Deva Premal & Miten

Deva Premal & Miten, músicos

“Mantras vestidos de música”

– Entrevista: Mario Martínez-

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Deva conoció a su compañero Miten en el Osho Ashram de Pune (India) en 1990. Desde entonces se han hecho inseparables tanto en la música como en la vida. Juntos volverán a España con un nuevo concierto en Madrid, el próximo mes de mayo.

Corrían los años 70 en Alemania y en el seno de una familia de Nürnberg ya se oía cantar a la niña que años después llevaría los cantos espirituales aprendidos con sus padres, por todo el mundo. Y es que, en palabras de Deva Premal (Alemania, 1970) “todos los niños estamos en los ojos de los mantras porque la única forma de absorberlos es estar en un estado de inocencia y entrega”. El secreto para conectarnos con un mantra parece estar, según la cantante, en dar pasos inocentes hacia él. “Ese paso es un paso hacia lo desconocido, que conlleva una sensación de vulnerabilidad. Y es así como se sienten los niños: vulnerables, abiertos, sin saber. Y es en este espacio, y únicamente en este espacio, que reconocemos la verdad de los mantras”

Mario Martínez Bidart: Sugiere que las personas se acerquen a los mantras con su espíritu de niños…

Deva Premal: Si nos acercamos a los mantras como intelectuales, esperando analizarlos, entonces nos perderemos su poder y energía sacadora. Así que, tengamos siete años o setenta no hay diferencia. De hecho recibimos muchos mensajes de padres que nos cuentan que sus hijos se relajan y están más a gusto escuchando los mantras y cantándolos con nuestros CDs.
Una mujer hace unos días nos contó que ella pone los mantras a sus hijas durante toda la noche. Es hermoso, porque el poder sanador de los mantras puede actuar subliminalmente.

M.M.B.: ¿Qué mensaje de Osho ha trasladado a sus canciones?

D.P.: El mantra Gayatri especialmente ilustra la infinita profundidad de las Enseñanzas de Osho y las dimensiones elevadas. También hay canciones como “So Much Magnificence”, “In the light of love”, “Draw Near Draw Near” y “White Cloud White Swan” que cantamos durante muchos años en el ashram. Todas ellas llevan la esencia de la vida en el ashram.

M.M.B.: El sánscrito es una lengua que nadie conoce en el mundo occidental. ¿El público entiende el mensaje de lo que usted canta?

D.P.: El público seguro que lo entiende, pero no necesariamente de un modo intelectual. Por ejemplo, en Moscú tenemos una audiencia de seis mil personas y estar en semejante congregación, donde todo el mundo está cantando en una lengua que no entendemos, es una experiencia increíble. Pero la mejor prueba de eso está en el silencio meditativo que sigue a los cantos. Ahí es donde está realmente vivenciada la comprensión.

M.M.B.: ¿Qué tienen los mantras cantados que no tengan otro tipo de canciones que la gente escucha?

D.P.: Los mantras no están basados en lo emocional. No lloran por amor o enfado por el amor perdido o por un nuevo amor. No tienen que ver con las relaciones y lo superficial.
Son poderosos sonidos de sanación que fueron científicamente descubiertos hace miles de años por los sabios de la India que estaban experimentando con cómo el sonido afecta al organismo cuerpo/mente. Así que trabajan en muchos niveles, trabajan sobre las células de tu cuerpo.

M.M.B.: ¿Cree que su música podría mejorar la vida de la humanidad?
D.P.: Básicamente, la música es una práctica espiritual. Se dirige a expresar lo que no puede ser expresado a través de las palabras. Incluso si la música es metal basura, expresa algo más allá de la agresividad del músico y del que pueda estar escuchándolo. Los mantras van más allá de estas expresiones, como decimos nosotros, cuando de hecho vestimos los mantras con acompañamiento musical, entonces la música se hace trascendental.

M.M.B.: ¿A qué atribuye su éxito en todos estos años?

D.P.: ¡Ni idea! La gente está cambiando supongo. Cuanto más intensa se vuelve la vida diaria más queremos soledad y espacio interior. Ahí es donde los mantras pueden ayudar.
Hemos aceptado todas las diversiones que nos ha dado la sociedad y hemos descubierto que nada nos da un refugio de esta mente problemática y dubitativa.
Los mantras nos dan una sensación de que por debajo de la velocidad y el estrés hay un pozo de paz profunda; y eso está en el interior de cada uno de nosotros.

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