EJERCICIO DE SANACIÓN

Toma unos minutos para estar a solas contigo mismo…
Con tres respiraciones profundas, relájate y adéntrate en tu interior… puedes cerrar los ojos si lo deseas.
Ahora, recuerda una situación concreta o una persona que te haya generado una emoción negativa. También pueden ser varias emociones negativas, como por ejemplo, el enojo, la rabia, ira, rencor, resentimiento, odio, cólera, miedo, tristeza, etc…

A continuación, pregúntate: “¿Quién siente esta emoción?“.
Permanece unos segundos en silencio, auto-indagando en quién siente la emoción… 
Tu respuesta será “yo”… Pero, ¿quién es este “yo”?
Contempla esto… contempla quién es este “yo” que siente esa emoción negativa o de dolor…

Ahora pregúntate: “¿Soy consciente de esto?“.
Permanece unos segundos más en silencio, auto-indagando en si eres consciente de este “yo” que siente la emoción negativa…
La respuesta será “si, soy consciente”.
Si no fueras consciente, no te darías cuenta de nada de esto, estarías totalmente ausente…

Y a continuación, pregúntate: “¿Quién es el que es consciente?
Toma unos segundos en silencio para auto-indagar en quién es consciente del “yo” que siente la emoción negativa…
Te darás cuenta de que responderás: “Yo soy consciente”.
Entonces, hay dos yoes; el “yo” que siente la emoción y el “Yo” que es consciente del “yo” que siente la emoción…
Por tanto, ¿cuál de los dos yoes eres tú?…
Contempla eso…

Estás cambiando el modo de ver las cosas… estás cambiando tu foco de atención y te estás dando cuenta de que tú eres dos yoes, pero uno de ellos es real y el otro es ficticio, ¿cuál?…

El “yo” que siente la emoción es tu identidad, es la identificación con el cuerpo-mente y su historia, el cual ha experimentado una situación concreta y de ahí ha surgido una emoción. Es el ego o también llamado “yo separado”. Todo esto forma parte de la historia, de la película, por tanto es ficticio.

El “Yo” que está más allá de la historia, y está todo el tiempo observando la misma, es consciente de todo lo que sucede, es un “Yo” que no puede ser nombrado, no puede ser descrito, pues es eso que no tiene nombre ni forma y que está más allá de lo que acontece, pero siempre está presente como contemplador. 
Este “Yo” eres Tú, tu verdadera naturaleza, es Conciencia.

Ahora puedes ver claramente que no eres el personaje que está implicado en la historia… que esa emoción que sientes no es tuya, forma parte de la misma historia… pero al estar identificado con esa historia, al estar apegado, creas dolor y sufrimiento.
Tú eres eso que está más allá de la historia y que siempre se da cuenta, que siempre es consciente.
Pongamos un ejemplo: Imagina la pantalla de un cine, y en la pantalla aparecen unas imágenes; un bosque que se está quemando. Los árboles se queman, pero ¿se quema la pantalla?…
La pantalla no se quema, pues no forma parte de la película. La pantalla nunca es afectada por las imágenes o película.

Tú, Presencia Consciente, eres la pantalla, en la cual hay una historia. Pero tú no eres afectado por lo que sucede en esa historia, no puedes ser tocado… ni herido… Por tanto, no sientes dolor ni sufrimiento. Únicamente siente dolor y sufrimiento el personaje que está involucrado en la historia, el ego.
Mientras nos identifiquemos con un personaje que vive una historia, sentiremos dolor y sufriremos, pero si cambiamos nuestro punto de vista y enfocamos nuestra atención a Eso que está más allá y que siempre es consciente de todo lo que acontece, y reposamos como Consciencia Yo Soy, entonces nada ni nadie podrá afectarnos ni alterarnos, no hay sufrimiento, solo paz.

Ahora que puedes ver claramente que Tú eres Presencia Consciente, observa esa emoción que siente el “yo separado” que vive la historia… únicamente observa intensamente esa emoción… verás que desaparece… se disuelve en la nada… se transmuta en luz… 

Camino al Despertar 
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