Cuando amar con distancia es una elección

Hay muchas maneras de entender el amor, muchas formas de amar y sentirse amado, pero algunas de ellas, son juzgadas negativamente por los que no llegamos a entenderlas. Una de estas maneras peculiares de vivir el amor es amar con distancia por propia elección. No hablamos de aquellas parejas que se ven obligadas por las circunstancias a vivir separadas, ya sea por cuestiones de trabajo o familia, sino que hablamos de aquellas que voluntariamente deciden no vivir bajo el mismo techo.

Amar con distancia es, en definitiva, ser una pareja, pero sin vivir como una pareja. Es como un noviazgo permanente en el que la parte de la intimidad de poder vivir juntos se rechaza. Las demás actividades de su vida las realizan como cualquier otra pareja, pero la idea de irse a vivir juntos, simplemente, no la prefieren como opción.

Esta forma de entender el amor es vista con asombro y reticencia por el resto de la sociedad, especialmente por aquellas parejas que deseando esta convivencia no tienen opción a poder mantenerla. No llegan a entender cómo puede ser un amor en el que hay una renuncia explícita a compartir la intimidad que aporta vivir bajo el mismo techo. Elucubran que detrás de su decisión se encuentra un gran miedo al compromiso.

El amor tiene mil formas. Se adapta a cada pareja como una segunda piel. Por ello, el amor tiene miles de significados y maneras de entenderse, pero solo nos son accesibles unos cuantos, los que nosotros hemos experimentado.

¿Amor con distancia o amor fatuo?

Según la Teoría Triárquica del amor de Sternberg para que haya un amor maduro y completo deben de darse los tres pilares fundamentales:

  • La intimidad, que daría lugar a sentimientos que promueven el acercamiento, el vínculo y la conexión en el seno de una relación. Dentro de esta intimidad se profundizaría en el conocimiento mutuo y se asentaría la confianza.
  • La pasión, que se reflejaría en el intenso deseo de unión con el otro.
  • Compromiso, tendría que ver con la fidelidad hacia las normas pactadas por la pareja, tanto a aquellas que han sido pactadas de manera explícita como a aquellas que han sido pactadas de manera implícita. Este componente implicaría proteger la relación, tanto en los buenos como en los malos momentos.

En el caso del amor con distancia faltaría la intimidad, por lo que, según este autor, estaríamos delante del considerado como amor fatuo. El amor fatuo es aquel en el que la pasión es la que hace funcionar la relación y mantiene unidos a los miembros de la pareja. No les une nada más que el gozo que obtienen del otro y por ello se comprometen a pasar el máximo tiempo posible juntos, pero sin llegar a conocerse puesto que la intimidad no existe.

Se entiende que se considera amor fatuo a amor que se sostiene a base de pasión y compromiso, pero en el que no se ha desarrollado una intimidad que haya dado lugar a la confianza. En este sentido, añadir que la intimidad es algo que se construye poco a poco en la pareja y aparece de forma más tardía a otros elementos de unión, como la pasión, que suelen presentarse desde el comienzo de las relaciones.

Hombre en un puente con un corazón colgando esperando a su mujer

¿Amor con distancia o miedo a sufrir?

De forma más coloquial solemos equiparar el amar con distancia con el miedo a que nos rompan el corazón. Como dice Fernando Alberca, el miedo al compromiso se da en personas que se quedan en la fase del enamoramiento y son incapaces de entrar en la siguiente etapa, que es la del amor. Esto sucede así porque, para hablar de amor, tenemos que habernos mostrado vulnerables.

Abrirte, mostrar tu autenticidad, tu esencia a otra persona implica mostrarte vulnerable frente a ella. Por tanto, para estas personas que temen ser dañadas, evitar una intimidad en las que tendrían que mostrarse vulnerables, es una gran opción.

Además, amar con distancia implica no convivir, por lo que si hay una ruptura el duelo no será tan intenso ya que los lazos establecidos no serán tantos. Esto es así, porque el domicilio no es un lugar común sino un refugio propio y seguro al que acudir. Sin embargo, por otro lado también impide que ames a todos los niveles, con toda tu alma y toda tu piel. El miedo a volver a sufrir, a que te rompan el corazón, va impedirte vivir muchas partes del amor que mereces disfrutar. Deja de tener miedo, arriésgate y no ames con distancia sino con todo el corazón.

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