“CARTA ABIERTA desde Islas Orcadas” MATÍAS DE STEFANO

Escribo esto públicamente, y a pesar de que es largo, espero que puedan leerlo, pues así espero conozcan un poco más de mí y de lo que estoy haciendo…
Desde Mayo de 2016 inicié un camino para reencontrarme conmigo mismo. No podía avanzar hacia la creación de un proyecto que tendría una enorme magnitud si antes no pasaba por el mayor de los juicios y exámenes: el propio.
La coherencia es una búsqueda incansable en aquellos que buscamos hacer de nuestros actos los que guía nuestro espíritu y siente nuestra alma. Tal vez es una búsqueda infinita en la experiencia universal, en la cual se busca en cada paso encontrar el balance de las cosas. 
Y en ese camino, he transitado solo por mi interior, y mi interior me mostró dos sitios donde retomaría mi poder interno: Monte Kailash en el Tibet, y los círculos de piedra en Escocia. 
Hoy les he transitado a ambos, y creo al menos haber vuelto a sentir que mi brújula apunta al norte. 
Y les comparto esto a todos abiertamente, porque antes de avanzar me gustaría aclarar muchas preguntas que he ido viendo y cuestiones que he escuchado por separado. 
Por ello, desde mi mayor sinceridad, trasladaré respuestas y pensamientos a esas preguntas.

En primer lugar, algo que me mostró el camino es mi gran miedo a la Red. Como araña tejedora de conciencia, como “re-cordador” de la red planetaria, mi tarea está en trabajar con aquellos que sienten como yo, volviendo a unir la conciencia planetaria. Y con los Humanos en general, especie de la cual me siento orgulloso de formar parte. 
Sin embargo, me mantengo distante de casi todos porque siento una enorme responsabilidad, sabiendo que en esta vida, cualquier movimiento que haga puede afectar a muchos, y que cualquier palabra puede cambiar un pensamiento y una vida. 
He venido a aprender sobre emociones y apegos, y me cuesta mucho sentirme parte de un grupo o de una red, y por ello, a pesar de generarles, me mantengo distante. 
Una de las razones es debido a mi creencia sobre la dependencia… no deseo que nadie dependa de mí en ningún sentido, ni que mi imagen sea el centro de todo… aunque, como vi en el Kailash, algunas personas nacimos para ser un foco de atención y concentrar la voluntad de muchos, para poder crear realidades. Acepto mi condición, pues yo la he creado, aunque temo a esa responsabilidad. Las cosas que genero las hago con la mayor intención de que todos puedan empezar a generar las propias, lo cual no significa que todas las que empiecen deban hacerlo en relación a mí. El peso de la red que he creado me polariza, dándome fuerzas para avanzar, y cargas que me detienen. 
En Kailash y Escocia, los mensajes que recibía de mi interior eran claros… para avanzar debía soltarlos a todos y cada uno de ustedes. 
Y les explicaré por qué y de qué manera.

AÑO 1995
Cuando yo tenía 8 años, mi abuelo murió. Era el único hombre de la casa, y a pesar de ello, bastante ausente en su presencia. Sin embargo, muy querido. Al morir, nos enteramos de algo: nada de lo que teníamos era nuestro. La casa, los muebles, nada… no había absolutamente nada que nos perteneciera de verdad. Mi madre, con 25 años empezó a mantenernos a todos, y vi en su fortaleza la capacidad de proteger y cuidar, avanzar. La casa y todo lo que había en ella siempre había sido de los hermanos de mi abuelo, los cuales la reclamaron cuando él ya no estaba, juzgando nuestra capacidad de poder sostenerla. Internamente algo pasó… yo era el siguiente hombre en la familia, y la responsabilidad del incumplimiento de mi abuelo, recaería sobre mí así como el juicio de: serán incapaces de sostenerla. 
Nos tuvimos que ir de la casa y dejar todas las cosas. Desde ese momento, nunca tuvimos nada propio, y vivimos mes a mes, alquilando y pagando lo que podemos sin deudas.
Sin embargo había una deuda interna, en el alma… la frase marcada fue: “morir y dejar a la familia sin nada”.
Mi miedo era desaparecer y abandonar, hacer una vida que no deje nada a los demás… no quería ser como mi abuelo.
Cuando descubrí mi potencial gracias a mis recuerdos, empecé a dar charlas y conferencias, todo el dinero que recaudaba lo invertía en experiencias para mi familia, quería que tuvieran lo que tal vez no podrían tener. A pesar de que mi pesar en esta vida era el no tener nada, eso no me detenía en mi conocimiento de que las experiencias son lo único que nos llevamos en la trascendencia del universo, por ello nunca me ocupé de recuperar una casa para nosotros, sino en crear experiencias conjuntas.
AÑO 2001
Tenía 14 años, y era la peor época de mi vida… empezaba a recordar y todo lo que conocía tomaba una perspectiva totalmente diferente. Y lo sentí, sentí la Red y sentí a todos los que están en ella, y en la cocina, mientras lloraba le decía a mi madre que me daba miedo la responsabilidad que tenía, al sentir que había miles de personas que esperaban escucharme pero yo no sabía hablar con la gente, y habría un momento en que esperarían que yo hiciera cosas que no entendía aún qué serían. Todo eso me desesperaba y no me dejaba dormir…
AÑO 2012
Pero luego llegó la tarea del viaje Harwitum. De repente, todo el dinero que ganaba en charlas y talleres, se destinó al viaje: realización de web, diseño, visados, emergencias… etc. 
Dejé de hacer talleres y charlas, y el dinero cada vez fue menos, pero las responsabilidades más grandes. 
Para apoyarme, 3 personas, de Argentina y Perú, donaron grandes cantidades para hacerlo posible. Y a mitad del viaje me di cuenta de algo: había miles de personas siguiéndome, las cuales hicieron posible que gran parte del viaje se realizara gracias a sus variadas donaciones, las cuales se hicieron sin campaña alguna, más que mediante un mail y un post en un blog. Esas miles de personas, empezaban a ser aquellos de los que hablaba cuando tenía 14 años… y mis sentimientos se contrapusieron: alegría de ver que era verdad, y miedo ante la incertidumbre de qué haría con eso.
AÑO 2013

Debido a esto y por mensajes recibidos, creé la Fundación Arsayian, y mi familia y algunos pocos amigos le dimos inicio. 
Un señor, de repente, nos ofreció una casa para la fundación, y otro señor nos donó para cubrir los arreglos y comenzar. Pero… comenzar con qué?
Los mensajes decían que la Fundación haría grandes cosas, pero aún no sabíamos cuáles eran… sin embargo, sabía que era para entregar conciencia. Y por ello opté por darle forma de un espacio donde poder compartir conocimientos, informaciones diversas, y que entre todos podamos sostener dicha difusión. 
Pero allí me di cuenta que lo que estaba haciendo, era en realidad tratar de hacer cosas que los demás querían, y no hacer lo que necesitaban realmente. Mi misión no era esa, pero la responsabilidad de dejar algo era mucho mayor. 
El karma de mi abuelo para mí se multiplicaba, porque de repente, entre todos ustedes, naturalmente, empezó a resonar la palabra “Familia” para referirse a la Red.
Y la familia era aquello a lo que yo debía dejar una casa, un legado, pero ya no eran 3 mujeres, sino miles de personas, y la casa era la Fundación.
Entonces, 400 personas comenzaron a donar amorosamente 11 dólares mensuales para sostener muchas cosas en un país inestable como el mío. La mayoría veía los talleres que realizamos durante 2014 y 2015 a través de internet, invitando a 4 ponentes mensuales.
Pero por detrás, había muchas cosas más que sostener: pagar a los conferenciantes, gastos locales, administrativos, servidores web, técnicos, nuevas cámaras, sistema de internet más potente, diseño gráfico constante, actualización web, los equipos de radio y mantención, secretaria, mantención edificio, pasajes de ponentes gratuitos, contabilidad, y muchas otras cosas que ni conozco… 
Y sólo el 20 por ciento de ello se mantenía con vuestras donaciones. Todos los talleres realizados en el campus online fueron pagados por 2 donantes que ni siquiera los vieron ni presenciaron, sino que confiaron, y el resto fue pagado por mis ahorros. 
Sostener todo lo que realizamos en 2014 y 2015 implicó que 3 personas dieran de más, una de ellas yo, donaciones que hicimos a la Fundación, llevándome a mí a no tener nada, y a penas poder pagar un alquiler. 
Muchos se preguntaban para qué se usaba el dinero de las donaciones… era para mantener el lugar funcionando, y la gente diseñando, programando y construyendo las bases de un proyecto futuro que aún seguía gestándose, resultados que podrán ver durante el camino del YOSOY.
Lo que empezamos a observar era que todo aquel que venía a colaborar desde fuera, terminaba yéndose, o trayendo más problemas de los que ya teníamos, o solucionando algunas cosas y teniendo que marchar por trabajo. 
Pues es difícil sostener todo lo que hacemos diariamente sólo como voluntarios.
Entonces me di cuenta que el único problema de todo eso… era yo. 
Y lo era porque en mi afán de querer entregar al resto, terminé por no entregar nada y vaciar mis bolsillos para mantener algo que no quería ser sostenido.
La Fundación sólo se movía cuando yo me movía; si hacía un taller, se llenaba, pero si venían otras personas, no lográbamos cubrir los costos. 
Todo ello me hizo ver que en mi temor de ser el centro de atención de tantas personas, sólo estaba gastando energías en querer mostrar cosas que no llevaban a ningún lado.
Entonces supe, que ya hay talleres, y redes de información, y proyectos… pero todos ustedes no me seguían a mí por eso, me seguían por vivir la aventura hacia el reencuentro, el camino que todos hemos transitado y que anhelamos recorrer… volver a recordar la historia, nuestros pasos dados y construir los nuevos en una aventura diferente, única… Harwitum era la clave de todo, y desde allí se crearían grandes cosas. 
Pero para eso debía soltar la responsabilidad de hacer cosas por el mundo físico, de hacer cosas para saciar las necesidades de los donantes… recordé que la Fundación no se hizo para ser un centro holístico de terapias, sino para sostener un camino que lleve conciencia a los demás, a la Tierra, a la Humanidad. Para que el mensaje llegue a todos de manera gratuita, libre, y para ello tenía que aceptar mi personaje en esta aventura.
Y para ello, tenía que soltarlos a todos vosotros. Porque me siento como ese padre, o abuelo, que teme no dejarles nada tangible, una casa, con sus cosas dentro, con cosas cuantificables en lugar de cualificables. 
Para eso debía soltar la imagen de Familia que tengo de vosotros, y recordarlos como lo que son: una Red de Conciencia.
Durante mi trayecto por Kailash, tuve que soltar la imagen genética de mi madre, tía y abuela, las tres mujeres que más amo y que hicieron posible que hoy esté en este mundo, y las únicas tres personas que sin importar nada están siempre allí, aún sin comprender todos los movimientos que hago.
Pues muchas de las cosas que realizo, son como un complejo juego de estrategia, en el cual a veces para llegar a realizar una buena jugada, hay que arriesgar piezas, o mover otras que no tiene sentido mover, pero que son claves. 
Por ello me ven viajando de un lado a otro… a veces en Tibet, de repente en Escocia, de repente en España, Italia, Brasil, Egipto… porque el terreno sobre el cual trabajaremos es el mundo completo… y sobre la Humanidad completa, y por ello a veces me ven en el Vaticano, en una mesquita, en una sinagoga, en un círculo de piedras, en Washington hablando con un rey que no es, de un país que no existe (bir tawil), con un gobernador o político, con un millonario o durmiendo con un perro de la calle bajo un árbol. 
Cada paso para mí es una red, que está tejiendo los pasos que daremos juntos. 
Alguien me preguntó si era rico de cuna por viajar tanto… y como verán, no lo soy, no tengo nada. 
Todos los viajes que hago son pagados por gente que confía en mí, o por el dinero que me corresponde de actividades como la de Egipto y Canarias, de la cual el 80 por ciento de lo recaudado va para sostener la Fundación y las bases del proyecto YOSOY.
Todo lo que vine a hacer a este mundo es a Re-cordar la Conciencia del Planeta, recordar que YOSOY, y colaborar con recuperar en la humanidad la fuerza de dicha sabiduría, para construir las bases de una sociedad evolutiva y coherente. 
He dado todo lo que tenía para lograrlo, y lo seguiré haciendo… pero no deseo lastimar a nadie más en el camino para lograrlo. 
Por ello realizaré acciones con las que algunos no estén de acuerdo, o sí, pero que serán útiles para sostener todo lo que estamos generando.
Al día de hoy, somos pocas personas dando forma final a lo que será el proyecto de 3 años del YOSOY, que irá creciendo en la medida que viajemos. 
Pero ahora sé que debo concentrarme en lo que vine a hacer, y no en lo que algunos querían que yo hiciera. 
Escuchar a los demás ayuda a crecer, siempre y cuando sus voces no nos confundan. Razón por la cual muchas veces nos verán cerrados a recibir abiertamente voluntarios, es porque todos vienen con más ideas pero difícilmente a solucionar las que ya tenemos por lo cual nunca logramos terminar nada… Y el “mea culpa” radica en la desconfianza de que fue la misma familia la que “nos quitó la casa” con una sonrisa en sus rostros. Queramos o no, somos humanos, y somos el resultado de la construcción genética de los actos del pasado. Nuestra voluntad es transformarles en los nuestros, y por ello lo pongo en palabras ante todos, pues el primer paso de abrirse al cambio es reconocer que es necesario cambiar. 

Por más que a veces no responda, yo leo todo, y tomo sus consejos, y la mayoría me recuerda siempre: sé libre, haz lo que has venido a hacer sin importar nada más. 
Haré lo que esté en mi mano para conseguirlo, focalizando las fuerzas en este proyecto y nada más, y sé que aquellos que resuenen en él como lo hago yo, nos ayudarán a hacerlo posible.
Me veo ahora ante el juicio de la responsabilidad que mis propios parientes hicieron una vez a mi familia: seré capaz de sostener esto?
Sobre mis hombros me cargué la responsabilidad de mantener todo lo que hago por el bien de la familia… y eso está devastando mi misión y la realidad de que podamos verdaderamente obtener un resultado de lo que hago.
No quiero ser más el que mantenga esta red activa, quiero ser uno más caminando con ustedes, haciéndolo posible con ustedes. No quiero que sean mi Familia, quiero que sean una Red Fuerte de conciencia junto a la cual tejer el recuerdo del YOSOY y crear una nueva idea para este mundo en transformación. Sembrar una Nueva Humanidad, pero cosechar sus frutos para volver a sembrar un campo aún mayor.
Por ello os suelto, Familia, y os recibo, Red. 
Por eso os invito a ser parte de la Red y a confiar como debo hacerlo yo.
Hoy estamos trabajando día a día en los últimos detalles de un viaje que es de todos, el YOSOY, y los hilos se están ajustando mientras escribo esto. 
Los maestros me dijeron que escriba lo que estaba trabado en mí, para liberarlo, y en tanto lo hiciera, podría encontrarme y el proyecto avanzaría. Hace un año, me dijeron que sólo 3 meses antes de comenzar el viaje tendríamos la idea realizada… y eso está siendo así. Primero debíamos transitar por un camino interno y personal antes de lanzarnos al de todos.
Y aquí me tienen, contándoles mis conflictos, y cómo todos ustedes están sin quererlo en ellos… 
Abriéndome a ser más sincero y comunicar con trasparencia todo lo que nos sucede, no sólo desde lo económico sino desde lo emocional y mental.
Así pues, manifiesto la intención de abrir un canal de transformación para que el proyecto YOSOY sea trascendental a los anteriores y sea fundamento y base de los venideros.
Pronto comenzaremos a comunicar y lanzar todo lo que será este camino y a contarles de qué forma podrán ser parte, pero esta vez sabiendo yo desde mi interior que el rol que ocupo es el que yo ya sé que he venido a cumplir, sin la necesidad de reemplazarlas por las necesidades incumplidas de mis ancestros ni los anhelos de sus personalidades o la mía. Sino simplemente, desde el espíritu, sabiendo que todo conflicto venidero será recibido de la misma forma que éstos: con los brazos abiertos de la experiencia y el aprendizaje con el simple objetivo de trascender en la evolución.
Seguiré caminando junto a ustedes, con mayor libertad, sembrando y esparciendo conciencia por el mundo, que nos permita cosechar una nueva realidad en el mundo físico.

GRACIAS POR SIEMPRE ESTAR AHÍ Y CONFIAR.

YOSOY

“Carta abierta desde las Islas Orcadas”
15 de Octubre 2016

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