FEMINISMO Y FALSOS MITOS (5)

Mito nº 5: Existe toda una red de asociaciones altruistas y desinteresadas cuyo afán es defender a la mujer, combatir la discriminación femenina y lograr la igualdad efectiva.

No niego que alguna exista, así como una labor de apoyo y fraternidad por parte de personas -varones y féminas- a quienes duele la violencia ejercida contra mujeres que no pueden o no saben hacerse valer ante la brutalidad de energúmenos malsanos, sujetos sin autocontrol o enfermos que el sistema no sabe reconducir. Desempeña esta labor de apoyo gente admirable, y puedo decir con conocimiento de causa que su actividad es necesaria y nunca suficientemente agradecida.

Raciocinio

Solo que su trabajo es un ejercicio compasivo (en el buen sentido del término) que no falsea la realidad con interpretaciones abusivas, generalistas y culpabilizadoras, ni atribuye a ideología ninguna (el machismo no lo es, es meramente una práctica deplorable) la razón de agresiones y crímenes que duelen a cualquier ser humano decente, y que en otro tiempo se catalogaban de “crímenes pasionales” por lo que tienen de déficit de raciocinio en sus perpetradores, cuando hoy se etiquetan como resultado de esa hipertrofia de la razón que son las ideologías. Diagnóstico erróneo, si es sincero, y tramposo, cuando es interesado. Que frecuentemente lo es …

Porque detrás de la mayoría de la red de asociaciones que se sustentan en una ideología de odio que pretende monopolizar el significado de la palabra “feminismo” hay otro sustento mucho más concreto: el vil metal, que ha convertido la “lucha contra el patriarcado” en un boyante negocio que excluye el desinterés, el humanitarismo y, desde luego, toda reivindicación de “igualdad”, convertido el concepto mismo en una bestia parda que hace sacar las uñas a la élite feminista patria.

Orwell, Orwell everywhere

Lo que sigue resultará ofensivo para muchos lectores (plural genérico que, en legítimo castellano, engloba también a las lectoras; no voy a empezar ahora a practicar la neo-lengua orwelliana), pero es el corolario necesario de las cuatro entregas anteriores, cuya lectura previa recomiendo encarecidamente so pena de sacar de contexto lo que viene a continuación, que no son sino verdades dolorosas y políticamente “incorrectas”, algo que en aplicación del principio de disonancia cognitiva (recomiendo leer también previamente la entrada en que se explica el concepto) chirriará a los que prefieren eslóganes a reflexión, la propaganda oficial a las verdades intempestivas y la sumisión intelectual antes que ejercer la “funesta manía de pensar”.

Coherencia

Porque la realidad pura y dura es que existe un entramado de asociaciones que se dicen “feministas” que funcionan como apéndice de una élite cuya manipulación conductual respecto a las masas es de dominio público desde los años sesenta del pasado siglo, y cuya absolutamente dislocada exageración de una realidad a rectificar pasa por destruir toda posibilidad de reconciliación, superación o resolución del problema. Y, claro, en una irredenta España donde preferimos encontrar culpables a encontrar soluciones, el discurso que promueve encuentra terreno abonado para el desquiciamiento: el varón, presentado como “macho” para subrayar -despreciativamente- el componente zoológico de su naturaleza sexuada es violento “per se”, siendo la violación y el asesinato la manifestación más genuina de su forma de ser. Hay un sexo agresor y un sexo víctima (las mujeres, por supuesto, nunca agreden, ni oprimen ni asesinan), sin medias tintas, matices ni consideraciones estadísticas, por tanto la ley debe compensar la situación sobreprotegiendo a la víctima “por decreto” y haciendo de la condición biológica del agresor “por decreto” un agravante absoluto, que rompe el principio de igualdad ante la ley, de igual pena por igual delito (ya no será lo mismo si agrede un hombre o una mujer) y de presunción de inocencia de quien es acusado (el varón será objeto en adelante de presunción de culpabilidad, y ay de él si no puede demostrar su inocencia).

Equidad

Este entramado de asociaciones funciona como un “lobby” de presión que actúa frecuentemente desde el odio al varón heterosexual (solo es digno de confianza el hombre que renuncia a su masculinidad y se homosexualiza, transexualiza, asexualiza o ingresa en alguno de esos otros nuevos “géneros” que se presentan ante él como redención de su pecado original de haber nacido hombre), a la familia tradicional y al orden social del pasado, condenado en bloque en una muestra más del carácter monolítico y sin matices de este feminismo absolutista. Quien difiera de sus planteamientos se expone al ostracismo y a la aniquilación profesional, como han experimentado el ex-juez Serrano, de Sevilla, y una larga lista de profesionales honrados y valientes que han sido “purgados” al mas puro estilo estalinista.

Igualdad

Uno de los casos más representativos de esta cacería de voces disidentes es el padecido por la jueza decana de Barcelona Maria Sanahuja, que fue decapitada de un tajo -metafóricamente hablando- por dar la voz de alarma sobre el espectacular aumento de denuncias falsas de mujeres contra hombres por todo tipo de delitos graves como palizas y amenazas de muerte, o tan ridiculas como tirarse un pedo el esposo delante de la esposa o llamarla “zorra” por haber mantenido relaciones sexuales con el mejor amigo del marido en el domicilio conyugal (curioso lo de este país: ha pasado de penalizar a la parte activa del adulterio a penalizar las expresiones de rabia de la parte pasiva) .

En primera línea de estas asociaciones que velan por que ningún juez, abogado, fiscal, psicólogo, empleado público, etc. se salga del discurso hembrista dominante tenemos a personajes como Lidia Falcón, toda una institucion dentro del “movimiento”. Lidia Falcón estuvo relacionada con actividades terroristas varias décadas atras, y es bien conocida su filiación a grupos marxistas extremistas (ETA) responsables de cientos de asesinatos en nuestro país, de cuya radicalidad ha tomado su actitud combativa cambiando la lucha de clases por la guerra de sexos.

More Orwell

Lidia Falcón actualmente da conferencias -subvencionadas con dinero público en muchas ocasiones, faltaría más- explicando las razones por las que hay que castrar a todos los varones. Su tesis se basa en la afirmacion de que toda relación heterosexual completa entre un hombre y una mujer es una violación, delito que siempre según los postulados ideológicos de Lidia Falcon y del “feminismo desquiciado” debe ser castigado con la castración. Es decir, que en un sistema global marxista gobernado por las Lidia Falcón del mundo los únicos que se salvarían de ser castrados son los homosexuales. Una buena forma de controlar la natalidad, desde luego, pero demasiado enfermizo, morboso e inhumano como para que pueda ser defendida en un debate, con el agravante de que Lidia Falcón y las feministas de su cuerda pretenden vendernos estas aberraciones como si fueran la solución a un supuesto problema de “machismo heteropatriarcal generalizado” que en realidad no existe, como se demostrará más adelante.

Equilibrio mental

Otros ejemplos de “iconos feministas” venerados por la turba feminista y a los que hacen continuas referencias en sus discursos lo constituyen Simone de Beauvoir, expulsada de su profesión de profesora de instituto por abusar sexualmente de sus alumnas, o Valerie Solanas, drogadicta y prostituta conocida por redactar el infame “manifiesto scum” incitando al odio indiscriminado contra el varón y tambien por atentar a tiros contra Andy Warhol, hiriendo a este y a otra persona que se encontraba en la escena del crimen. Como se ve, dos ejemplos de decencia, mesura y equilibrio.

No solamente se ha legislado a favor del discurso del odio contra el varón, sino que ademas se le subvenciona con dinero publico. Un ejemplo de ley redactada y aprobada ex-profeso para facilitar las actividades de este “lobby” es la infame ley integral de violencia de género aprobada hace mas de una década por el infame gobierno de Zapatero y que el PP no ha derogado a pesar del inasumible coste que está teniendo en vidas humanas de hombres y menores.

La ley integral de violencia de género vulnera los principios de nuestra carta magna, la Constitución, ya que establece diferencias en el trato que la justicia dispensa a los ciudadanos en función de su sexo, criminalizando totalmente al varón y privándole del derecho a la presunción de inocencia, uno de los pilares básicos de todo sistema legal que quiera llamarse democrático. Nuestro país (“Spain is different”) es el único del mundo donde un hombre acusado de un delito tiene que demostrar que es inocente y no al revés.

Mesura

Con respecto a las subvenciones que mueven todo el cotarro, es decir, el móvil, es representativo el caso de la recientemente declarada en quiebra “federación de asociaciones de mujeres progresistas”.

Este tentáculo del “lobby” feminista recibió en los últimos años varios millones de euros en subvenciones que no aparecen por ninguna parte, y ha dejado además deudas por valor de otros varios millones de euros más. ¿Adivina el lector a quién le va a tocar pagarlos? A los mismos que hemos pagado la quiebra de las cajas, de las autopistas, de los partidos políticos endeudados y los fondos reservados para pagar crímenes de estado.

(continuará)

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