JORGE BUCAY: Elige Buenas Compañias

Me gustaría compartir mis recuerdos sobre este cuento del libro de Jorge Bucay “20 pasos hacia adelante”, cómo una reflexión acerca de con quien compartimos nuestro camino, y de la importancia de hacerlo con aquellas personas que nos reservan un sitio en su corazón, están a nuestro lados y nos brindan su amor, amor en cualquiera de sus acepciones, y con unos valores firmes, coherentes y similares a los nuestros.

RELACIONES. VISION Y COACHINGEn estos días en los que tanto nos centramos en trabajar sobre los aspectos de la inteligencia emocional, de la inteligencia social, en identificar y potenciar nuestros valores y en mejorar nuestras aptitudes en la comunicación interpersonal, tal vez merece la pena preguntarse cómo y desde dónde establecemos nuestras relaciones con los demás.

Tal vez lo hacemos desde nuestro yo más egoísta, buscando la satisfacción inmediata de nuestras necesidades, de lo que queremos, con una baja resistencia a la frustración que nos hace abandonar aquellas que requieren esfuerzo o de las que no obtenemos la gratificación inmediata que esperamos, o aquellas que precisan que aceptemos una posible “realidad” distinta a la que nosotros interpretamos. Es posible que lo estemos haciendo desde un estado complaciente para evitar confrontaciones y así mantener el mayor tiempo posible esas relaciones que, en realidad, nada nos aportan más allá del temor y de la inseguridad. Quizás lo estemos haciendo no obstante, desde un estado de apertura, de empatía real hacia la otra persona, siendo capaces de ponernos en su lugar sin dejar de ser nosotros mismos, de aceptar su interpretación de los hechos, sus emociones, aunque no coincidan con las nuestras, estableciendo de este modo espacios de diálogo, de amistad, de amor hacia los demás para seguir avanzando.

Es posible que nos movamos de unos estados a otros, pero es importante el saber cómo queremos construir nuestras relaciones. Para que partiendo de nuestra realidad actual podamos trabajar en aquellos aspectos necesarios para alcanzar lo que deseamos. Para aceptar nuestra propia responsabilidad en el desarrollo de cualquier tipo de relación, personal o profesional, pero sin cargar aquellos pesos que nos son nuestros. Para aprender a superar los momentos difíciles en los que el entendimiento parece imposible, para remontar nuestras propias inseguridades y miedos, y no abandonar en el camino a quienes nos acompañan, bien por egoísmo, por miedo o por falta de visión.

 

camino. vision y coaching” Un hombre que  a lomos de su caballo atravesaba el desierto junto con su perro se ve sorprendido por una terrible tormenta de viento y de lluvia. Sin rumbo, y tirando de las riendas de su caballo y pendiente de su perro va caminando con gran dificultad, hasta que de repente el cielo se rasga, y un potente rayo cae sobre ellos, matándolos en el momento.

Cómo los tres han muerto de forma tan inesperada y tan rápida en medio de tanto esfuerzo, no se han dado cuenta de ello, y juntos continúan caminando por otros desiertos que a ellos les parecen exactamente iguales. Pasa la tormenta, desaparecen las nubes, y un sol abrasador comienza a brillar haciendo que los tres se sientan cada vez más exhaustos, sedientos y necesiten reposar pero nunca se pone el sol….

Hasta que, de repente, el hombre ve un inmenso oasis,  los tres se dirigen al lugar, descubriendo que está cercado y hay una única entrada donde pone PARAÍSO, custodiada por un guardia.

El viajero solicita poder pasar para descansar del sol abrasador y de la travesía, y poder beber, y reponer fuerzas, pero el guardia le contesta:

– Este lugar es de acceso restringido, así que tu puedes pasar, pero el caballo y el perro se deben quedar fuera. No se admiten animales. Es el paraíso de los hombres únicamente.

El hombre intenta convencer al guardia, pero este no cede, y desesperado ve, tan cerca el agua y la sombra….luego mira a sus compañeros de viaje y piensa

– Así no

Vuelve a tomar las riendas, llama al perro y continúan caminando bajo el implacable sol, no sabe ya si horas, días o semanas. Y de nuevo, llega a otro oasis donde pone PARAÍSO, y que igualmente está custodiado por un guardia.

Temeroso, se dirige al guardia para solicitar el acceso y poder por fin descansar y beber.

– Por favor, adelante- contesta el guardiaoasis

Extrañado el hombre le contesta

– Yo no puedo entrar si no es acompañado por mi caballo y mi perro

Asintiendo el guardia le dice:

– Por supuesto. Cómo no. Todos los que llegan son bienvenidos.

El viajero se lo agradece al guardia mientras los tres van corriendo hasta el agua a beber y refrescarse. El hombre se vuelve hacia el guardia y le comenta:

– Antes pasamos por otro lugar donde también ponía PARAÍSO, pero no pude entrar con ellos.

El guardia esboza una sonrisa de medio lado y contesta:

– Claro, ese lugar es el infierno.

El hombre asombrado protesta

– Pero oiga, no hay derecho, da lugar a equívocos, están en mitad del camino al Paraíso verdadero, tal vez deberían plantearse hacer algo para quitarlos de ahí.

– No- le contesta- ellos nos prestan un gran servicio. Son los encargados de  evitar que lleguen hasta aquí aquellos que abandonan a sus amigos y traicionan a quienes les aman.”

 

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