Existe una fuerza e inspiración especial en el caos y no deberíamos ser tan ordenados, afirma economista

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Hay diferentes teorías y estrategias con respecto a la creatividad, una de las recomendaciones que con más frecuencia se hacen a quienes parecen tener dificultades para mantener el caos bajo control es que sean limpios y ordenados. Lo cual, además de resultar chocante para algunos, no necesariamente se traduce en mayor creatividad o en su hija bastarda: la productividad. De hecho, de acuerdo al economista y periodista británico Tim Harford a veces el caos es mucho mejor que la precisión y el orden. Esto se debe a que a veces el caos puede ser más funcional que las técnicas de sistematización, ya que lleva a quienes se encuentran inmersos en él a experimentar, y produce distracción, disrupción, elementos inesperados y cambios de contexto, lo cual puede resultar sumamente fructífero en términos creativos. 

 

Al menos eso es lo que sostiene Harford en su libro Caótico: cómo ser creativo y resiliente en un mundo con mentalidad de orden. El autor hace hincapié en la importancia que tiene la estandarización en cosas como el transporte público, las instalaciones eléctricas y  otro tipo de cuestiones, pero en el día a día algo de aleatoriedad puede ser buena. Sin embargo, parece que los humanos no siempre somos buenos para abrazar el caos, esto se ve reflejado en la tendencia de tener amistades que son como nosotros, lo cual nos priva de conocer personas realmente buenas y hacer contactos más allá de nuestro pequeño mundo. De acuerdo con sus investigaciones, Harford afirma que establecer conexiones al azar con extraños nos puede dar mejores resultados. Además sugiere un par de teorías con respecto a por qué a veces nos invade un desastre cuando estamos tratando de ser ordenados. Primero afirma que un espacio de trabajo debe ser funcional y quizá tu escritorio se vea terriblemente desordenado para otros, pero si te funciona, entonces está bien. Por otro lado, también sugiere que nuestro escritorio tiende a volverse más caótico cuando estamos más agobiados y estresados. 

 

A raíz de la investigación que realizó para su libro, el autor ha dejado de presionar a sus hijos para que mantengan su cuarto ordenado (lo cual no incluye las áreas comunes, por supuesto), pues cree que la cuestión del orden y el caos y cómo nos relacionamos con él es algo que debemos enfrentar todas las personas a nivel individual y proveer nuestra propia respuesta. Además concluye que:

 

Sistemáticamente tratamos de ser más limpios de lo que deberíamos. Tratamos de ser más organizados de lo que debemos ser y nos sentimos muy culpables cuando nuestro sistema de organización se cae a pedazos, lo cual sucede con frecuencia. Nos hacemos pasar un mal rato por ser desordenados cuando en realidad el caos puede ser la forma más efectiva de organizar la información.  

 

Al parecer el filósofo Friedrich Nietzche no estaba tan alejado de la realidad cuando sugirió que:

 

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Uno debe albergar caos en sí mismo para ser capaz de dar a luz a una estrella danzante. 

 

De tal forma que la siguiente ocasión que alguien te reclame por tu desorden puedes sugerirle que se dé una dosis de caos para alejarse de la rigidez y acercarse a la creatividad. 

 

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