El dolor crónico aumenta el riesgo de demencia

Las personas mayores que sufren dolor crónico presentan una disminución más pronunciada de la memoria y más dificultades para desarrollar las tareas diarias. [iStock/ Georgeclerk ]

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Los adultos mayores que padecen dolor crónico presentan un déficit más rápido de memoria con la edad y son más propensos a padecer demencia al cabo de unos años, han constatado investigadores de la Universidad de California en San Francisco. Según sugieren, el dolor persistente podría estar relacionado con cambios en la estructura cerebral que contribuyen a la demencia.

El equipo analizó los datos de 10.000 participantes de 60 años o más edad a lo largo de 12 años. Observaron que los probandos que sufrían dolor moderado o grave de forma persistente en 1998 y 2000 mostraban un empeoramiento más rápido en las pruebas de memoria que realizaron en los 10 años siguientes que los que no padecían dolor crónico. Los primeros también presentaban más probabilidades de desarrollar una demencia. Asimismo, estas personas manifestaban más dificultades para llevar a cabo tareas rutinarias como la gestión personal de la medicación que debían tomar o de su dinero.

Elizabeth Whitlock, autora principal del estudio, señala la necesidad de idear nuevas fórmulas para prevenir el deterioro cognitivo durante la senectud. «Hasta una de cada tres personas mayores sufre dolor crónico, por lo que comprender la relación entre el dolor y el deterioro cognitivo supone un primer paso importante para encontrar maneras de ayudar a esta población».

Posibles causas

La investigación sugiere tres razones para la asociación entre el dolor crónico y la demencia. En primer lugar, el aumento del riesgo de demencia en estas personas podría deberse al consumo de analgésicos, como los opiáceos, cuyo uso va en aumento. Otra posible causa podría estribar en que la experiencia del dolor compromete de alguna manera la capacidad del cerebro para codificar las memorias y otras funciones cognitivas. Por último, también podría tratarse de algún otro factor no analizado en el estudio. Pero incluso si ese fuese el caso, apunta Whitlock, los hallazgos siguen siendo clínicamente relevantes, pues revelan que el dolor podría utilizarse como marcador de un posible incremento del riesgo de deterioro cognitivo futuro, incluso si la base biológica de la asociación todavía no está clara.

De hecho, en un estudio reciente con pacientes que sufrían dolor crónico se halló que los participantes que tomaban antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno) tenían casi el mismo riesgo de sufrir demencia que los que se medicaban con opioides. «Ello significa que debemos considerar los posibles efectos directos del dolor crónico sobre la cognición», afirma Whitlock.

Más información en JAMA Internal Medicine

Fuente: Universidad de California en San Francisco

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