Ahimsalara Ribera, terapeuta, escritora y músico

Ahimsalara Ribera, terapeuta, escritora y músico

“Soy muy incorformista con lo que los otros enseñan”

– Entrevista: Mario Martínez-

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Ella misma se define como escritora, mujer, poeta y cantautora; también la que da talleres y hace seminarios, la taumaturga o terapeuta sanadora. Pero quien se acerca a Ahimsalara abrirá una puerta que lo llevará mucho más lejos todavía. Y encontrará un amplio espacio espiritual donde sumergirse y altas dosis de sabiduría que emanan de su propia experiencia de vida. Experiencia con la que acompaña a sus semejantes a deseducar la mente vana y explorar en la esencia del propio Ser.

Cuenta Ahimsalara entre sonrisas que, en el orfanato donde nació la noche de un 24 de diciembre, no les debió hacer mucha gracias que lo hiciera justo a la hora de la cena, y que durante toda su vida celebró su cumpleaños en noche buena con su familia, y la noche siguiente con sus amigos. Se define como una “superviviente nata” y por ello celebra también su cumple la fecha en que salió de un coma al que le llevó un aparatoso accidente de coche, a sus veinticinco años.

Mario Martínez Bidart: Ahimsa es una palabra que en sánscrito significa “no-violencia” ¿Por qué la eligió?

AhimsaLara Ribera: Es curioso que sea el término Ahimsa por el que más se me conoce, porque no fue por mí elegido, sino que fue el nombre que me eligió a mí. Antes de ello fui Lara, aunque mi nombre original es María Laura. Siempre fui una mujer sencilla, esposa, madre y una artista polifacética. A los veintiséis años, en Palma de Mallorca, tuve un accidente brutal que casi me costó la vida; fue ahí donde –digamos- surgió “la otra” que aguardaba en mí. Una mujer guerrera, mística y buscadora; incansable del SER, impecable pero también con muchos defectos. Hasta que fui a India y fue allí donde me fue dado el nombre de Ahimsa. En ese viaje que inicié para a conocer a Sai Baba, fue uno de sus devotos, Guriji Visvanah, (que debió ver mi ignorancia y mi entonces tremenda e irrefrenable pasión e ímpetu) quien me llamó Ahimsa. Así fue que a mi regreso decidí unirlo al de Lara, con el que era muy conocida desde 1987. Hoy en día, Ahimsalara es como realmente se me conoce como escritora, terapeuta y músico.

M.M.B.: ¿O sea que antes del viaje era una mujer, digamos, algo violenta?

A.R.: El Guriji Visvanah me puso ese nombre para que su vibración, como bien me enseñó, ayudase a que mis actos fuesen más serenos y medidos, y me frenase en ese mismo ímpetu que me hacía ser un tanto desmedida, en mi afán de decir verdades. Verdades que a veces salían tan directas, que ni cuenta me daba de que podían llegar a ser duras para quien me las pedía, o tomadas como ofensivas. Lo cierto es que no todos estamos preparados para que algunas de nuestras verdades profundas nos sean dichas por ajenos. Así que me vino muy bien llamarme de ese modo, también para frenar mis constantes ayunos y abstinencias exageradas, que eran solo estratagemas para domar o conquistar mis egos. ¡Porque estos seguían ahí tras ayunar! Es pura soberbia el creerse estar por encima de la propia naturaleza de una misma; y está claro que en esta vida yo no nacía para santa, y que con solo ser la mejor persona humana que yo era, ya era más que bastante. Por eso me vino bien el nombre Ahimsa: para corregirme en acciones desmedidas y ser menos violenta con los demás y conmigo misma. Como me dijo ese bendito gurú al ponerme el nombre “a veces la acción más correcta es precisamente la no-acción”. Es decir: dejar que la vida haga, y fluir con ella, no contra ella.

M.M.B.: ¿Cuales son las distintas vertientes terapéuticas que le han formado?

A.R.:Siempre he dicho que soy mujer autodidacta y que solo debo mi saber al afán de mi propia búsqueda y a la Gracia divina o Baraka que traje al nacer. Soy poco disciplinada y reacia a aprender lo que otros digan saber; por eso me considero más pionera que sapiente. Porque me gusta beber de las primigenias fuentes, por eso estudié tanto a los antiguos que antes que yo escribieron cosas provechosas para el desarrollo del alma y el ser. Y por eso digo que no soy académica al uso, pues nada aprendí que otros antes ya no dijesen. Aunque hice estudios sesudos y tuve buenos maestros siempre me gustó emprender mi propia búsqueda de aquello trasvasado e ir más allá de adonde ellos había llegado. Fui y soy inconformista siempre con lo que otros enseñaban, buscando ser pionera cual “hereje” en temas dados ya por hechos y finalizados. Temas en los que hasta a mí misma me sorprendía que pudiera descubrirles algo más.

M.M.B.: ¿Usted no se formó en psicología?

A.R.: Sí, pero fíjate que casi ni terminé la carrera de psicología porque los títulos poco me importan, ¡sobre todo cuando me atraganté con las dichosas estadísticas psicológicas! Porque me planteé: ¿para qué sirve todo esto frente a la realidad doliente del cliente? Por eso para mí, el SABER no es ni implica obtenerlo por poseer una gran titulación, sino por seguir la información que llevamos per se adentro nuestro. Por ello, si sé lo poco que sé, no es solo por pura y didáctica formación académica, ni por ir a muchos cursos o seminarios de nadie.

M.M.B.: Pero ha tenido maestros y ha leído mucho…
A.R.:Sí. Pocos aunque muy buenos han sido mis mentores, pero nunca asistí a nada que no me atrajese desde el corazón; quizás cuanto sé y soy lo deba más a que desde temprana edad me dio por el gusto de leer a los grandes místicos, hombres y mujeres de la ciencia ancestral, antes de saber siquiera que lo eran. Leí a Platón, Sócrates y tantos otros antes de leer los cuentos que otros a una temprana edad quizás leyeran; o Leonardo da Vinci o Vitruvio, esas eran mis lecturas preferidas. Junto a ello, mi primera y única formación me vino dada de la mano de la propia naturaleza, quien fue desde niña mi mejor Maestra: ello se deberá seguro a mi crianza en las montañas gallegas y luego en pueblos siempre pequeños, donde el saber popular nos forma y nos da apoyo; donde lo que la tierra misma te enseña jamás te será dado en las escuelas. Eso hizo que me sintiera muy libre desde pequeña. Nunca fui buena estudiosa de lo que académicamente aún hoy se enseña; más bien me fui “doctorando en doctora de la nada”, en saber vivir meditando y “viajando por dentro” y aprendiendo de todo aquello que los viajes me iban aportando, y de lo poco que académicamente aprendí en su día… Nada se compara a lo que supe y sé, día a día, por ciencia infusa: saber per se, aquí y ahora.

M.M.B.: ¿Podría describir la labor terapéutica que hoy desarrolla?

A.R.: Precisamente a lo que me dedico o enseño actualmente es a desaprender lo aprendido y a buscar cada quien adentro de sí mism@s, y no aceptar lo ya sabido y darlo por único. Lo hago así por el saber del bien que me reporto a mí misma: dejar creencias ajenas para sentir las certezas propias. Así que paradójicamente enseño a mis alumn@s a “deseducarse” física, emocional y espiritualmente; a salirse de ser crédulos y caer en las falsas creencias de los no puedo, los tendría que, los debería de, los y sí… Temas estos que no dejan Ser al que ya se Es. La educación recibida de cien años a esta parte solo trajo (y es todo ello producto de) las mayores pérdidas de la realidad auténtica, por quedarse muchas personas en estas torpes e incógnitas preguntas y debates psico-mentales; por cuyas creencias absolutas se hacen muchas almas un lío entrando en la mente vana y de lucha egoica en la que observo caer -como en su día yo también caí- a muchos de mis semejantes. Y han sido tan súper educados que muchos hoy son (y que me perdonen) incapaces por tanta “educada educación” de pensarse o sentirse y hacer lo correcto a sí mism@s y por sí mism@s. Entonces, a deseducar a la mente vana y a llegar al ser UNO, es a lo que me dedico.

M.M.B.: Por su experiencia, ¿qué aspectos del Ser son los que más afectados se encuentran en las personas que llegan a usted?

A.R.: Por lo dicho más arriba, tú y los inteligentes lectores entenderán, amigo Mario, que lo que más afecta –y es mi modesta opinión- en los últimos veinticinco años es el hecho de, o bien”sentirse muy culpables” de cuanto pasa, o de ser los acusadores o culpabilizantes de los demás. Hace años toda la psicología se basaba en “la culpa es de”; y todo lo que pasaba era, o por los traumas generados por nuestros progenitores entre 0 y 3 años, o por los hábitos negativos de mezclar las razas de nuestros antepasados y por ello el mal era la genética (cosa que la física cuántica ha desmentido). Pero ya los místicos de los siglos pasados lo decían: “eres lo que piensas y te conviertes en lo pensado”. Y digamos que este es el gran salto que habrá que dar: el de dejar ya de culparnos a nosotros por nuestras debilidades. Pero lo que observo es que ahora hemos pasado al polo contrario, y se está más que en la culpa de un@ mism@ en que la culpa es del sistema o de los demás… Así que toda mi labor estriba en que dejemos de sentirnos culpables o de buscar y hacer culpables; dejar de ser víctimas y por lo tanto buscar verdugos, y que sepamos asumir lo que ya dijo el sabio Epicteto: “No es lo que nos pasa, sino cómo actuamos en eso que nos pasa, lo que nos hace ser y dar a la vida lo mejor o lo peor de nosotros mismos”.

M.M.B.:En su último libro “Un viaje al inconsciente” se aborda el tema de las conductas repetitivas que nos dañan. ¿Cuáles son y cómo se sale de ellas?

A.R.: En este nuevo libro, como en los anteriores, abogo una vez más por lo que ya Carl Gustav Jung apuntó: que hemos de tener el valor de conocernos a nosotros mismos hasta el “tuétano” es decir, reconocer nuestra oscuridad (o lado oscuro), esas partes que no nos gustan por las que quizás inclusive fuimos rechazados alguna vez. Será ese auto-descubrirnos aquello que, paradojas de la vida, encubrimos “por amor o para que nos amen” y así es como fuimos ocultándonos a los demás y también a nosotros mismos. Son esas “otras partes” del Yo, o del Ser, o Sí mismo al que se refería Jung. Por ello, en mi último libro sobre simbología y arte terapia, cuento a modo de relato poético, algo con cada lámina.

M.M.B.: ¿Qué es lo que cuenta?

A.R.: De lo vivido en mi propia y ya larga vida, íntima y mística. Animando a mis lectores a entender que no es solo luz y oro todo lo que reluce en un ser espiritual, como tantos que hay, hubo y habrá. Y que llegarán a su estado más espiritual precisamente después de atravesar esas noches oscuras del alma; que precisamente, de verse en los más grandes defectos, nacen las más grandes virtudes y viceversa, porque son uno y lo mismo. ¡Que nada es para nada, y que equivocarse es tan sabio como saber! Que eso es exactamente lo que hace por saber que no somos tan perfectos. Por ello podremos conocer el vivir mejor, o lo bueno que es saber rectificarse a tiempo. Solo conociendo nuestra sombra veremos cuánta luz somos, y viceversa.

M.M.B.: También propone herramientas de arte terapia y meditación…

A.R.: Es muy útil y necesario utilizar esta arte terapia de meditar en los símbolos, escribir los sueños y meditar en ellos. Y hacer un acto reflexivo-contemplativo sobre nosotros mismos y no tanto sobre los demás; esto nos lleva a darnos cuenta de cómo ciertos momentos de la vida se nos han quedado impresos y nos asaltan, porque todos somos muy reactivos. Pero como especie hemos de evolucionar, y para ello es necesario hacer ese reset… Para no solo saber perdonarnos lo que sea que escondimos o fuimos en algún momento, sino saber olvidar y poner un nuevo “programa” en marcha. Saber hacer cambios o hacer la AHIMSA correcta, implica no tratar de resolver los problemas con los mismos métodos o mecanismos defensivos o errores que nos llevaron a tenerlos. Para mí, y lo digo en uno de mis libros, el cerebro que está en nuestra cabeza es distinto al que poseemos en el corazón: el que está en la cabeza es como un gran ordenador biológico donde almacenamos todo lo malo que pensamos, sentimos o creemos que nos ocurrió. Y el que está en el corazón se guarda la memoria de lo mejor de saber para qué fue aquello que pareció tan malo. Y tengo claro que todos tenemos almacenado demasiadas memorias que posiblemente ni sean verídicas, porque la imaginación es una cosa bien distinta a la realidad, y lo he comprobado. Muchas veces una cosas es Ser, otra Parecer, y otra es Estar. Hay asuntos que viven muy secretos y ocultos en nuestra cabeza, no siempre los recordamos tal cual fueron sino que se almacenaron como en ese momento nosotros sentimos que fueron. Y esos oscuros -o no aclarados- asuntos están en el inconsciente, hasta que “algo” los pone a la luz; de ahí que muchas personas se sorprendan a sí mismas con algún tipo de patrón de reacciones desmesuradas que luego les parecen no ser de ellas mismas, pero lo son.

M.M.B.: Algunos psicólogos de la Gestalt se sirven de las cartas del Tarot, como herramienta terapéutica, con los arcanos como disparadores. ¿De qué manera las utilizas usted?

A.R.: Bueno, pues mira, ahí voy a permitirme tener un poco de ego (risas) y decirte que hace más de treinta y cinco años fui una de las pioneras en este asunto, al sacar dos libros de mucho éxito editorial con una faceta del tarot que hasta entonces no era conocida, al menos en España. En ellos se demuestra que cada una de esas sencillas o complejas láminas denominadas Tarot era un excelente revulsivo -o pura máquina memorística- para despertar lo que duerme en lo inconsciente y traerlo a lo consciente. Para mí, lo primero fue experimentarlo durante muchos años e ir investigando a fondo el tema, para luego poder diseñar un método completo y pasarlo a libro.

M.M.B.: ¿Y en qué se basó el desarrollo de ese trabajo?

A.R.: El trabajo consistió en saber hacer una metodología para lograr instalar cada arquetipo en nuestro consciente a base de enseñar a las personas a realizar su dibujo con el método que llamé “Aprende a hacer diseño y dibujo al revés sin regla ni compás”. Esto es lo que aún enseño y explico en mis clase orales; pero también ya lo di a conocer hace mas de treinta años y está en mis primeros dos libros de Tarot Terapéutico. Libros de los que, por cierto, much@s han bebido y que hace que me sienta muy honrada, porque es mi modo de agradecer al gran maestro en psicología Carl Jung. Él es para mí uno de los pioneros en sacarle mucho partido a esta metodología arcana llamada Tarot o Lo Simbólico, así como lo fue también en dar a conocer el arte terapéutico de hacer mandalas. Desde luego, el hecho de aprender a dibujar nosotros mismos cada lámina, luego colorearla con los cuatro tonos base, meditarla veintiséis días seguidos con preguntas clave y finalmente describir lo que nos hace sentir ese mirar de cada lámina, es un proceso absolutamente transformador.

M.M.B.: Otra herramienta relacionada con la psicología de los tipos de personalidad es el Eneagrama, y sobre ello trata uno de sus libros. ¿Qué cree que aporta su trabajo a lo que ya se ha escrito sobre el uso terapéutico de los eneatipos?

A.R.: Mira, sinceramente en este punto y sobre mi modo de hacer Eneagrama -comparado con lo que hacen otros expertos- sí que confieso tener una “herida“, ya que muchos de los que trabajan en España con el Eneagrama de los americanos no han sabido apreciar mi aporte sobre este tema, que aunque novedoso es verdadero y esencial. Mi aporte consiste en explicar los tipos con dibujos, formas o diseño de fiel geómetra. Y darles nombres de geometría a los llamados “tipos de base” expresándolos de modos diferentes ya que las personas somos a veces de tipología mas esférica, cuadrada, o solo duales o trinitarias… Y explicar también que hay una geometría cerebral oculta en todo este Eneagrama tan mío llamado Ojo de la Sarmouni (abeja) y que, según mi experiencia, no entraña solo nueve tipos sino trece tipos del eneagrama.

M.M.B.: ¿O sea que algunos no coinciden con su propuesta?

A.R.: Así es. Muchos no quieren asumir el eneagrama del que yo bebí en fuentes sufíes (y que seguramente es trabajo de no solo esta vida, sino de mis otras muchas) y que generosamente aporté en ese libro. Mucha y muy buena información que me podía haber guardado y trasmitirla solo de forma oral y presencial. Pero eso es lo que yo enseño y es que compartir lo que se sabe por uno mismo con otros es lo que funciona de modo genial. Pero así es occidente ¡y yo los entiendo! y respeto que no entiendan mi primer tratado de más de treinta y cinco años de mi eneagrama.

M.M.B.: ¿Con el segundo libro ocurrió lo mismo?

A.R.: Lo curioso es que mi segundo libro, de reciente edición, dicen que sí lo entienden mejor y está basado en mi primer libro. Yo no me baso en cosas raras, quizás me adelanto a procesos que se entenderán mas tarde, y eso lo he comprobado con la gente que ha venido a mis clases de Eneagrama esencial, con la mente y corazón abiertos. Digamos que cuando yo me pongo a indagar en algo de todo ello lo hago con el afán de ser mejor yo misma y descubrirme a mí misma. Indago o recuerdo con facilidad ese “algo más” que subyace en estas llamadas ciencias arcanas, que ya están ahí desde siempre. Mi aportación es que no me quedo con lo que está ahí sino que indago más y más profundamente. De ahí que mi primer libro de Eneagrama El ojo de la Sarmouni fuera como un “choque” con los que ya saben algo de ello y  se creen en posesión de toda la verdad oculta en esta herramienta,  como si no hubiera nada más. Y lo cierto es que en estas sabidurías arcanas siempre hay mucho mas; por eso digo que nadie jamás escribirá el primer o el último libro sobre eneagrama, tarot, mándalas o geometría sagrada. Porque es el propio universo quien lo hace, y todo en él muta a cada momento. No hay nada nuevo bajo el sol, sino maneras o métodos diferentes de decir una verdad que es única.

M.M.B.: Como muchas de las personas que están en el camino espiritual y de la sanación, la música forma una parte fundamental de su vida…

A.R.: ¡Bueno! Si algo es amado por mí como profesión es ser cantautora. ¡Es que yo canto desde antes de hablar, jajaja! En el grupo Ahava somos cuatro terapeutas que teníamos el sueño de formar este grupo medieval o de cantos místicos. La idea me nació como un refugio mío, tras estar años sin cantar. Esos años los había dedicado a la tarea terapéutica como sanadora psicológica y espiritual, escuchando a muchas personas que me contaban sus amargas vidas. Entonces, digamos que crear Ahava (derivado del hebreo “amar) para cantar con amigos era mi propia terapia. Pero un día fuimos invitados a actuar en un congreso en Pastrana, lugar donde San Juan y Santa Teresa son amados, y alguien dijo: ¡Oye, esto es genial! ¿Por qué no grabáis estas canticas y hacéis conciertos con ellas?

M.M.B.: ¿Y decidió añadir la música a la terapia?

A.R.: Sí, enseguida me puse a estudiar musicoterapia. Y al ver el efecto positivo que cantar esos poemas de los místicos o mis cantos tenía sobre las personas, una cosa fue llevando a la otra y… Al final, eso terminó por convertirse en un modo de hacer saber y hacer sentir mensajes espirituales a los que acuden a los conciertos de Ahava. Porque en las palabras y poemas de algunos místicos ya transcendidos hay un poder de la luz, que puede ayudarte a la trascendencia si los escuchas o los cantas con tu alma.

M.M.B.: ¿Qué asuntos le ocupan en este momento? Sabemos que ha tenido un incidente que no le permite moverse como quisiera.

G.A.: La verdad es que hace unos meses estoy de convalecencia pues hace un año y medio tuve una aparatosa caída desde una escalera mientras grababa un video, y estoy con menos actividad que la que me gustaría. Pero ya más recuperada sigo como siempre con mis clases de fines de semana en mi casa escuela rural de Vitoria; también estaré los días 4 y 5 de marzo dando un taller en Barcelona, en un congreso magnífico que hace cada año, sobre la ética del tarot, la Escola de Mariló Casals. En mi taller y ponencia hablaré acerca de mi último libro que trata sobre el cómo ver lo inconsciente o la sombra a través de cada arcano mayor en los tarot.

M.M.B.: ¿Y luego pasará por Madrid?

G.A.: Sí, luego estaré en Madrid, posiblemente colaborando con una gran amiga en la presentación de su libro sobre Santa Teresa, donde cantaré algunas de mis creaciones musicales sobre poemas de la santa, pero esto aún está por confirmarse. Otra cosa importante que siempre hago cuando voy a Madrid es encontrarme con mi querido amigo Sebastián Vázquez con quien, además, compartimos la sociedad de la editorial Libros del Olivo que, entre muchos otros, edita mi libro Eneagrama para tu vida.
Y por cierto, quisiera compartir con los lectores de VerdeMente que todos los días de 19 a 22 horas estoy, en vivo y directo, en los micrófonos de www.ibizablueradio.com, la radio online que creó uno de mis hijos hace cinco años. Esta radio tiene el sencillo objetivo de que mis invitados y yo podamos compartir lo que sabemos, y hablar sobre la emergencia espiritual que es tan importante despertar, aún más en estos próximos años.

ACERCA DE AHIMSALARA

Ahimsalara Ribera  (Lugo, 1953) lleva vinculada al estudio y aplicación de diversas técnicas de crecimiento y desarrollo personal desde hace más de treinta y cinco años.
En la escuela que fundó Akumbayelara y que lleva su nombre, ha sabido conjugar un abanico de prácticas tales como el tarot, pintura de mandalas, canto y danza consciente, eneagrama, masaje, constelaciones familiares o meditación, en un conjunto armonioso destinado a facilitar en sus cursos y seminarios tanto el autoconocimiento, como el desarrollo de toda la potencialidad inherente al ser humano. Es compositora, y cantante solista del grupo Ahava, cuyo repertorio aborda melodías basadas en los más bellos poemas de los místicos españoles del medioevo, del maestro Sufi Jelaluddim Rumi, hasta los más modernos de Machado.
Ha impartido cursos y conferencias y participado en numerosos programas de radio y televisión tanto en España como en América.
Es autora de Tarot, viaje al inconsciente, La sanación con el tarot, La sanación con los mandalas, El ojo de la Sarmouni, y Eneagrama para tu vida, entre otras obras.
Más información y contacto: www.ahimsalara.com.

Mario Martínez Bidart

Es Periodista y Redactor de VerdeMente
Teraperuta de Yoga Tailandés de el Centro Mandala de Madrid 

redaccion@verdemente.com

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