LA GUERRA OCULTA: AGENTES SECRETOS Y MAGOS CONTRA HITLER (2ª parte)

Cuando estalló la guerra Crowley estaba ansioso por aportar su granito de arena para el rey y el país y continuar su relación previa a la guerra con el MI6. Tanto el MI5 como el SIS se acercaron y reclutaron a ocultistas en esa época debido a sus conocimientos y habilidades especializadas. El 10 de septiembre de 1939, siete días después de que comenzara la guerra, y después de rellenar un formulario de solicitud, Crowley fue invitado a una entrevista en el Almirantazgo en Whitehall. Esta fue con el Comandante C.J. Lang del Departamento de Inteligencia Naval (NID). Sólo ellos dos saben qué pasó en esta reunión secreta, pero se ha afirmado que cuando Crowley murió en 1946, entre sus papeles fue encontrada una nota del NID reconociendo su “trabajo durante la guerra”.

Otra posible pista sobre la participación de Crowley con las agencias de inteligencia durante la guerra surgió en un informe enviado por el funcionario del MI6 Kim Philby – traidor a la corona y topo soviético – al Control de Moscú en 1942. Philby informó a sus jefes rusos que el MI6 estaba investigando una red de extorsiones que unían a los oficiales de la Real Fuerza Aérea y a miembros de la alta sociedad británica con el contrabando de drogas, orgías (heterosexuales y homosexuales) y “ritos de magia negra”. Se cree que esta red extorsiva era dirigida por agentes del servicio secreto alemán con base en su embajada en la ciudad neutral de Dublín. Coincidentemente el contacto berlinés de Crowley, Gerald Hamilton, fue internado por los británicos en 1939 como un riesgo potencial para la seguridad. Se dijo que el gobierno estaba preocupado por sus “comunicaciones sospechosas” con la embajada de Alemania en Dublín (Spence 2008: 246).

Según Kim Philby, que suministró las pruebas documentales a la KGB – extrañamente faltantes de los archivos del SIS -, el “famoso ocultista Aleister Crowley” estaba involucrado en estas actividades nefastas (Tsarev and the West 1999: 316-318). El Dr. Richard Spence cree que en realidad el SIS tropezó en efecto con una operación clandestina del MI5 dirigida por Maxwell Knight, posiblemente ayudado por Crowley. El MI5 y el MI6 siempre han sido rivales y a menudo no se informaban entre sí sobre las operaciones en curso. Puede haber sido parte del sofisticado sistema de contraespionaje llamado “doble cruz” creado por el MI5 para ‘torcer’ la red de espionaje nazi en Gran Bretaña (Ibid: 241). Como se supone que tanto Crowley como – extrañamente – el embajador soviético estaban involucrados en la organización de las supuestas orgías sexuales y misas negras descritas por Philby, es más probable que el MI5 estuviera detrás de ello en vez de los alemanes. Los servicios de inteligencia de todos los países siempre han llevado a cabo operaciones de “bandera falsa” y utilizado las artes oscuras del chantaje y la subversión para exponer a los traidores y reclutar agentes, políticos y dignatarios extranjeros.

El excéntrico, colorido y extravangante Ian Fleming

El director adjunto de la Inteligencia Naval británica durante la Segunda Guerra Mundial fue el excéntrico, colorido y extravagante teniente comandante Ian Fleming. Se volvería mundialmente famoso en la década de 1950 como el creador del espía británico de ficción James Bond 007, que tenía licencia para matar. De hecho, se cree que Fleming basó a su personaje ‘M’, jefe del Servicio Secreto en los libros, en su amigo y colega Maxwell Knight del MI5. Tampoco es ningún misterio por qué Bond tenía el rango de comandante naval. Fleming también compartía el interés de Knight por el ocultismo, especialmente por la astrología, la adivinación y la numerología, y también conocía a Crowley. Por lo tanto tenemos una red clandestina relacionada social y laboralmente de agentes de inteligencia interesados ​​en lo oculto y verdaderos practicantes de las artes mágicas.

El comandante Fleming era bien conocido por sus proyectos innovadores, aunque algunos preferían llamarlos “las ideas locas de Ian”. Estas incluían planes para arrebatar una máquina codificadora alemana Enigma mediante la organización de un falso accidente aéreo en el Canal Inglés, hundir barcazas hechas de cemento en el Danubio para bloquear el río para la flota nazi, falsificar millones de Reichmarks para hacer quebrar la economía alemana y ofrecer la Isla de Wight a la Marina francesa como su territorio soberano durante el tiempo de guerra. Era un poco como un héroe de Boy’s Own y creó su propia unidad de comando privada llamada 30 Assault, conocido en el NID como “los pieles rojas”, que participaron en incursiones atrevidas en la costa de la Europa ocupada.

Crowley, parodiando a Churchill

Pudo haber sido el interés de Fleming por la astrología lo que llevó a su jefe, el Almirante John Godfrey, a reclutar astrólogos para realizar horóscopos de Hitler para ver lo que podría estar planeando (o lo que los astrólogos que trabajaban para los nazis estaban prediciendo y aconsejando) e incluso de los propios almirantes de la Marina Real (registrado en una entrada del diario del jefe del MI5 Guy Liddell, con fecha del 10 de abril 1941 y citado por Spence 2008). Uno de los astrólogos reclutados por la SOE y el NID fue el novelista, periodista y cineasta húngaro-judío llamado Louis de Wohl. Él afirmó que le habían dado el rango honorario de capitán en el ejército británico por la SOE, con uniforme y todo. Aunque el Ministerio de Defensa negó esto después de la guerra, era una práctica conocida. Al escritor de thrillers Dennis Wheatley se le dio el rango temporal de comandante en la Reserva de la RAF para cubrir su trabajo secreto en tiempos de guerra.

El gobierno británico creía que Hitler y algunos nazis de alto rango tenían interés en temas esotéricos como la astrología, el psiquismo, la magia y las artes ocultas. En 1942 una evaluación psiquiátrica secreta encargada por la inteligencia británica llegó a la conclusión de que Hitler sufría de lo que llamaban ‘delirios religiosos’ y creía que era un ser divino. El führer también era paranoico sobre los judíos y creía que estaba siguiendo una misión espiritual que en su mente retorcida justificaba la política de la Solución Final resultante en el Holocausto. El informe comparaba sus despotriques y discursos histéricos en las infames marchas de antorchas de Nüremberg como la obra de un “chamán” que creía que estaba transmitiendo mensajes de “los espíritus” a sus fanáticos seguidores.

Crowley, parodiando a Cristo

En 1943 la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), precursora en tiempos de guerra de la CIA, le pidió a un conocido psicólogo de la Universidad de Harvard que hiciera un estudio similar. Su informe identificó Hitler como alguien que sufría de una amplia gama de trastornos mentales graves. El médico concluyó acertadamente que cuando Alemania enfrentara la derrota, el complejo mesiánico de su líder lo llevaría a tomar el antiguo rol del ‘dios moribundo’. Esto significaba que se sacrificaría por su pueblo y por su tierra suicidándose (The Times 4 de mayo de 2012).

Ian Fleming fraguó una idea para explotar el conocido interés en el ocultismo, la adivinación y astrología del diputado alemán Rudolf Hess y sus conexiones previas a la guerra con Gran Bretaña. Concibió un plan audaz para atraer a los jerarcas nazis a Inglaterra fingiendo resucitar a una organización de amistad anglo-germana anterior a la guerra llamada The Link. Coincidentemente esta había sido formada por un director retirado del NID, el almirante Sir Barry Domville, e incluía entre sus principales miembros a un ocultista, un general llamado J.F.C. Fuller, abierto admirador de Hitler y discípulo de Crowley. Domville fue detenido e internado cuando comenzó la guerra. Esto se debió a que el gobierno creía que estaba tramando un golpe de estado fascista con apoyo de los pacifistas del establishment social y político británico que querían la paz con Alemania.

El astuto plan de Ian Fleming era plantar desinformación que sería recogida por el Alto Mando alemán. La información falsa los convencería de que a pesar de que los miembros principales estaban en la cárcel, The Link seguía operando de manera clandestina. De hecho, todavía tenía partidarios secretos y amigos en lugares altos incluyendo a aristócratas y la realeza. Estaban conspirando para derrocar al ‘belicista’ de Churchill y a su gobierno de coalición para negociar una tregua y un tratado de paz con la Alemania nazi. Los alemanes y los británicos luego podrían unir sus ejércitos para girar hacia el este y conjuntamente luchar contra el “enemigo real”, los rusos comunistas.

Para lograr su objetivo Fleming contrató astrólogos para producir cartas astrales y predicciones falsas para convencer a Hess de viajar a Gran Bretaña y reunirse con los representantes de The Link. Al funcionario nazi se le dieron datos basados ​​en auténticos cálculos astrológicos que sugerían que el 10 de mayo 1941 era un día auspicioso para su viaje. Coincidentemente, Hess también tuvo un sueño confirmatorio en el que él tenía una audiencia en el Palacio de Buckingham con el Rey George, de quién creía falsamente que odiaba a Churchill y quería la paz con sus primos alemanes. Spence sugiere que Crowley fue empleado por el NID para utilizar técnicas mágicas o psíquicas para plantar el sueño en la mente Hess mientras dormía.

Cuando Hess realizó su desastrosa “misión de paz” y aterrizó en avión en Escocia fue detenido inmediatamente por la Guardia Nacional y entregado al Ejército. Había elegido un lugar de aterrizaje en tierra escocesa cerca de la casa ancestral del Duque de Hamilton y exigió ver al aristócrata. Esto era debido a que le habían dicho que el duque era uno de los miembros secretos de la imaginaria organización The Link y también miembro de la Orden de la Golden Dawn. Hess también dijo que quería ser llevado a Londres para ver al rey.

Los restos del avión en que Rudolph Hess realizó su famoso
y absurdo vuelo a Gran Bretaña

Hess les dijo a sus asombrados interrogadores que unos ocultistas habían influido o hipnotizado a Churchill para que tuviera una actitud negativa hacia Alemania. También dijo que el Alto Mando alemán creía que las figuras políticas claves británicas habían sido ‘mesmerizadas por las fuerzas del mal’. Supuestamente estas mismas fuerzas estaban tratando de matar a Hess porque era una de las pocas personas que sabían acerca de sus ‘poderes psíquicos secretos’. (The Daily Telegraph, 7 de abril de 2012). Naturalmente, las autoridades británicas llegaron a la conclusión de que el diputado estaba totalmente loco. De hecho, un exasperado oficial del Ejército implicado en su interrogatorio dijo que Hess debía ser llevado afuera y acribillado como un perro rabioso.

Al comandante Ian Fleming le entusiasmaba la idea de que a Crowley se le permitiera entrevistar a Hess en cautiverio. Esto parece haber sido sugerido a Fleming por Crowley en una carta fechada cuatro días después de la captura del nazi. En ella, la Gran Bestia dice: “Si es cierto que herr Hess está muy influenciado por la astrología y la magia, mis servicios pueden ser útiles al departamento [de Inteligencia Naval] en caso de que no esté dispuesto a colaborar”. Aunque el SIS afirmó que Crowley nunca confrentó a Hess, se ha dicho que el MI5 había arreglado una entrevista entre ambos en uno de sus centros de interrogación. Esto supuestamente era en Latchmore House en Ham Common, Londres, un sitio utilizado por el MI5 para interrogar a los prisioneros de guerra alemanes y a los agentes secretos que querían exponer.

La reacción del Partido Nazi a la “misión de paz” de Hess fue repudiar al funcionario y sus acciones. Se alegó que estaba mentalmente trastornado y que había sido falsa y desastrosamente influenciado por astrólogos y ocultistas. Un informe publicado en el diario The Times el 14 de mayo de 1941, sin embargo, afirmaba que Hess en secreto había estado ofreciendo asesoría astrológica a Hitler. Algunos meses antes de su malogrado viaje a Escocia, el diputado supuestamente se había convencido a sí mismo – basándose en cálculos astrológicos – de que a pesar de las recientes victorias alemanas, Hitler estaba condenado. Por lo tanto Hess veía como un deber patriótico su intento de hacer la paz con el gobierno británico antes de que Alemania fuera derrotada. A pesar de su interés no oficial, el Tercer Reich siempre había tenido una relación oficial ambigua con el ocultismo y las sociedades secretas. Algunas semanas después de la misión fallida, una operación llamada ‘Aktion Hess’ fue lanzada por la Gestapo. Esta incluía la prohibición de espectáculos o conferencias sobre ocultismo, astrología, telepatía, clarividencia y espiritismo y muchos de sus practicantes públicamente conocidos fueron arrestados y terminaron en campos de concentración.

Otro ocultista que se supone estuvo involucrado o conectado con el caso Hess fue el difunto Cecil Hugh Williamson, el fundador del Museo de Magia y Brujería en Castletown, en la Isla de Man, que ahora se encuentra en Boscastle en el norte de Cornualles. Williamson había sido reclutado para el MI6 en 1938 por un amigo de su familia, el Mayor Edward Maltby, que casualmente era cuñado de la famosa ocultista Dion Fortune. Él fue descrito por un oficial del MI6 que lo conoció en la estación de tren de Varsovia en 1939, como un típico caballero inglés con su antigua corbata de Eton. Para ser un supuesto agente secreto, su “mercería distinguida” le hacía sobresalir llamativamente entre los campesinos polacos que bajaban el tren.

El Mayor estaba a cargo de una sección del SIS creada para hacer frente a la inusual amenaza planteada por los grupos esotéricos y mágicos en Alemania y por los ocultistas del Partido Nazi. Williamson acordó trabajar para el MI6 como agente encubierto y antes de la guerra realizó varios viajes a Alemania haciéndose pasar por folclorista para recoger información. Cecil me contó que creía que la información que recogió al menos entre dos mil miembros del Partido Nazi interesados o involucrados en el ocultismo y la astrología ayudó a la operación del NID de Ian Fleming para atrapar a Rudolf Hess.

Cuando comenzó la guerra, Cecil Williamson fue adscrito a una unidad especializada de Ejecución de Operaciones Especiales (SOE) con sede en Woburn Abbey en Bedfordshire. Churchill había ordenado la formación de la SOE para trabajar con grupos de resistencia en la Europa ocupada por los nazis, y para organizar y participar en actos de subversión, sabotaje y asesinatos. Williamson trabajó inicialmente con Edward Maltby, que era entonces teniente coronel y asistente directivo de la sección de comunicaciones del MI6, el Servicio de Seguridad Radial para el cual trabajaba Lord Tregedar en Londres. El jefe inmediato de Williamson era un ex-periodista del Daily Express, Sefton Delmer, que dirigía la Ejecución de la Guerra Psicológica (PWE) que incluía la realización de propaganda ‘negra’. Delmer también había estado involucrado con Ian Fleming en la operación de Hess. El Dr Spence hace referencia a un enorme archivo destruido de inteligencia sobre “el uso de la astrología en la propaganda” y sugiere que Delmer estaba a cargo de los aspectos astrológicos del asunto. Otra posibilidad era que Sir Charles Hambro, asistente del director del SOE, había encargado a Louis de Wohl que suministrara los materiales que pudieran ser utilizados para la propaganda ‘negra’. También envió al astrólogo húngaro a América para realizar una gira de conferencias prediciendo la caída de la Alemania nazi en base a pronósticos astrológicos.

Una de las tareas de la PWE era manejar estaciones de radio de propaganda ‘negra’ que transmitían información falsa al Alto Mando alemán y noticias que minaban la moral de la tripulación de los submarinos alemanes que patrullaban el Atlántico. Williamson fue el encargado de controlar varias estaciones de radio estáticas y móviles ubicadas en el sur de Inglaterra, incluyendo el área de New Forest. Estas habían sido suministradas en secreto por el gobierno estadounidense y Williamson supervisaba las radios móviles operadas desde camiones del ejército. Dichos camiones estaban camuflados y se mantenían en movimiento todo el tiempo, por lo que no eran un objetivo tentador para la Luftwaffe. Estas unidades de radio transmitían una mezcla divertida de música estadounidense y británica de jazz y bailable intercalada con “noticias” que describían las perversas actividades sexuales y la corrupción financiera de la jerarquía nazi, y falsas predicciones astrológicas y profecías del vidente medieval francés Nostradamus acerca de la derrota alemana en la guerra (posiblemente suministradas al SOE por Louis de Wohl).

Una de las declaraciones más polémicas de Cecil Williamson relacionada con su trabajo durante la guerra fue la de su participación en un ejercicio de propaganda anti-Hitler, organizado conjuntamente por el SIS y el MI5 llamado Operación Muérdago, que puede o no haber incluido la participación de Crowley. Se supone que tuvo lugar en el bosque de Ashdown en Sussex y consistía en un ritual mágico falso. Su objetivo era convencer a los miembros que creían en lo oculto del alto mando alemán de que en Inglaterra había magos ceremoniales y brujas que estaban trabajando en contra de ellos. Supuestamente fueron reclutadas tropas canadienses para participar en la escenificación del ‘ritual’ como ‘magos’ con el uso de ‘túnicas’ improvisadas hechas de bolsas de arpillera y decoradas con símbolos de La Clavícula de Salomón. Se ha puesto en duda la veracidad del relato de Williamson y en parte por la participación de las tropas canadienses y no de las tropas británicas. Sin embargo un transmisor de radio con una torre alta de nombre en código ‘Aspidistra’ fue proporcionado por los militares de Estados Unidos y colocado en el bosque de Ashdown. Esta era parte de la labor de Williamson y un batallón de ingenieros canadienses con base local fue contratado para erigirlo.

Según un obituario de Cecil Williamson publicado en el diario The Daily Telegraph en 1999, también estuvo a cargo de una operación encubierta de la SOE en el territorio ocupado de Francia. Esto puede haber sido parte de su trabajo con el Servicio de Seguridad Radial ya que una de sus tareas era fabricar y suministrar pequeños radiotransmisores a los agentes de la SOE que trabajan con la Resistencia francesa. Hacia el final de la guerra, Williamson y la RSS eran parte de la Operación Fortaleza. Era un plan complejo y sofisticado para engañar a los alemanes de que la esperada invasión aliada se llevaría a cabo en la costa francesa del Paso de Calais en lugar del verdadero sitio de los desembarcos del Día D en Normandía. El trabajo de Williamson era transmitir mensajes falsos sobre maniobras militares preparativas en Essex, en lugar de las verdaderas maniobras en la costa sur de Inglaterra.

Michael Howard
(Fuente: http://mazzu-stardust.blogspot.com.es/)

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