. 

En los entornos en los que hay una persona altamente manipuladora y que juega, casi siempre, el papel de víctima con cualquiera de sus modificaciones según convenga, desvalida, agresiva, enferma, desprotegida……incluso amigable a veces, el resto de los participantes son sus “verdugos” según su criterio y culpables. Y para ser menos culpables se asumen roles, se desempañan juegos y realizan acciones que van incluso en contra de la propia naturaleza y ,que sólo tienen por objeto el recibir un ápice de comprensión o de cariño por parte de la supuesta víctima, o al menos dejar de ser culpabilizad@ por todo.

Se desarrollan así nuevos roles de “verdugos” por acción o por palabra respecto a las personas designadas por esa “víctima”, de sumisión, de ser lo que no se es, en una maraña de actitudes, roles y conflictos emocionales que minan la autoestima y el desarrollo personal de las personas afectadas que sin darse cuentan entran en un grado cada vez mayor de dependencia y de necesidad de agradar a quienes dicen ser “víctimas”.

Entre las expresiones más habituales que escuchamos en la de “me he encontrado vendid@”, “se han aprovechado para conseguir algo que querían cubriéndose la espalda, de tal manera que ahora yo soy el malo /la mala, y ell@s han quedado como estupendos y….”. Es en ese“y” donde suele venir el punto de ruptura interor, emocional, afectivo. Porque generalmente se dan cuenta de que han sido manipuladas, utilizadas y empujadas a ser “el perro de presa”, “a ser quien da la cara y cantar las cuarenta”, o a hacer algo mientras el resto se escudaba detrás.  Son estas personas quienes han perdido no sólo reputación en su entorno sino relaciones, mientras que quienes estaban detrás azuzando, manipulando y moviendo los hilos siguen manteniendo las relaciones familiares y con buena “fama”.

Nos encontramos con personas rotas interiormente, que han perdido la confianza en ese entorno familiar, aunquemanipulacion- juegos emocionales 1 - vision y coaching intenten mantener el tipo con parte del mismo. Entorno que no sólo formó parte del juego de manipulación sino que lo fomentó, mientras son más o menos conscientes de que nunca recibirán apoyo, y ven como la historia va cambiando poco a poco de tal forma, que al final, ellos aparecen como únicos responsables de lo sucedido. Muchas veces, incluso con herramientas y capacidades, la gestión emocional es tan complicada que lo dejan correr, no lo sacan porque el hacerlo frente es una montaña rusa de emociones. Todos tienen su papel en este juego, y desde luego, el responsable, el culpable, está determinado. El resto señala…y olvida.

Se les cuelgan etiquetas, se les juzga y se les aísla, porque no nos engañemos, en muchas ocasiones el resto de la familia si que consigue salvar las relaciones con las personas con quienes había un conflicto. Para ello, sacrifican al más débil, a la persona más condicionada por los personajes, a la más necesitada de la aprobación familiar, a quien más busca su cariño.

Es más, nunca se promueve ninguna postura de posible integración. Con los que la situación se enquista y se hace emocionalmente insostenible.

Suele ser habitual que, además, si estas personas realizan procesos de cambio, de transformación, dejan de jugar, dejan de ser manipulables, además, se encuentran con la oposición, la acritud, el rechazo y el ataque más o menos sutil de ese entorno. Sus integrantes no son capaces de aceptar ningún cambio que modifique las reglas del juego, porque no nos engañemos, tener alguien a quien utilizar, que quede mal, que asuma las culpas dejando limpios a los demás, es cómodo, fácil y permite señalar con el dedo a esa persona, al loco o la loca de la familia, a quien tiene mal carácter. Un cambio es una amenaza, rompe la zona de confort, el equilibrio, hace que se pierda el control sobre esa persona.

manipulacion- juegos emocionales- vision y coachingY siempre, o casi hay un progenitor o una persona de relevancia en la familia moviendo los hilos, víctima perpetua que en realidad es un verdugo que manipula y hace daño de manera más o menos intencionada para conseguir sus objetivos. Siempre en la queja, cuando no ha tenido la culpa sus padres, ha sido su pareja, o sus suegros o sus hijos. Pero él o ella (más lo segundo) siempre es una pobre víctima. Eso sí, cada palabra que sale de su boca dirigida a esa persona es un dardo dirigido a hundir la moral, la determinación y los posibles cambios de quien ha sido su marioneta. Es una persona, ahora se dice tóxica, que jamás admitirá haber dicho nada, haber hecho nada, pero que tiene el mismo efecto que las gotas de agua cayendo de manera continuada sobre una roca, socava, mina, destruye, crea fisuras a veces casi imposibles de volver a rellenar.

 

¿Cómo actúar?

 

    • Lo principal es tomar conciencia. Tomar conciencia de los juegos emocionales en los que estamos inmersos: “víctima/verdugo”, “culpabilidad”, “tengo que ser capaz”, cualquiera de los muchos que existen.
    • Una vez identificados evaluar hasta que punto condicionan nuestro comportamiento y nuestra gestión emocional. Y ser conscientes de si queremos eliminarlos totalmente o quizás en algún entorno nos vamos a permitir mantenerlos de una manera más suave y hasta donde
    • Gestionar la culpabilidad que se puede producir o que se ha producido así como el resentimiento. Perdonarnos y perdonar para olvidar y seguir adelante.
    • Establecer nuevos hábitos de comportamiento y métodos de respuesta asertiva. Eso incluye técnicas de gestión emocional, comunicación, rutinas diarias, organización del tiempo, relaciones familiares o sociales etc.
  • Comunicar, si procede, a las personas implicadas nuestro cambio. Es algo habitual en algunas de las dinámicas de  nuestros talleres de Inteligencia Emocional y consecuencia lógica de algunos procesos. A veces los cambios necesitan golpes de efectos que nos reafirmen. Es el momento de las reacciones desmedidas, de los chantajes emocionales. De las frases, de los silencios, de los dramas, de volver a escuchar los reproches, los ataques, van a ocurrir de todas las maneras y la persona afectada va a a buscar aliados tergiversando hechos, conversaciones y denigrando la fiabilidad y condición emocional de quien osa alejarse de su control.

 

Deja un comentario