7º PUNTO

7) Se privatizará la deuda pública para que la paguen los que la crearon, siendo estos los responsables de que el país y sus habitantes estén endeudados. Sólo se adquirirá deuda pública en caso excepcional y necesario, a devolver en el mismo mandato del gobierno que la adquirió, y en caso de ser impaga, se privatizará al fin de mandato, siendo los responsables de obtener dicha deuda, los que cargarán con el compromiso de pagarla.

Se entiende por deuda pública o deuda soberana al conjunto de deudas que mantiene un Estado frente a los particulares u otros países y que constituye una forma de obtener recursos financieros por el Estado o cualquier poder público, llevada a cabo normalmente mediante emisiones de títulos de valores o bonos. No haré un desarrollo sobre la deuda, ya que el que guste puede hacer un estudio minucioso de lo que es y representa, solo me centraré en como la deuda es utilizada como herramienta de manipulación y extorsión por los acreedores de la misma, para mantener injerencia en las economías y decisiones de los estados que la contraen.  

Ningún organismo financiero de deuda, quiere que le paguen la deuda, sino sólo los intereses de ésta para tener así una herramienta de coacción para manipular a una nación, país o república. No hace falta pedir prestado para mantener el balance económico y financiero, tampoco para mover la economía, y menos para hacer crecer un país. La moneda deuda no se vuelca al mercado, sino que se utiliza para que el sistema financiero tenga liquides, cosa que nunca sucede, pues ésta, la deuda, es absorbida inmediatamente por el sistema político como “costo burocrático” para financiar sus excesivos gastos públicos o pagar la corrupción.

Si la entrada económica de fulano es A, y sus gastos son A+B, seguramente le faltará una parte para cubrir B, y esa parte es la que debe financiarse mediante deuda, pidiéndole a C el dinero necesario para cubrir B. Como operador financiero (usurero), C cobrará el préstamo con abusivos intereses para que fulano no pueda saldar nunca la deuda, pues así C podrá “negociar” con fulano ciertas prebendas a cambio de no ejecutar judicialmente el impago de la misma. Aun sin que fulano reciba un céntimo del crédito adquirido, pues C, posiblemente negocie directamente con B, fulano deberá pagar lo negociado entre C y B, pero como puso a mengano como garante de la deuda tomada de C, es el que finalmente paga, pues fulano ejecutará a mengano para sacarle hasta el último centavo para pagar el crédito. Por tal motivo el responsable de la deuda debe ser quien la toma, y no otros que ni están enterados de los gastos y negociados de fulano. Es como que usted y todo el barrio debieran pagar el crédito que obtuvo su vecino, porque su vecino puso a todos de garantes sin que nadie se entere. Si bien este es una burda analogía del proceso, ejemplifica muy bien el engaño de la deuda pública y su influencia sobre el estado y toda la nación.

Sólo se adquirirá deuda pública en caso excepcional y necesario, a devolver en el mismo mandato del gobierno que la adquirió, y en caso de ser impaga, se privatizará al fin de mandato, siendo los responsables de obtener dicha deuda los que cargarán con el compromiso de pagarla. Con esto se logra que el tomador de deuda también sea el garante de la misma y por lo tanto el responsable de su devolución, liberando al pueblo patria (objeto) de la responsabilidad adquiridas por los sujetos que la representan (gobernantes) y logrando que la patria sea soberana en deuda liberándose de sus acreedores. Podríamos extendernos mucho más sobre este asunto, pero creo que es suficiente para comprender el porqué de la privatización de la deuda pública. 

Sektorl

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