EL MECANISMO DE ANTICITERA


El mecanismo de Anticitera, considerado la primera computadora de la historia, es un asombroso artefacto que fue utilizado para realizar complejos cálculos astronómicos y calendáricos, y que según las investigaciones más recientes habría sido construido en el siglo II AEC.

El complejo mecanismo se utilizaba para predecir los eclipses de Sol y Luna, así como calcular la posición astronómica del Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Saturno y Júpiter. Asimismo señalaba las fechas de los juegos que tenían lugar en Olimpia (Juegos Olímpicos), en Nemea, en Istmia (Corinto) y muchas cosas más.

Restos del mecanismo de Anticitera

Descubrimiento

Fue descubierto, como tantas otras cosas, por casualidad. En 1900 unos buscadores de esponjas de mar, originarios de la isla de Symi, se sumergieron para bucear en las costas de Anticitera, una isla situada entre Creta y el Peloponeso, pero en vez de la deseada pesca se encontraron con los restos de un naufragio de un antiguo barco griego.
Entre 1901 y 1902 rescataron no sólo un tesoro incalculable de esculturas, joyas, armas y muebles de la antigua civilización griega, sino también un enigmático artefacto de bronce el cual recién ahora se está comenzando a comprender en detalle.Valerios Stais, jefe a cargo de la operación de rescate del naufragio, fue el primero en considerar que se trataba de un aparato astronómico.

El artefacto

El aparato se encontraba contenido dentro de una caja de madera de unos 33 centímetros de altura, 18 de anchura y 8 de profundidad, y poseía entre 33 y 34 engranajes dentados, cubiertos de inscripciones en griego.
Sobre la parte frontal, se ubicaba un dial circular con dos escalas concéntricas (una estaba dividida en 365 días, y la otra de 360 grados, tenía las marcas de los doce signos del zodíaco). Las agujas que se movían a lo largo de este círculo mostraban la fecha y la posición del Sol, la Luna, los cinco planetas y las fases de la Luna. Las letras marcadas sobre el zodíaco eran algo así como un índice que permitía saber cuándo salían y se ocultaban ciertas estrellas en diferentes momentos del año.
En la parte lateral había un botón que al girarlo ponía a funcionar una treintena de engranajes colocados sobre diez ejes, que accionaban a su vez las manecillas de las dos escalas concéntricas. Mediante este mecanismo y a partir de las posiciones planetarias en un momento concreto se podían predecir eclipses solares y lunares con hasta 19 años de antelación.

Recreación del mecanismo de Anticitera
El argentino Christián Carman, integrante de un equipo multidisciplinario internacional dedicado a la investigación de este increíble artefacto, dice: “Allí estaban descriptos los eclipses lunares, solares o de ambos, y a qué hora iban a suceder. En un dial subsidiario figuraban los números 8, 16 y 0, y permitía corregir el ciclo agregándole ocho o 16 horas, según correspondiera. En 2008, también se descubrió que la aguja de un dial secundario indicaba, cada cuatro años, cuándo se producirían los juegos olímpicos.”
El profesor de Física de Universo Xenofón Musás explicó que “un sistema de cuatro engranajes permitía que los cinco planetas girasen alrededor del sol que a su vez giraba alrededor de la Tierra”. Según Musás, en el mecanismo de Anticitera y en sus inscripciones está todo el conocimiento en materia de física, ingeniería, astronomía y matemáticas del siglo I AEC.

Recreación del mecanismo de Anticitera
El profesor emérito de Astrofísica de la universidad de Cardiff, Mike Edmunds afirma que “Para fabricarlo era necesario un muy buen conocimiento de ingeniería y de astronomía, inimaginable tratándose de un periodo situado 1700 años antes de la revolución científica de los siglos XVI y XVII.”

El tomógrafo y las inscripciones

Durante muchos años fue examinado sin mayores resultados, pero gracias a los avances tecnológicos de los últimos tiempos cada vez se sabe más de este asombroso artefacto.

Imagen: ©2005 Antikythera Mechanism Research Project
Hasta hace poco solo se habían descifrado menos de mil caracteres de los textos inscritos en las partes laterales del cajón del mecanismo, pero desde la utilización de un tomógrafo diseñado y fabricado especialmente para leer estas letras de solo dos milímetros de tamaño, se han podido descifrar 3.400.”La lectura nos permitió entender con certeza cuáles son las partes que nos faltan. Sabemos que el mecanismo incluía un planetario completo que aún no ha sido hallado”, explicó a EFE Yanis Bitsakis, físico y especialista en Historia de las Ciencias. Gracias al tomógrafo los científicos de las universidades de Tesalónica, Atenas, Nueva York y Cardiff han podido describir cómo funcionaba el mecanismo.

El mecanismo de Anticitera. Imagen: AP
Las nuevas imágenes permitieron al equipo de investigación del Mecanismo de Antikythera (AMRP) identificar varias nuevas funciones y reevaluar sus propias interpretaciones así como otras anteriores. Las funciones del Mecanismo Antikythera reconocidas por la AMRP incluyen:
  1. Parapegma, o almanaque de estrellas, que describe las posiciones de estrellas prominentes y los signos del zodiaco en el ciclo anual.
  2. Ciclo Calendarico Metónico, utilizado como un calendario luni-solar de 19 años
  3. Un calendario egipcio, con una escala de calendario móvil para acomodar los años bisiestos
  4. Un calendario de las Olimpiadas, que identificaba el momento y la ubicación de los Juegos Olímpicos
La presencia de la Olimpiada -un registro del calendario cuando comenzaron los juegos olímpicos en Grecia- es prueba de que el Mecanismo de Antikythera fue utilizado para otras observaciones no estrictamente astronómicas. Los Juegos Olímpicos se celebraron cada cuatro años a desde 776 AEC. El inicio de los Juegos Olímpicos se basó originalmente en los recuentos del solsticio, pero esto cambió con la invención del ciclo Metonico alrededor de 432 AEC.

Reconstruction of the Olympiad Dial on the Antikythera Mechanism. Imagen: ©2008 Tony Freeth. Figure Caption: The right-hand subsidiary dial is an Olympiad Dial, showing the four-year cycle of Panhellenic Games. In Year 1 are the Isthmian Games in Corinth and the Olympic Games in Olympia; in year 2 are the Nemean Games in Nemea and the Naian Games in Dodona; in Year 3 are the Isthmian Games in Corinth and the Pithian Games in Delphi; in Year 4 are the Nemean Games in Nemea and an undeciphered game.

Datación y Origen

Diversas dataciones realizadas en los años 70 calculaban que esta máquina se construyó hacia el año 87 AEC. Sin embargo, Christián Carman y James Evans, científicos del proyecto de investigación, creen que es al menos un siglo más antiguo, señalando su construcción en torno al año 100 a 150 AEC.
Pero además de esto, Carman y Evans han estudiado las inscripciones griegas del mecanismo, y han concluido que las fórmulas utilizadas en el cálculo de los eclipses no pertenecen a trigonometría griega, sino a aritmética de origen babilonio.

Computed Radiography Image of Fragment A, Antikythera Mechanism. Imagen: ©2008 Antikythera Mechanism Research Project
“Es espectacular, porque toda la parte de atrás del aparato es babilónica -dice Carman- y parecería que esa idea de movimientos circulares perfectos, que siempre se atribuyó a los dioses, tal vez no venga de las teorías platónicas sobre el mundo de las esferas, sino de soluciones mecánicas que daban cuenta de la astronomía babilónica. En vez de un origen divino, podría tener otro mucho más práctico. Es asombroso.”
Y agrega Carman: “Jamás hubiéramos imaginado que una civilización antigua fuera capaz de construir un dispositivo de semejante precisión”. Para comprender la complejidad de este mecanismo, baste con mencionar que fueron necesarios 14 siglos para que apareciera un sistema de sólo seis engranajes en un astrolabio de 1221.

Fabricante

No se sabe quién lo fabricó, pero ahora se sabe que el nombre de los meses que figuran en la parte frontal del mecanismo están escritos en el dialecto de Corinto, lo que permite creer que el propietario o el fabricante del mecanismo era de una ciudad corintia o de una de sus colonias de la costa de Epiro, en el Mar Jónico.

Deciphering the Metonic and Olympiad dials of the Antikythera Mechanism. Imagen: ©2008 Antikythera Mechanism Research Project
Las capitales corintias estaban en Corinto y Siracusa. Corinto fue devastada por el ejército romano en 146 AEC. Asumiendo que el Mecanismo de Antikythera se haya construido en algún momento entre 150 y 100 AEC, es posible que se hiciera en Corinto antes de que la ciudad cayera, pero hay una fuerte tendencia a creer que proviene de Siracusa, el pueblo de Arquímedes (287 circa – 212 AEC).
Aunque Arquímedes, el gran físico, astrónomo y matemático griego, murió asesinado por un soldado romano en el año 212 AEC, mucho antes del naufragio en Antikythera, se sabe que él ha creado dispositivos mecánicos que ilustran teorías de eventos astronómicos.
“Fue el primer objeto con engranajes descubierto de esa época. Hasta su hallazgo contábamos con descripciones de ese tipo de mecanismos en textos, pero nunca había sido hallado uno para estudiarlo”, dice Bitsakis.

Detalle con inscripciones del mecanismo. Imagen: REUTERS
Si bien Cicerón describe en sus escritos un mecanismo muy similar al de Anticitera y se lo atribuye a Arquímedes, durante siglos los historiadores de la ciencia lo consideraron una fabulación.
A Carman se le ocurrió duplicar el gráfico de los eclipses en 360 grados y apareció un patrón reconocible que permitió llegar a una fecha exacta de inicio del mecanismo: el 25 de junio del año 205 AEC, a las 15.35 hora local de Atenas, apenas siete años después de la muerte de Arquímedes.
El mecanismo de Anticitera -construido hace 2200 años- es un artefacto de la Grecia antigua tan excepcional y preciso (su error estimado es de 0,0002 por año) que, para muchos académicos, sólo pudo haber sido construido por alguien tan brillante como Arquímedes.
El mecanismo de Anticitera no sólo es una maravilla de ingenio tecnológico y elegancia conceptual sino que podría revolucionar mucho de lo que se daba por cierto sobre el origen de las ideas astronómicas que rigieron nuestra visión del universo durante siglos.
Es tal vez el más emblemáticos de los denominados Ooparts (Artefactos fuera de tiempo, en sus siglas en inglés), objetos hallados en excavaciones arqueológicas o paleontológicas que denotan un conocimiento y un uso de tecnología muy adelantados para su época, como los cráneos de cristal de roca de las civilizaciones mexicanas antiguas o las pilas de Bagdad, del siglo III AEC, que hace que haya quienes piensan que la electricidad ya existía en la antigüedad.


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